Hay una grieta en el suelo del dormitorio de Hélène, una lÃnea tan delgada que podrÃa confundirse con la sombra que lanza una aguja olvidada. Hélène la descubrió una madrugada, cuando la ciudad dormÃa bajo la quietud densa del verano y su pe...
Las diez de la mañana. Adrien entra al pequeño apartamento de alquiler con las manos frÃas y un olor húmedo impregnado en la gabardina. No enciende la luz; la pálida claridad de noviembre atraviesa las cortinas polvorientas lo suficiente: ve el...
En los dÃas en que las estaciones no se reconocÃan en los frutos ni en las hojas, y la luz fluctuaba con indecisión entre la madrugada y el ocaso, hubo una villa edificada sobre las laderas de una colina olvidada por los mapas,...
HabÃa una ciudad, erigida en la ladera de una montaña cuya cima permanecÃa perpetuamente envuelta en nubes salobres. Sus habitantes jamás habÃan visto la cúspide; los ancianos decÃan que era invisible para quienes hubiesen consentido en mirar...
Al caer la tarde, cuando los hombres regresan a sus moradas y el bullicio de la ciudad da paso a los suaves rumores de la brisa, Manes se sentó a solas en un pequeño jardÃn apartado de la urbe. Entre el murmullo de las hojas y el raro ulular de u...
Ella se llamaba Ema. Ema, que caminaba por las calles con el paso de quien no pregunta al tiempo, se detenÃa cada cierto tramo a observar las vitrinas: buscaba el reflejo de sà misma, pero nunca lo encontraba del todo. Se preguntó alguna vez si h...
El humo del café se arremolina en el vaho de la ventana. Afuera llueve con la furia callada de los dÃas deshabitados. André está sentado en la mesa más apartada. Ha pedido un café doble y una copa de ron, y observa el reflejo distorsionado de ...
HabÃa una vez un jardÃn antiguo y vasto, cercado por altos muros cubiertos de hiedra y coronado en el centro por un sauce llorón, cuyas ramas caÃan hasta rozar el césped como si quisieran besar la tierra. Nadie sabÃa cómo habÃa llegado a exi...
En el camarote de una noche sin tiempo, Gregor hundÃa la cara entre las manos, sintiendo los latidos de su corazón reverberar como martillos en una caverna hueca. La lámpara sobre la mesa chisporroteaba intermitente, portadora de una luz lúgubre...
En un pueblo olvidado a la vera de todas las rutas y todas las fronteras, allà donde el silencio suele ser tan denso como para mascarlo, un grupo de adultos se reunÃa cada año ante la entrada de una casa en ruinas, que parecÃa contener todos los...
En una ciudad donde los dÃas se fundÃan suavemente entre sà y los relojes apenas rozaban la memoria de lo que era el tiempo, vivÃa Doro, un hombre de mediana edad cuyas preguntas se habÃan vuelto más numerosas que sus certezas. Caminaba cada d...
En el corazón lánguido de una ciudad que nadie recordaba, donde los rumores se transformaban en viento y las ventanas se negaban a mirar hacia la calle, una senda de piedra azul vibraba con la melodÃa de la incertidumbre. Allà habitaba Rafael, h...
AmanecÃa lento sobre la ciudad, cuando Marguerite se despertó sintiendo el ligero temblor de los árboles tras la ventana. Era lunes, pero podrÃa haber sido cualquier dÃa, pues en el interior de su apartamento el tiempo parecÃa coagularse, espe...
En un reino sin aurora ni ocaso, donde las sombras no evocan idea alguna de su dueño, existÃa un vasto jardÃn. El jardÃn era célebre por la multiplicidad de sus senderos y la imposibilidad de retornar jamás al punto de partida. AllÃ, bajo ár...
El hombre se llamaba Saulo, pero eso solo importaba a medias: tan solo mientras recordase su nombre interiormente tenÃa algún sentido continuar arrastrando sus dÃas, conteniendo la respiración mientras la vida avanzaba. Saulo se levantó una maÃ...
La noche se derrama sobre la ciudad como un vino espeso y fatigado. En el silencio posterior al ajetreo del dÃa, las sombras de los edificios parecen crecer, liberadas de la vigilancia constante del sol. AllÃ, bajo uno de los últimos faroles, un ...
Alrededor de la plaza sin nombre, extendida como un charco de piedra sobre el vientre de una ciudad condenada a esperar, se reunÃan cada anochecer los habitantes envueltos en abrigos grises. Nadie recordaba la razón original de aquel ritual. Como ...
Al principio, antes de la primera conciencia, sólo habÃa un fulgor difuso. De esa luz antigua emergen, a veces, certezas y dudas, formas y vacÃos que se rozan sin acabar jamás de mezclarse, como el humo y el viento. En uno de esos márgenes de l...
Eran las doce y media, aunque eso podrÃa discutirse, pues Eduard, esperando que la campana del pequeño reloj de madera sonara para anunciarle la hora exacta, experimentó la difusa sensación de que el tiempo podÃa ser convocado o descartado a vo...
La noche era densa. No porque la oscuridad reinara con especial rigor, sino porque cada sombra, cada rincón, cada silencio era un abismo en el que flotaba una única pregunta: ¿qué prueba hay de que esto es real? El hombre, de mediana edad, se se...
Era un mediodÃa sin horas cuando Némesis despertó en la sala circular. Las paredes, de un blanco imposible, se curvaban sobre sà como si hubieran olvidado lo que la geometrÃa enseña; parecÃa más una insinuación de espacio que un recinto rea...
Alicia encendió la lámpara del escritorio y observó cómo una marina azulada se deslizaba temblorosa sobre la tibia superficie de la mesa. Afuera, la ciudad se desmoronaba bajo la lluvia, irreconocible, como si la noche intentara convencerla de q...
La noche se extendÃa, implacable y muda, sobre la ciudad. Detrás de los cristales empañados de una casa antigua, Alexéi Ivánovich, hombre de edad indefinida y ojos ansiosos, permanecÃa sentado ante su escritorio, contemplando, más allá de lo...
La linterna de la noche temblaba, incapaz de romper la neblina. Philippe se detuvo en el umbral de la habitación 42: la llave crujió en su mano sudada como si fuésemos nosotros quienes girábamos —no la llave, ni la mano, sino la oscura evidenc...
Hay una grieta en el suelo del dormitorio de Hélène, una lÃnea tan delgada que podrÃa confundirse con la sombra que lanza una aguja olvidada. Hélène la descubrió una madrugada, cuando la ciudad dormÃa bajo la quietud densa del verano y su pe Leer más...
En los dÃas en que las estaciones no se reconocÃan en los frutos ni en las hojas, y la luz fluctuaba con indecisión entre la madrugada y el ocaso, hubo una villa edificada sobre las laderas de una colina olvidada por los mapas, Leer más...
Las diez de la mañana. Adrien entra al pequeño apartamento de alquiler con las manos frÃas y un olor húmedo impregnado en la gabardina. No enciende la luz; la pálida claridad de noviembre atraviesa las cortinas polvorientas lo suficiente: ve el Leer más...
Hay una grieta en el suelo del dormitorio de Hélène, una lÃnea tan delgada que podrÃa confundirse con la sombra que lanza una aguja olvidada. Hélène la descubrió una madrugada, cuando la ciudad dormÃa bajo la quietud densa del verano y su pe Leer más...
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