Por encima de los portones de hierro forjado, las gárgolas alzaban rostros que no eludían la carne, sino que la convocaban. Talladas con tal repulsiva meticulosidad que sus ojos parecían girar para mirarte. Un aire mortecino anegaba los campos ol...
Mis primeros recuerdos suelen invadirme como ráfagas de viento frío, inesperadas y a menudo dolorosas. Crecí en la Viena elegante de principios del siglo, una ciudad rebosante de promesas culturales y vibraciones intelectuales. Mi padre era un fu...
En una pequeña aldea, escondida entre colinas que besaban las nubes, vivía una anciana llamada Clara. Era conocida por todos como la cuidadora del jardín del convento, pero nadie sabía realmente lo que se escondía detrás de sus silencios y su ...
¿Conocéis la calma tibia que resta después de la tormenta? A muchos les gustaría creer que es la victoria de la razón sobre el salvajismo del vendaval; pero yo, que he visto cómo se apagan las ciudades y se incineran las promesas, desconozco e...
Así, en una noche aún sin fecha (las noches verdaderamente aburridas suelen, de algún modo, no pertenecer al calendario), la Sra. Foxglove, con sus tacones de gel y su chaqueta de lana en espiral, deslizó la mano por la baranda de la planta nucl...
El viento silbaba entre las tablas sueltas del Lester’s, el único saloon abierto más allá de las montañas. Nadie recordaba quién había clavado el cartel de madera que colgaba torcido sobre la puerta; tal vez fue el propio Lester, aunque de e...
En los albores de un tiempo donde las sombras todavía bailaban libres entre las llanuras de Arcadia, vivía un hombre nombrado Echedor, célebre por la belleza grave de su voz pero más aún por la inquietud insaciable que le roía el corazón. Hij...
Nada se ha vestido nunca de manera tan impecable y con tanto sarcasmo como el doctor Martino De la Vega, en la mismísima antesala de la Media Tech. Martino llevaba un traje de lino blanco, recién planchado por alguien de la casta de los remordimie...
Bajo el cielo teñido de sangre, el viento del norte traía consigo el hedor de la derrota y los ecos de un conjuro maldito. Nadie reparaba ya en los estandartes desgarrados, ni en la promesa rota que anunciaban aquellas flámulas caídas. Ni siquie...
En el frescor perezoso de un atardecer, bajo una bóveda de ramas entrelazadas donde la luz se filtraba como hilos en movimiento, Mosi caminaba, siguiendo un sendero trazado por generaciones que apenas rozaba la corteza de la antigua selva. Sus bota...
Cuando Ingrid al fin regresó a la ciudad, hacía ya quince años que no caminaba por esas calles donde todo, hasta el polvo entre los adoquines, tenía la textura áspera de la infancia. No volvía buscando nada, o eso se repetía mientras descendÃ...
Ellos caminaban en líneas, piernas extendiéndose hacia adelante como si el suelo costoso pudiera quebrarse bajo el peso de una duda. El aire tenía ese tinte lechoso de lo ajeno: una mezcla de humedad, sudor y el casi imperceptible rastro de ceniz...
Cuando la señora Appleby murió, sus hijos se deshicieron de sus pertenencias casi a la carrera, como si al hacerlo cada reloj, cada marco labrado minara un poco más el recuerdo viscoseo de su última semana, los pasillos tediosos y sofocantes don...
La carretera secundaria serpenteaba a través del bosque de Red Creek, iluminada apenas por los faros mortecinos de la vieja furgoneta en que viajaban seis amigos, cada uno cargando su propio equipaje de secretos y rencores enterrados. Era mediados ...
Gregorio Buiten es un hombre hecho de huecos. Literalmente: un cuerpo humano como de catalogo médico, pero los órganos han sido sustituidos por globos de cumpleaños a medio inflar y, si uno escucha con atención, oyen dentro una melodía de jazz ...
Nunca ames una casa más de lo que amas tu propia vida. Es una advertencia que aprendí demasiado tarde. Esta no es una historia de fantasmas en la forma en que la entienden los niños, sino más bien una crónica sobre el deseo humano y los espacio...
En algún recóndito rincón del Viejo Continente, lugar olvidado incluso por los mapas más generosos, yacía una nación prodigiosa llamada Clandenburgo. Llámesele así porque en ella aquello que debía permanecer oculto era siempre lo más visib...
La ciudad respiraba con dificultad. Siempre había escuchado la teoría de que las cosas vivas respiran, pero ¿y los lugares? Ahora, bajo el zumbido constante de los generadores y la luz estéril de los faroles volcados de energía solar, me parecÃ...
