Hay una grieta en el suelo del dormitorio de Hélène, una línea tan delgada que podría confundirse con la sombra que lanza una aguja olvidada. Hélène la descubrió una madrugada, cuando la ciudad dormía bajo la quietud densa del verano y su pe...
Ella se llamaba Ema. Ema, que caminaba por las calles con el paso de quien no pregunta al tiempo, se detenía cada cierto tramo a observar las vitrinas: buscaba el reflejo de sí misma, pero nunca lo encontraba del todo. Se preguntó alguna vez si h...
En el corazón lánguido de una ciudad que nadie recordaba, donde los rumores se transformaban en viento y las ventanas se negaban a mirar hacia la calle, una senda de piedra azul vibraba con la melodía de la incertidumbre. Allí habitaba Rafael, h...
Al principio, antes de la primera conciencia, sólo había un fulgor difuso. De esa luz antigua emergen, a veces, certezas y dudas, formas y vacíos que se rozan sin acabar jamás de mezclarse, como el humo y el viento. En uno de esos márgenes de l...
Era un mediodía sin horas cuando Némesis despertó en la sala circular. Las paredes, de un blanco imposible, se curvaban sobre sí como si hubieran olvidado lo que la geometría enseña; parecía más una insinuación de espacio que un recinto rea...
La linterna de la noche temblaba, incapaz de romper la neblina. Philippe se detuvo en el umbral de la habitación 42: la llave crujió en su mano sudada como si fuésemos nosotros quienes girábamos —no la llave, ni la mano, sino la oscura evidenc...
Había una silla. De roble, de tiempo, de todas las maderas posibles que existen en las probabilidades del universo. Sobre ella, yacía sentado un hombre cuyo nombre podría cambiar según la mirada del lector: podría tratarse de Jean, o de Aristid...
El hombre llegó a la casa una tarde de agosto, cuando la luz, derramándose en languidez de oro gastado, ofrecía a las cosas una gravedad ausente en la severidad de otras estaciones. Era una mansión en las afueras, discreta pero colosal, de arquit...
Hay una grieta en el suelo del dormitorio de Hélène, una línea tan delgada que podría confundirse con la sombra que lanza una aguja olvidada. Hélène la descubrió una madrugada, cuando la ciudad dormía bajo la quietud densa del verano y su pe Leer más...
En los días en que las estaciones no se reconocían en los frutos ni en las hojas, y la luz fluctuaba con indecisión entre la madrugada y el ocaso, hubo una villa edificada sobre las laderas de una colina olvidada por los mapas, Leer más...
Las diez de la mañana. Adrien entra al pequeño apartamento de alquiler con las manos frías y un olor húmedo impregnado en la gabardina. No enciende la luz; la pálida claridad de noviembre atraviesa las cortinas polvorientas lo suficiente: ve el Leer más...
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