El día en que el presidente Olumide fue derrocado, el cielo de Abuja tenía ese color de cobre denso que solo podría augurarse tras una larga sequía. La noticia cruzó los postes de radio desperdigados en los mercados: Olumide ya no gobernaba, y ...
Cuando los cielos tornaron sus colores a un acero opaco, la ciudad de Argós se mecían en los límites de su propio dogma. Sus calles eran arterias de poder, cruzadas por hombres y mujeres hechos de determinación, cavilando siempre el siguiente es...
Era el tercer invierno desde la instauración de la Nueva Irrupción. Sobre la geografía despeinada, con sus fábricas como catedrales tambaleantes y los callejones inundados de susurros, la ciudad parecía contener el aliento. El aire, impregnado ...
Cuando el cielo sobre la ciudad de Manalpur comenzó a brillar con una luz neón improbable, Sangeeta supo que algo sumamente extraordinario o terriblemente mundano estaba a punto de suceder. Manalpur era una ciudad enmarañada, como el nudo imposib...
El recuerdo le llegó en la curva de la noche, como una sombra alargada que recorría el pasillo de su memoria mientras afuera —lejano, impreciso— el horizonte de la ciudad entonaba una sinfonía de luces mudas y alertas rojas en lo alto de las ...
En la ciudad de Parla, donde las avenidas eran anchas y el tiempo parecía amodorrado por el tibio sol, los días se deslizaban entre la rutina de los oficinistas, las promesas elevadas como palomas blancas en la plaza mayor, y los recuerdos de una ...
La tormenta acababa de extinguirse, pero el asfalto seguía brillando bajo los faros de los autos que avanzaban raudos, casi indiferentes, hacia el siguiente día de promesas incumplidas. En el retrovisor, la imagen de la ciudad se diluía en niebla,...
Un relámpago fragmentó el cielo sobre la ciudad adormilada, iluminando por instantes las ventanas mugrosas de los edificios descuidados. El ruido del trueno calló la sirena que solía entonar su quejido cada noche, recordando a todos que la vigil Leer más...
Un relámpago fragmentó el cielo sobre la ciudad adormilada, iluminando por instantes las ventanas mugrosas de los edificios descuidados. El ruido del trueno calló la sirena que solía entonar su quejido cada noche, recordando a todos que la vigil Leer más...
Miras las manos, y piensas que esas líneas antiguas, cruzando la piel como cauces secos, nunca te traicionarían. Las peleas —las verdaderas, no esas que se muestran en la pantalla, con coreografías estudiadas— dejan un sabor a miedo rancio y Leer más...
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