La noche recoge en su vientre los fragmentos disueltos del vapor amarillo que sube, como en sueños malhumorados. Hay un hombre –no lo hay– que camina; a la vez arrastra sus propias piernas echadas de mercurio, y éstas le devuelven la mirada, s...
¿Qué hace una conciencia cuando se disfraza de piel ajena? ¿O debería preguntar: quién se cura a sí mismo cuando ya no tiene cura? Agujas. Las primeras palabras que me aprendes son agujas, echadas debajo de una sábana apretada en torno a mis ...
Fui una mujer y fui tres hombres y fui el remolino. Había un cuchillo grande en la habitación, pero no lo usábamos para cortar carne; usábamos el cuchillo para afilar la idea de nosotros mismos, cada filo un deseo, una herida, una boca. Todo suc...
Cuando abrí la puerta, no supe a cuál habitación del hotel había entrado, porque el pasillo sangraba derecho hacia un no-lugar. El pasillo era el libro y el libro todavía no se había escrito. Traía conmigo las piernas de la chica que se llama...
La puerta está entornada. La luz, cortada en fragmentos rectos y agudos por las persianas, fija en el aire partículas de polvo, suspendidas, oscilando apenas con el leve movimiento de la brisa. Usted se detiene allí, en el umbral, sin decidirse a...
Imagina un pajar, un moño, y la ceniza de una vela, mezclados con la evaporación de la memoria – es decir, del todo confusos y aireados, una historia cuya sustancia deambula entre los estantes del tiempo igual que mis pensamientos saltan entre p...
—Llueve. Llueve aún, y los trillos de agua resbalada en el alfeizar tocan la inanidad del tiempo mismo—, piensa Stephen, o tal vez no es Stephen, sino Martha con sus manos ásperas recogiendo pétalos del suelo gris de la cocina, allá donde el...
Cuando el hombre sin rostro preguntó la hora, el reloj ya se había derretido en la acera. Nadie se inmutó: los oficinistas cruzaron la avenida, las pantallas gigantes seguían su desfile estático de gráficas y rostros pixelados, alguien perdió...
[1] El azulejo se cayó, casi al final de la tarde, rompiéndose en cinco trozos que aún conservaban restos del adhesivo y un leve olor a jazmín, como si la memoria de la casa se filtrara por la rajadura. Desperté —o eso creí— mirando la bald...
Trémula lámpara que cuelga tal médula impregnada de aire rancio, temblorosa, aquí, justo donde los dedos se arrinconan contra sí mismos, el jadeo lentamente creciendo como un musgo sobre superficies pulidas, repitiendo. Hay un espejo. No de los Leer más...
Una sutil vibración, casi desoída, martilla el cristal. El reloj sobre la chimenea presta el primer latido, un pulso breve, persistente. Lo miro desde el otro lado de la mesa y, apenas guiñando los ojos, juro que lo veo escribiendo: no las horas, Leer más...
Piezas de tiempo colgaban del techo cuando entré en la peluquería, como si alguien hubiese decidido que la gravedad era una sugerencia más que una ley. Dos sillas de barbero giraban solas en la penumbra, atadas a la pared con cadenas de caucho ag Leer más...
Copyrights © 2025 Ficcionalia.com. Todos los derechos reservados.
¿Te has leido el relato? Nos gustaría que lo valorases para que así otros lectores vean los relatos más interesantes.






