La niebla se arrastraba por el sendero de gravilla como un animal herido, y las briosas ramas de los árboles antiguos tiritaban de miedo, como si supieran que esa noche contenía algo más que frío. Alexander Merrow descendió del carruaje con una...
Eran tiempos en los que el invierno se acurrucaba entre las casas de piedra y bajo los techos agujereados por el óxido de la lluvia perpetua. Había un silencio espeso y gris que no permitía diferenciar la aurora del ocaso; los días se fundían e...
Déjame llevarte a través de la penumbra y la humedad de la Casa Daulton, cuyas almenas, en otro tiempo, brillaron como una promesa imposible sobre los riscos del Viejo Yarmouth. La niebla perpetua que se encamina desde el mar lamía los cimientos,...
El carruaje avanzaba lentamente entre las brumas que ascendían del tapiz de follaje húmedo, bajo la tutela de un cielo inmisericorde dominado por el vigía lunar. Elmira, recogida en los pliegues del chal negro que le prestara su tía, miraba la m...
Había una quietud impía en la mansión Brackenridge, hecha de rugidos apagados y pasos amortiguados por alfombras suntuosas que nadie podía ya identificar como reales o simulados. La residencia, erguida desde hacía siglos sobre una colina de pie...
Por encima de los portones de hierro forjado, las gárgolas alzaban rostros que no eludían la carne, sino que la convocaban. Talladas con tal repulsiva meticulosidad que sus ojos parecían girar para mirarte. Un aire mortecino anegaba los campos ol...
La bruma del verano humedecía el jardín, colándose entre torchas de lavanda decadente y estatuas de mármol sucias, mientras la luna rasgaba pesadamente el manto de nubes. Allí, en el corazón de la campiña inglesa, se erguía, abandonada y aún...
Era una noche en que la bruma reptaba densa por las calles desiertas de Arkham, aferrándose a los faroles y difuminando la realidad en una maraña de formas indeterminadas. El reloj de la biblioteca universitaria acababa de marcar las tres cuando s Leer más...
El último tren a Ashwood nunca llegaba puntual, pero esa noche pesaba en el aire la certeza de que jamás llegaría. Apenas pasadas las dos de la madrugada, la niebla se arrastraba como un animal herido por las aceras sucias, escondiendo los charco Leer más...
No existe palabra humana capaz de describir el color fugaz de aquel invierno cuando Miriam, sumida en el insomnio de quienes han visto demasiado, decidió internarse en las afueras del viejo país, allí donde la Tierra parece murmurada desde antañ Leer más...
Había algo en las paredes que latía débilmente, un rumor apenas perceptible que se deslizaba por las hendiduras de la vieja casa. La lluvia golpeaba con insistencia los cristales, como dedos nerviosos buscando entrar en la soledad de Julia. Senta Leer más...
Era una noche en que la bruma reptaba densa por las calles desiertas de Arkham, aferrándose a los faroles y difuminando la realidad en una maraña de formas indeterminadas. El reloj de la biblioteca universitaria acababa de marcar las tres cuando s Leer más...
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