Había algo en la manera en que Oliver Dempsey movía la ceja izquierda cuando se sentía incómodo que podría haber puesto nerviosa incluso a una estatua de Trafalgar Square. Pero a Gemma Parker, de 35 años, le resultaba entrañable. Lo había no...
Cornelius P. Leclerc, hombre de costumbres tempranas y desayunos solitarios, tenía una barba perfectamente recortada y la costumbre de corregir con el lápiz cada carta publicitaria que le llegaba mal escrita. Vigilaba el vecindario a través de su...
La primera vez que Flora Pinkerton tropezó con Harry Lawless, llevaba una pila tan alta de libros que sólo podía ver la punta de su propia nariz... Y eso que la famosa magnolia azul de la entrada de la biblioteca municipal (un portento botánico ...
Antes de seguir, sería justo advertir que Emma no era una mujer a la que se le pudieran confiar tres cosas: una planta, un libro sin leer y el contenido de una taza de café sobre una alfombra blanca. Quizás fuera por su tendencia a soñar despier...
El señor Alphonse, hombre de treinta y tantos, bigote audaz y chaqueta con olor a alcanfor, frecuentaba la confitería de la Rue des Martyrs como otros visitan las iglesias o los prostíbulos: temeroso y esperanzado. Allí, bajo la atenta mirada de...
Estaba casi convencida de haberlo olvidado todo: la contraseña del correo, el punto exacto donde dejé el paraguas y, sobre todo, la última vez que me reí hasta llorar en una cita. Vivir en la ciudad era así, una acumulación constante de cosas ...
La lluvia caía con la melancolía típica de un jueves en Londres, pero dentro del pequeño pub “The Jolly Raven”, el clima era radicalmente distinto. Isabel Lancaster, una elegante traductora de poesía rusa, estaba sobre una banqueta, agitando...
Había algo en la manera en que Oliver Dempsey movía la ceja izquierda cuando se sentía incómodo que podría haber puesto nerviosa incluso a una estatua de Trafalgar Square. Pero a Gemma Parker, de 35 años, le resultaba entrañable. Lo había no Leer más...
La ciudad nunca duerme, pero Clara se movía por ella como si caminara en sueños. Esa tarde, la lluvia amainaba sobre los ventanales de la cafetería en la esquina de Ocampo y Libertad, haciendo que las luces de neón flotaran en los charcos como p Leer más...
La tarde caía sobre la mansión Redbrook, entrelazando los jardines con la suavidad dorada de un sol de verano agotado. Caroline Ashcroft contemplaba la extensa pradera desde la ventana de la biblioteca, sus dedos inquietos trazando arabescos en el Leer más...
La noche en la que la tormenta sacudió el pueblo, Elise supo que su vida estaba a punto de cambiar para siempre. Desde que llegó a Cedar Creek tras su divorcio, buscando paz en la cabaña heredada de su abuela, había sentido que algo la miraba en Leer más...
El teléfono vibró en medio de la oscuridad, rompiendo el susurro de la tormenta que azotaba Londres aquella noche. Ella se aferró a la sábana, sintiendo las lágrimas mezclarse con el sudor helado de la duda mientras las gotas martillaban el cri Leer más...
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