Era una noche en que la bruma reptaba densa por las calles desiertas de Arkham, aferrándose a los faroles y difuminando la realidad en una maraña de formas indeterminadas. El reloj de la biblioteca universitaria acababa de marcar las tres cuando s...
Había algo en las paredes que latía débilmente, un rumor apenas perceptible que se deslizaba por las hendiduras de la vieja casa. La lluvia golpeaba con insistencia los cristales, como dedos nerviosos buscando entrar en la soledad de Julia. Senta...
La niebla se arrastraba por el sendero de gravilla como un animal herido, y las briosas ramas de los árboles antiguos tiritaban de miedo, como si supieran que esa noche contenía algo más que frío. Alexander Merrow descendió del carruaje con una...
No existe palabra humana capaz de describir el color fugaz de aquel invierno cuando Miriam, sumida en el insomnio de quienes han visto demasiado, decidió internarse en las afueras del viejo país, allí donde la Tierra parece murmurada desde antañ...
Así comenzó la noche en que compré la casa en el borde del bosque de Farrow, una construcción que parecía haber surgido del mismo crepúsculo, con sus muros recubiertos por una hiedra enferma, sus ventanas horadadas por la intemperie y el anhel...
El último tren a Ashwood nunca llegaba puntual, pero esa noche pesaba en el aire la certeza de que jamás llegaría. Apenas pasadas las dos de la madrugada, la niebla se arrastraba como un animal herido por las aceras sucias, escondiendo los charco...
Durante muchos años, mi espíritu racionalista me había preservado de esas supersticiones que tan firmemente atenazan a las mentes más impresionables de Arkham. Siempre me consideré hombre de ciencia y razón, ajeno a los fantasmas de la ignoran...
Cada noche, al apagar la lámpara, Gabriela sentía esa presión acechante en el aire. Su apartamento, lleno de libros y recuerdos, se volvía poco a poco un escenario retorcido: las sombras trepaban por las paredes con una osadía felina, y el sile...
Eran tiempos en los que el invierno se acurrucaba entre las casas de piedra y bajo los techos agujereados por el óxido de la lluvia perpetua. Había un silencio espeso y gris que no permitía diferenciar la aurora del ocaso; los días se fundían e...
La noche había caído sobre el pequeño pueblo de Elmhaven como una mortaja de terciopelo húmedo. La lluvia, inusualmente tibia para abril, caía en láminas que repiqueteaban en los techos gastados y llenaban las fosas abiertas de los campos con ...
En el corazón de una ciudad donde la lluvia nunca deja de caer y los rostros parecen esculpidos en escarcha rota, Adela despertó a medianoche, temblando, empapada por un sudor frío que no era suyo. Era la tercera noche que soñaba con la misma ca...
La tormenta había empezado como un murmullo sobre los pinos, un viento lento que lamía los cristales sucios de la cabaña donde seis adultos buscaban apartarse de sus vidas exhaustas. Hanna, con su magia callada de cirujano cansado, fue la primera...
Déjame llevarte a través de la penumbra y la humedad de la Casa Daulton, cuyas almenas, en otro tiempo, brillaron como una promesa imposible sobre los riscos del Viejo Yarmouth. La niebla perpetua que se encamina desde el mar lamía los cimientos,...
El olor a serrín y a humedad era casi insoportable incluso antes de empujar el portón de hierro. Ese portón enorme, brotado en una era donde lo macizo era sinónimo de protección, chirrió bajo la mano de Marian. La luna apenas se filtraba entre...
La noche había caído sobre la ciudad como un líquido denso y pegajoso, cubriéndolo todo con un velo de irrealidad. Erik regresaba a casa por el mismo sendero sombrío que tantas veces había transitado, pero aquella vez había algo diferente; lo...
Manos de niebla se extendían más allá de los acantilados, donde la espuma se transformaba en algo menos, y algo más, que agua y aire. Yo había regresado a Mawnan, el pueblo de mi infancia, para ordenar la casa familiar tras la muerte de mi tía...
La luz no podía entrar en la habitación desde hacía semanas. Mariana lo había notado de inmediato al mudarse a ese viejo piso de la calle Boston; de algún modo, ni el atardecer ni el sol del mediodía lograban traspasar los visillos amarillento...
La lluvia caía con furia densa sobre los viejos tejados de la cabaña, silenciando incluso los jadeos temblorosos de Julia. Una ventana traqueteaba presa del viento; no era el único ritmo siniestro en esa noche. Le llegaba el latido violento de su...
El otoño había llegado con una furia que arrastraba remolinos de hojas hasta el fondo de la avenida Ripple. Las casas viejas, todas con vallados podridos y ventanas de vidrios rotos, parecían observar con recelo a los escasos habitantes que se av...
La noche había caído sobre el acantilado con una violencia inusual, una ráfaga de viento húmedo lanzaba la llovizna en remolinos contra las ventanas de la vieja mansión. Anne se encontraba sentada en la esquina menos iluminada del salón, rodea...
La noche había caído sobre la mansión Waterford con una opacidad tan densa que ni siquiera la luna se atrevía a cruzar el umbral de los ventanales con sus largos haces de plata. El aire era tibio, pero olía a la humedad inconfundible de los lug...
Heidy se detuvo frente a la vieja puerta. La lluvia caía interminable, copando el aire de un aliento frío y pegajoso que no parecía natural, algo propio del lugar más que del clima. La casa la observaba, sentía Heidy, como si jamás hubiera sid...
Había estado lloviendo durante tres días sin pausa, y la casa al final de la antigua Calle Gore era una isla mugrienta en mitad de un océano de fango y ramas arrastradas. Michael se arriesgó, bajo el amparo de una linterna de mano, a atravesar e...
La noche había caído con esa espesura particular del invierno tardío, cuando cada sombra parece cargar un peso y hasta el aire, denso y frío, pareciera arañar la piel. Evelyn avanzó por el sendero comido de raíces y hojas húmedas, guiada só...
Era una noche en que la bruma reptaba densa por las calles desiertas de Arkham, aferrándose a los faroles y difuminando la realidad en una maraña de formas indeterminadas. El reloj de la biblioteca universitaria acababa de marcar las tres cuando s Leer más...
El último tren a Ashwood nunca llegaba puntual, pero esa noche pesaba en el aire la certeza de que jamás llegaría. Apenas pasadas las dos de la madrugada, la niebla se arrastraba como un animal herido por las aceras sucias, escondiendo los charco Leer más...
No existe palabra humana capaz de describir el color fugaz de aquel invierno cuando Miriam, sumida en el insomnio de quienes han visto demasiado, decidió internarse en las afueras del viejo país, allí donde la Tierra parece murmurada desde antañ Leer más...
La niebla se arrastraba por el sendero de gravilla como un animal herido, y las briosas ramas de los árboles antiguos tiritaban de miedo, como si supieran que esa noche contenía algo más que frío. Alexander Merrow descendió del carruaje con una Leer más...
Había algo en las paredes que latía débilmente, un rumor apenas perceptible que se deslizaba por las hendiduras de la vieja casa. La lluvia golpeaba con insistencia los cristales, como dedos nerviosos buscando entrar en la soledad de Julia. Senta Leer más...
Era una noche en que la bruma reptaba densa por las calles desiertas de Arkham, aferrándose a los faroles y difuminando la realidad en una maraña de formas indeterminadas. El reloj de la biblioteca universitaria acababa de marcar las tres cuando s Leer más...
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