El día huía ya, derramando los últimos ríos de oro viejo sobre la frontera. Entre los álamos resecos y la vasta soledad que zumbaba de chicharras y polvo, Gregor yacía apoyado en la tapia desmoronada de la cantina. Una estación más y sólo q...
El sol caía a plomo sobre el desfiladero, arrancando destellos dorados de la cuerna seca y los guijarros. Nada se movía en la aldea de Crosscreek, salvo el humo que subía parsimonioso de la chimenea del saloon y dos halcones midiendo círculos en...
La luna ardía con un blanco espectral sobre las llanuras y no existía sonido salvo el roce lejano de las ramas de álamo contra la techumbre de la casa de Thomas Durrell. Hacía horas que había reunido a sus hijas en la única habitación de pare...
En la frontera, el polvo del crepúsculo era más denso, espeso como el humo de una hoguera de cosas prohibidas. Los hombres montaban por ese sendero sólo si tenían el alma marcada, porque en las Colinas Sangrantes se pagaba caro el derecho a resp...
La tarde había caído como una losa sobre el mundo. En Chaco Springs, el calor era sólo un rumor ya, disipado por un viento seco que traía ceniza y silencio. El pueblo no tenía más que una calle y apenas algunos edificios torcidos donde la pint...
La luz se filtraba en hilillos ígneos entre los tablones de la destartalada puerta del salón Marigold, allí donde hasta las ratas preferían hacer sus tratos de madrugada, y el polvo tenía su propio lenguaje antiguo. Carter Lee entró inclinando...
El viento arrastraba consigo el olor seco y asfixiante del desierto mientras la luna, inclemente y testigo, acariciaba los tejados oxidados de Coyote Creek. Jake Hollister desmontó de su caballo con el andar de quien ha visto demasiado y descansado...
La campana grande de San Fermín repicó una vez antes de quebrarse sola, justo mientras en la cantina de los Torres se deslizaba la cosa que todos creían una sombra, pero nadie quería nombrar. Afuera, la salina hervía bajo el sol, reflejando des...
Capítulo 6: El amanecer y las cicatrices La madrugada llegó a Dry Gulch como un animal herido, cabizbaja y sin canto. Tras la noche de visiones y la travesía más allá del umbral, el pueblo sobrevivía en el filo rojizo de la frontera, cada casa...
Capítulo 5: El umbral del Otro Lado Amaneció sin aviso alguno. El polvo enfrió el ardor de la noche, y un leve temblor persistía bajo la costra reseca del desierto alrededor de Dry Gulch. Nadie recordaba cuándo comenzó la transición entre osc...
--- La ciudad despertaba envuelta en ese velo húmedo que la niebla del Atlántico deposita sobre los tejados de tejas rojizas, sobre las pendientes adoquinadas, sobre los raíles pulidos de hierro que la cruzan como nervaduras antiguas. Era enero;...
Una gaviota cruza el cielo al amanecer, su aleteo seco y seguro se mezcla con el traqueteo de metal que resuena bajo la ciudad empedrada. João guarda el gesto de los hombres resignados, manos en los bolsillos, los ojos firmes detrás de las primera...
Cuando Mário cerró la puerta y bajó los tres escalones que separaban el zaguán del adoquinado, Lisboa aún dormía bajo una gasa de neblina filtrada por los faroles amarillos. Era temprano incluso para los gatos, y la calle Rua da Bica, silencio...
Capítulo 4: Noche de oblación y ceniza La niebla llegó antes que la noche, una exhalación mínima que se colaba entre los álamos y cubría Dry Gulch con una costra blanquecina, espesa como la cal que habla de fantasmas en la esquina de una sepu...
Capítulo 3: El pacto de sangre La mañana llegó gris y sofocante sobre Dry Gulch, donde la nada parecía suspenderse en el aire antes de adherirse como una costra pesadillesca a techos, gargantas y silencios. El sol ascendía tímido, velado por u...
El crepúsculo caía pesado sobre las llanuras de San Andrés, tiñendo la tierra de un naranja ocre y extendiendo sus dedos sangrientos entre los matorrales y los restos de establos consumidos por el tiempo. El calor seco levantaba espejismos en el...
Capítulo 2: Los susurros del desierto árido El alba en Dry Gulch no traía promesas de redención. El aire estaba denso de miedo y ceniza; las sombras se arrastraban más allá de los aleros, rehuyendo la luz pálida que apenas quebraba el polvo. ...
Capítulo 1: El forastero y la Luna Roja El tren traqueteaba por encima de las vías, dejando un reguero de polvo entre las llanuras marchitas de la frontera, avanzando hacia un lugar donde el mapa se difuminaba y el tiempo parecía retorcerse como ...
El calor del mediodía era una losa pesada sobre las lomas, inmóvil incluso en presencia del viento tímido que apenas lograba levantar un poco de polvo del camino. Caleb Parsons cabalgaba solo, a una prudente distancia de la frontera, avanzando co...
Siempre pensé que el viento no traía consigo más que arena y resquemores en esas llanuras de Nuevo México, pero esa tarde llegó con el inconfundible olor a pólvora vieja y miedo nuevo. Me llamo Luke Warren, y andaba debiéndole favores a más ...
La noche caía lenta, deslizando sombras frías sobre los matorrales resecos y los retazos de alambrado que alguna vez separaron la esperanza del hombre de la obstinación silvestre del desierto. Ethan MacAllister espoleó con suavidad a su cansado ...
El viejo reverendo Brand, de ojos inhábiles y párpados cansados, llegó la noche en que los perros no ladraron. Un carromato cojo se detuvo en el polvo. En sus maderas iban grabados símbolos en los que ni dios ni diablo se atrevían a escupir. Ca...
El sol caía flamígero sobre la llanura inabarcable, volviendo los colores del mundo a un tedioso sepia astillado por el calor. Jared McCall tenía el sombrero calado hasta las cejas y el poncho empapado de sudor cuando su caballo reparó ante el c...
En el filo de la noche, cuando las brisas que cruzan el Gran Llano parecen cargar polvo y murmullos de cosas que no existen bajo el sol, Paden Cooley cabalgaba solo. Su sombra se diluía a lomos de una yegua manchada y la oscuridad no era su única ...
El día huía ya, derramando los últimos ríos de oro viejo sobre la frontera. Entre los álamos resecos y la vasta soledad que zumbaba de chicharras y polvo, Gregor yacía apoyado en la tapia desmoronada de la cantina. Una estación más y sólo q Leer más...
En la frontera, el polvo del crepúsculo era más denso, espeso como el humo de una hoguera de cosas prohibidas. Los hombres montaban por ese sendero sólo si tenían el alma marcada, porque en las Colinas Sangrantes se pagaba caro el derecho a resp Leer más...
El sol caía a plomo sobre el desfiladero, arrancando destellos dorados de la cuerna seca y los guijarros. Nada se movía en la aldea de Crosscreek, salvo el humo que subía parsimonioso de la chimenea del saloon y dos halcones midiendo círculos en Leer más...
El día huía ya, derramando los últimos ríos de oro viejo sobre la frontera. Entre los álamos resecos y la vasta soledad que zumbaba de chicharras y polvo, Gregor yacía apoyado en la tapia desmoronada de la cantina. Una estación más y sólo q Leer más...
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