El día huía ya, derramando los últimos ríos de oro viejo sobre la frontera. Entre los álamos resecos y la vasta soledad que zumbaba de chicharras y polvo, Gregor yacía apoyado en la tapia desmoronada de la cantina. Una estación más y sólo q...
La tarde había caído como una losa sobre el mundo. En Chaco Springs, el calor era sólo un rumor ya, disipado por un viento seco que traía ceniza y silencio. El pueblo no tenía más que una calle y apenas algunos edificios torcidos donde la pint...
--- La ciudad despertaba envuelta en ese velo húmedo que la niebla del Atlántico deposita sobre los tejados de tejas rojizas, sobre las pendientes adoquinadas, sobre los raíles pulidos de hierro que la cruzan como nervaduras antiguas. Era enero;...
La noche caía lenta, deslizando sombras frías sobre los matorrales resecos y los retazos de alambrado que alguna vez separaron la esperanza del hombre de la obstinación silvestre del desierto. Ethan MacAllister espoleó con suavidad a su cansado ...
El viento silbaba entre las tablas sueltas del Lester’s, el único saloon abierto más allá de las montañas. Nadie recordaba quién había clavado el cartel de madera que colgaba torcido sobre la puerta; tal vez fue el propio Lester, aunque de e...
La cantina de Fayette, al filo del pueblo, había dejado de ser bulliciosa mucho antes de que la luna asomara aquella noche. Hubo un tiempo en que el piano tintineaba y las risas rodaban como monedas caídas, pero ahora solo quedaban ecos y un aire ...
El último sol de la tarde hacía arder los picos distantes con una furia rojiza, tiñendo de cobre los riscos pelados y el polvo infinito de la llanura. Calaveras Creek era apenas un hilo de agua estancada entre salvia y cardos, un susurro cada vez ...
El día huía ya, derramando los últimos ríos de oro viejo sobre la frontera. Entre los álamos resecos y la vasta soledad que zumbaba de chicharras y polvo, Gregor yacía apoyado en la tapia desmoronada de la cantina. Una estación más y sólo q Leer más...
En la frontera, el polvo del crepúsculo era más denso, espeso como el humo de una hoguera de cosas prohibidas. Los hombres montaban por ese sendero sólo si tenían el alma marcada, porque en las Colinas Sangrantes se pagaba caro el derecho a resp Leer más...
El sol caía a plomo sobre el desfiladero, arrancando destellos dorados de la cuerna seca y los guijarros. Nada se movía en la aldea de Crosscreek, salvo el humo que subía parsimonioso de la chimenea del saloon y dos halcones midiendo círculos en Leer más...
Copyrights © 2025 Ficcionalia.com. Todos los derechos reservados.
¿Te has leido el relato? Nos gustaría que lo valorases para que así otros lectores vean los relatos más interesantes.