La medianoche en Kingswell era un animal sigiloso, resbalando entre las calles empedradas como una sombra indefinida, y pocas veces más vivida que en el pecho de Oliver, justo cuando aquel tren no anunciado zumbó, casi en silencio, a través de la...
El viento del mediodía llevaba un eco oxido desde las autopistas congestionadas, como si el rugido sordo de los motores quisiera ahogar los pensamientos de quienes caminaban a ras de suelo. Samuel, de barba descuidada y camisa arrugada, marcaba el ...
Un hombre de mediana edad, cuyo nombre este relato desvanecerá en la niebla de lo no esencial, cruza la plaza de una ciudad que parece estar siempre esperando la llegada del sol. No sabe, al cruzar, que está a sólo un paso, tan cerca como un susp...
El viento azotaba la costa con una furia que solo conocen los que han esperado demasiado tiempo. Desde la ventana del hospital, Ernest contemplaba la línea del mar y su contorno desgastado. Nunca le resultó amable ese horizonte; era un cuchillo le...
La vieja casa de los abuelos tenía un muelle flojo y tablas gastadas, carcomidas por la humedad que subía desde el lago. Cada verano, Julia regresaba a ese lugar con la intención de descubrir algún secreto, convencida de que la infancia nunca mo...
La última vez que vi a Leo permanecía bajo el resplandor amarillento de una farola, la misma que hacía tres años le había servido de refugio para fumar en soledad. Un gato negro cruzó la calle, ajeno al peso de los secretos y a la lluvia liger...
El atardecer teñía de carmesí y oro la vasta extensión de la sabana, mientras el tren de vapor ralentizaba su marcha a la entrada de un villorrio polvoriento, perdido en la frontera meridional del África desconocida. Los postes telegráficos, r Leer más...
Olía a tierra mojada, a caballos muertos y a un aire agrio que dolía al respirar. Cuando desperté esa mañana debajo de la manta empapada, el ligero retumbar de los cañones alemanes anunciaba el amanecer, aunque el horizonte no mostrara otra cosa Leer más...
A veces el olor a rocío se mezclaba con el hedor del sudor y la ropa áspera antes del amanecer, cuando mi aliento temblaba en el aire húmedo del campo, y aún podía dudar de si el día sería mi último como hombre; o mejor dicho, como cosa a la Leer más...
Escucha ahora, lector invisible, el lento gemido que cruzó la geografía muerta de nuestra era, los vestigios callados de una humanidad que una vez creyó dominar la creación. La estación, un núcleo apenas funcional de concreto y hierro rasgado Leer más...
No podía recordar si el cielo siempre había sido tan pálido. Un azul desvaído, como la seda vieja de una bandera olvidada, colgaba sobre el estadio en aquel amanecer de verano. Algunas gradas estaban vacías, otras atestadas de gritos y banderas Leer más...
Era una tarde opaca en el pequeño pueblo de Osyra, cuando Ethan –un joven de cejas rebeldes y ojos llenos de tormenta– se detuvo frente al cristal empañado de la cafetería local. Sus diecinueve años colgaban pesados en su rostro, y aunque po Leer más...
Cuando los reflejos de las pantallas se volvieron más familiares que los rostros, y los nombres propios se perdieron bajo avatares luminosos, la ciudad se replegó sobre sí misma como un sueño inhóspito. Era una urbe suspendida en la vigilia con Leer más...
Era lunes cuando finalmente decidiste quedarte en casa. La luz entraba desde la rendija de la cortina y el polvo bailaba en el haz del sol como si supiera que solo tú lo mirabas. A lo lejos, el ruido de los camiones que descargan víveres en la tie Leer más...
En la bruma azul del amanecer, apenas perceptible frente al rumor del viento, avanzaba un caminante solitario por la maraña de senderos no hollados del bosque antiguo. El suelo, empapado de noche y de años, respiraba bajo sus pies, devolviéndole u Leer más...
Había un hombre que vivía en los márgenes de una ciudad grande y ruidosa. Su pequeño cuarto estaba siempre impregnado del aroma de los libros viejos, las paredes cubiertas de citas escritas a mano, algunas arrancadas de textos antiguos, otras sal Leer más...
Nadie ve el rascacielos azul reflejado sobre el parabrisas. Nadie, quizás salvo aquel hombre encorvado que, treinta y dos minutos antes de que estalle la bomba, cambia de acera con un ligero temblor en la mano. Porque esa clase de vibraciones —la Leer más...
En un tiempo anterior a la curvatura de los astros y al encaje de las montañas bajo los ojos húmedos de la aurora, vivía en el confín un hombre llamado Belario, cuyos días se arrastraban entre nieblas y memorias, y cuyas noches, extendidas y son Leer más...
