Las diez de la mañana. Adrien entra al pequeño apartamento de alquiler con las manos frÃas y un olor húmedo impregnado en la gabardina. No enciende la luz; la pálida claridad de noviembre atraviesa las cortinas polvorientas lo suficiente: ve el...
El humo del café se arremolina en el vaho de la ventana. Afuera llueve con la furia callada de los dÃas deshabitados. André está sentado en la mesa más apartada. Ha pedido un café doble y una copa de ron, y observa el reflejo distorsionado de ...
En el camarote de una noche sin tiempo, Gregor hundÃa la cara entre las manos, sintiendo los latidos de su corazón reverberar como martillos en una caverna hueca. La lámpara sobre la mesa chisporroteaba intermitente, portadora de una luz lúgubre...
El hombre se llamaba Saulo, pero eso solo importaba a medias: tan solo mientras recordase su nombre interiormente tenÃa algún sentido continuar arrastrando sus dÃas, conteniendo la respiración mientras la vida avanzaba. Saulo se levantó una maÃ...
La noche era densa. No porque la oscuridad reinara con especial rigor, sino porque cada sombra, cada rincón, cada silencio era un abismo en el que flotaba una única pregunta: ¿qué prueba hay de que esto es real? El hombre, de mediana edad, se se...
Alicia encendió la lámpara del escritorio y observó cómo una marina azulada se deslizaba temblorosa sobre la tibia superficie de la mesa. Afuera, la ciudad se desmoronaba bajo la lluvia, irreconocible, como si la noche intentara convencerla de q...
El hombre despertó en la madrugada, pero no sabÃa si era de verdad mañana, si aún era noche o si, finalmente, habÃa despertado de un largo sueño sin haberse movido jamás de ese lugar. La habitación estaba frÃa y los ventanales abiertos deja...
En algún lugar de Europa Central, donde las mañanas suelen impregnarse de una niebla viscosa y hostil, vivÃa Elena, una soprano cuyos dÃas de fama parecÃan tan lejanos como las guerras de las que solo quedaban cicatrices en la piedra de las aven...
Hay una grieta en el suelo del dormitorio de Hélène, una lÃnea tan delgada que podrÃa confundirse con la sombra que lanza una aguja olvidada. Hélène la descubrió una madrugada, cuando la ciudad dormÃa bajo la quietud densa del verano y su pe Leer más...
En los dÃas en que las estaciones no se reconocÃan en los frutos ni en las hojas, y la luz fluctuaba con indecisión entre la madrugada y el ocaso, hubo una villa edificada sobre las laderas de una colina olvidada por los mapas, Leer más...
Hay una grieta en el suelo del dormitorio de Hélène, una lÃnea tan delgada que podrÃa confundirse con la sombra que lanza una aguja olvidada. Hélène la descubrió una madrugada, cuando la ciudad dormÃa bajo la quietud densa del verano y su pe Leer más...
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