Charisse Malden jamás había visto la casa, pero la sintió antes de atravesar el umbral: esa cálida presión sobre la piel, un hormigueo sutil en la nuca, vestigios de una presencia demasiado fuerte, demasiado antigua. Se detuvo en el porche de m...
Ni siquiera el viento se atrevía a traspasar el pasillo central de La Tormenta, la mansión victoriana que los Ridgewell habían recibido como legado. Alois Ridgewell, la mujer en cuya sangre se hería la historia de su familia, detuvo su auto bajo...
Los caballos de la tormenta galopaban lejos, cuando Vera llegó al umbral de la mansión Marchand. La lluvia apenas besaba el escalinato de granito, pero ella sentía en el aire la electricidad de los antiguos secretos, deslizándose entre los arbus...
A veces se preguntaba, mientras escuchaba el lento crujir de la madera bajo sus pies, si no habría un deleite secreto en dejarse asustar. El caserón la recibió envuelto en ese silencio húmedo que parecía escurrirse por entre los tablones del su...
--- El viento se colaba por entre las hendijas de las maderas carcomidas, aullando promesas que nadie quería escuchar. Nadie salvo Eva, que nunca había sabido distinguir entre la soledad y el peligro. Aquella noche, mientras los jardines se enros...
La noche era más que oscura, con la clase de oscuridad que no oculta nada, sino que lo muestra todo: los detalles carcomidos por el tiempo, las huellas de manos infames en la banqueta de entrada, el reflejo retorcido de una luna demasiado llena sob...
Nunca ames una casa más de lo que amas tu propia vida. Es una advertencia que aprendí demasiado tarde. Esta no es una historia de fantasmas en la forma en que la entienden los niños, sino más bien una crónica sobre el deseo humano y los espacio...
La primera noche, Lauren creyó que el vasto inmueble al pie del acantilado traería una promesa de calma. El viento, que recortaba ángulos en las aristas de piedra, apenas lograba colarse por la gruesa madera del zaguán. Era la casa más antigua ...
La lluvia caía en hilos densos y grises sobre las colinas silenciosas cuando Annalise cruzó el portón de hierro forjado. El suelo bajo sus botas resonaba húmedo y blando, y el aire olía a tierra removida y hojas podridas. Había conducido durant...
Manuela cerró la puerta del apartamento que acababa de alquilar, sabiendo instintivamente que el aire estaba demasiado quieto. Era un sexto piso en una de esas casas antiguas del centro, techos altos, vigas de madera a la vista y ventanas que respi Leer más...
Manuela cerró la puerta del apartamento que acababa de alquilar, sabiendo instintivamente que el aire estaba demasiado quieto. Era un sexto piso en una de esas casas antiguas del centro, techos altos, vigas de madera a la vista y ventanas que respi Leer más...
El zumbido de la lámpara no era lo único que llenaba el aire. El salón —estrecho, resguardado detrás de cortinas que olían a cera vieja— parecía acoger cada sonido y devolverlo filtrado a media voz. Allí, sentados en torno a una mesa oval Leer más...
El aroma siempre la precedía: jazmines, un matiz de cuero viejo, cristales limpios días de tormenta. Cecilia se detenía cada mañana ante el espejo del recibidor, preguntándose quién sería hoy. Los lunes era más fácil: el cansancio, el terro Leer más...
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