El reloj marcaba las dos de la madrugada cuando Pilar sintió, por fin, que la ciudad la dejaba respirar. Caminaba sola, la chaqueta desgastada abrazando su figura menuda, entre las aceras húmedas de una Madrid insomne. Sabía que al cruzar la esqu Leer más...
En los confines de la ciudad, allí donde las antorchas no baten sus manos de fuego y la niebla se ciñe tenaz sobre las piedras gastadas, vivía un hombre que lo había visto todo y nada. Su nombre era Timo, y aunque los años curvaban su espalda y Leer más...
En el atardecer plomizo de aquel agosto, cuando la humedad parece colgar del aire como una cortina invisible, la señora Ada Beaumont se asomó al porche de la mansión, con un vaso de té helado entre las manos, sintiendo cómo el poso de la noche Leer más...
En la bruma dorada de una Inglaterra victoriana, Lady Eleanor Wynthrop alzaba la vista desde su ventana del tercer piso, donde las cortinas de muselina tamizaban la luz como si el día mismo fuera un secreto. Sus manos temblorosas acariciaron el alfà Leer más...
Imagina una oficina gubernamental a las 6:15 de la tarde, donde las luces fluorescentes parpadean con toda la sensualidad de un semáforo con ansiedad social. El clima es una mezcla entre calor de impresora recalentada y ese aroma embriagador de hoja Leer más...
Aquella tarde, la luz se filtraba entre las copas de los árboles como si las propias hojas supieran de algún misterio que, en días anteriores, no les preocupaba compartir. Había en el ambiente una expectación chispeante, una sensación de que a Leer más...
Cuando Martha Devlin recibió la carta, la lluvia caía a plomo sobre Dún Na Mara, golpeando el techo de zinc con la cadencia de un reloj impaciente. La carta, sin remitente, tenía una caligrafía anticuada, firmada sólo con las iniciales "S.C." N Leer más...
Había una región en la antigua Grecia donde las montañas parecían tocar las estrellas y las nieblas no se disipaban nunca del todo, aun en los días de mayor luz. Era una tierra que aún recordaba el paso lento y solemne de los titanes, cuyo hál Leer más...
La tarde cae como un telón de terciopelo sobre París. Allá afuera, las luces titilan como luciérnagas atrapadas y los bulevares murmuran secretos. En la penumbra de una buhardilla, Lisette contempla el reflejo de sus ojos en la ventana empañada. Leer más...
La tarde caía sobre París y una fina lluvia se arremolinaba en el empedrado del Quai des Orfèvres. En la comisaría, el inspector Luc Marcellin daba vueltas al último expediente, sin lograr decidir si la fatiga que sentía era debida al caso o al Leer más...
Nunca he contado esta historia, no porque careciera de credenciales para escribir sobre lo invisible, sino porque París no tolera lo extraordinario ni aun cuando se desliza, cauteloso, por las rendijas de la vida común. Aquí comienza, sin embargo, Leer más...
Había algo en la manera en que Oliver Dempsey movía la ceja izquierda cuando se sentía incómodo que podría haber puesto nerviosa incluso a una estatua de Trafalgar Square. Pero a Gemma Parker, de 35 años, le resultaba entrañable. Lo había no Leer más...
El teniente Casandro Yoyo se despertó sobresaltado, como cada mañana, por el crujido inquietante de su propio insomnio. Dormía con el uniforme bien puesto, excepto por los pantalones, que prefería usar en la cabeza; decía que así la guerra se l Leer más...
Nunca aprendí el verdadero significado de permanecer hasta la última luz. Las historias de mi abuelo, que me susurraba mientras la noche devoraba poco a poco el color del comedor, giraban siempre en torno a aquellos que insistieron en quedarse cuan Leer más...
Era una noche en que la bruma reptaba densa por las calles desiertas de Arkham, aferrándose a los faroles y difuminando la realidad en una maraña de formas indeterminadas. El reloj de la biblioteca universitaria acababa de marcar las tres cuando s Leer más...
La lluvia golpeaba con fuerza la cristalera del Penthouse de Tyler Cavanagh. Un perfil de confiado ejecutivo tecnológico, ojos que parecían escanear el entorno midiendo distancia y amenaza, Tyler repasaba los informes de acceso al servidor. No hab Leer más...
El día huía ya, derramando los últimos ríos de oro viejo sobre la frontera. Entre los álamos resecos y la vasta soledad que zumbaba de chicharras y polvo, Gregor yacía apoyado en la tapia desmoronada de la cantina. Una estación más y sólo q Leer más...
Copyrights © 2025 Ficcionalia.com. Todos los derechos reservados.
¿Te has leido el relato? Nos gustaría que lo valorases para que así otros lectores vean los relatos más interesantes.






