La luz entraba por la ventana como una sábana tersa, extendiéndose hasta el suelo de baldosas frías. Mamá tenía los labios apretados, cuya forma se repetía, secreto, en los pliegues del mantel encerado. Celina, mi hermana, revolvía el café c...
El sol de marzo asomaba tibio y bobo por los cristales empañados del café “La Galette”, donde a esas horas maduras de la tarde sólo humeaban las tazas vacías y dos hileras paralelas de parroquianos que parecían formar parte del mismo paisaj...
En el barrio de San Telmo, donde la humedad escala los muros descascarados y el empedrado guarda historias en sus grietas, la tarde desganada se desgrana entre mates y conversaciones. Los vecinos, con esa lentitud de los sábados en que nada parece ...
En la noble villa de Madrigal, allá por las primeras horas de una tarde fresca de primavera, se reunían los vecinos de la Plazuela de los Romeros bajo la complaciente vigilancia de las tapias encaladas y los balcones abigarrados de macetas. El adu...
La tarde se abatía sobre la barriada con ese tono de ocre agrietado que el humo de las calderas imprime a todo en las calles de París. La brisa, siempre tibia y temprana, acarreaba olores mezclados: fritanga, col hervido, un leve resabio a aguardi...
El burgués es un animal de costumbres, y, es sabido, la costumbre no es sino el barniz adelantado de la respetabilidad. En la vieja calle de los Arpilleros –llamada así por la ruindad del comercio textil que la nutre, aunque, con el tiempo, la n...
En la bruma persistente de la ciudad, cuando se presiente en el aire el rumor sordo de las conversaciones y las avenidas se tiñen de ese matiz incierto que la tarde imprime sobre los adoquines, comienza la comedia de los días en la taberna de Mada...
Era un martes, de esos que parecen pintados con la grisalla habitual de París, cuando el viejo reloj de la Rue du Faubourg marcó las siete con su campanilleo cansado. Nadie en particular reparó en aquel sonido, salvo la señora Lefèvre, quien se...
Era ese pueblo polvoriento de la California interior, una hebra más en la maraña donde la vida se retuerce y se enreda, simple y atada por hilos que nadie ve hasta que las luces bajan y el polvo queda suspendido en el aire. Junto a la carretera que...
Madame Fardel llevaba el abrigo apretado contra el pecho, aunque el clima no lo requería. Era un gesto aprendido, uno de esos movimientos automáticos que el cuerpo adopta cuando la vida lo ha acostumbrado a cruzar el barrio con los ojos bajos y el Leer más...
Madame Fardel llevaba el abrigo apretado contra el pecho, aunque el clima no lo requería. Era un gesto aprendido, uno de esos movimientos automáticos que el cuerpo adopta cuando la vida lo ha acostumbrado a cruzar el barrio con los ojos bajos y el Leer más...
La anciana Adela solía despertar antes de que el campanario cantara la primera hora, cuando la bruma aún era un manto espeso y blanco que cubría las piedras del pueblo. La soledad no era novedad: el eco de sus pasos servía como compañía en las Leer más...
Esa mañana, Helen McCarthy se despertó con el sonido de los grillos colándose entre las persianas venecianas. Por alguna razón, dormía mejor cuando podía oírlos, incluso si el verano se le pegaba a la piel y la hacía sudar desde antes de que Leer más...
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