El estruendo era sordo, y parecía llegarle desde dentro de los huesos. Desde aquella línea irregular de trincheras excavadas entre estructuras mutiladas, Lucas Sinn percibía el pulso de la guerra como un tambor en la médula, al ritmo de las bota...
La primera vez que Mariana sintió verdadero miedo no fue durante una guerra, ni en una invasión súbita, ni siquiera en el tumulto de una manifestación. Fue una noche cualquiera, de aquellas que caen lentas sobre el asfalto mojado de una ciudad q...
Las botas se hundían en el barro, ese barro denso, palpitante, mezclado de tierra, sangre y lluvia lanzada sin piedad. Nadie sabía cuántos días llevaban en la trinchera, ni qué sentido tenía el zafarrancho anunciado en cada silbato, ni el colo...
La tarde había caído sobre la ciudad como una losa. En el despacho de la embajada, el olor a papel mojado y cuero viejo se mezclaba con la humedad del río distante. El cristal de la ventana, astillado tras la última ofensiva, distorsionaba la lu...
Nadie recuerda el nombre exacto del hombre que llegó de refuerzo aquella madrugada de marzo, cuando la humedad se pegaba como una segunda piel y el mundo terminaba en el tronco podrido de un árbol muerto al borde de la trinchera. Cayó de rodillas...
La madrugada cae sobre la ciudad como una prenda húmeda, pegajosa, que oprime los pechos y enmudece hasta el rumor de los sueños. Lars recogía los casquillos del último tiroteo con manos temblorosas, atrapando su reflejo distorsionado en los cha...
Era una noche sin luna, y la humedad del bosque ahogaba cualquier esperanza de calor. El teniente Adrián Larra miraba la manecilla fluorescente de su reloj con los ojos entornados. Lo poco que quedaba de su pelotón temía más a la espera que a lo...
El viento arrastraba fragmentos de ceniza helada a través de la fábrica destruida. La noche había caído tan temprano que el día anterior apenas parecía un recuerdo, un eco lejano en la memoria colectiva de los que quedaban. Viktor tropezó con...
Amanecía sin esperanza, una lejanía del sol cautiva entre nubes esquirladas y la niebla lenta del Marne. El frío se infiltraba como un enemigo invisible; no había uniformes lo bastante gruesos ni promesas suficientes para mantener a raya ese ali...
La noche era un polvo denso, estancado en la sala de mando de la Fragata Lockyer. A través del parabrisas reforzado, la tormenta de esquirlas ionizadas danzaba como enjambres de insectos azules, desdibujando las siluetas distantes del cinturón mil...
Sara estaba sentada ante su portátil en una noche templada, la ventana semicerrada ahogando el bullicio de la metrópoli. La pantalla proyectaba una luz fría sobre su rostro, mientras el cursor titilaba expectante en la respuesta a un correo que p...
El año era 1944, y la lluvia caía con una parsimoniosa indiferencia sobre el lodo de un país extraño. El primer cabo Paul Zenger sostuvo la carta en la mano helada, incapaz de leer una palabra más. La tinta borrosa ya no era su problema; era la...
La primera señal fue el olor, no el estruendo. Antes de que la artillería rugiera como la garganta de un gigante enfermo, la trinchera olía a humedad rancia, aceite de máquina, tabaco, y ese aroma metálico e inconfundible que dejaban las noches...
Había un hastío frío e hiriente en el aire de aquel amanecer de noviembre, una humedad espesa que se pegaba a los huesos y parecía meterse bajo la piel aún antes de salir del refugio. Daba igual si llovía, si caía granizo, si el viento venía...
No recordaba cuándo había comenzado a dolerle la pierna, pero sentía que hasta el hueso mismo estaba marcado con la humedad de la trinchera. El barro lo rodeaba, frías capas de lodo apretando contra su uniforme, absorbiendo el calor, negando tod...
Eran las 03:41, hora estándar de la colonia. En la luna de Ganymedes la noche era sólo una mentira impuesta por los domos y los reguladores de luz, pero Ada Rybakov había aprendido a tomarse muy en serio hasta las mentiras. Extendió la mano, pal...
El día comenzaba como una repetición gris para Laura: la luz filtrada a través de la persiana astillada, el murmullo tenue del tráfico y el gorjeo distante del portátil que ya necesitaba un reinicio. Era el tercer lunes del mes, el lunes "de lo...
Parecía que no había noche suficiente para cubrir la vibración azulada de los falos de luz en las ventanas de ese rascacielos. En el piso veintitrés, las figuras que se movían alrededor de la mesa—caretas intercambiables de ejecutivos, hacker...
El cielo apenas se había deshilachado de gris cuando los hombres se movieron hacia el cruce de caminos. Paul, agazapado contra la raíz de un abeto caído, sintió la humedad trepándole hasta el esternón, helándole las costillas bajo el abrigo d...
El silbato sonó mucho antes de que la niebla levantara, tragando cada sombra, cada figura acurrucada en el barro. El cuero de mis botas se había fundido con el lodo de Flandes, igual que cualquier cosa sólida con el miedo. Recuerdo mirar a Legran...
Era otoño y la humedad se le metía hasta los huesos, pero lo último que pasaba por la cabeza del soldado Gessler era el clima. Se había vuelto un fondo constante, igual que el barro y el hedor, decorando una sinfonía de chillidos lejanos, de ca...
Allí, donde el polvo aún no se asentaba y la luz filtrada por las vidrieras rotas parecía más un augurio que un amanecer, caminaba Franz. Su sombra era fina y huesuda frente al muro de ladrillo desconchado, mientras alrededor de él la ciudad tr...
El hombre que una vez había sido conocido como el mayor William Fane llegó al château casi al anochecer, con el viento estival sacudiendo los tilos y barriendo el polvo de los caminos hacia los salones de mármol resquebrajados. Llevaba el unifor...
Había una vez una noche tan larga que el neón de las constelaciones humanas se difuminaba con el gas brillante de las tormentas eléctricas. No eran rayos, sino hendijas de antimateria que despertaban en las tripas de Júpiter, a setenta mil milla...
El estruendo era sordo, y parecía llegarle desde dentro de los huesos. Desde aquella línea irregular de trincheras excavadas entre estructuras mutiladas, Lucas Sinn percibía el pulso de la guerra como un tambor en la médula, al ritmo de las bota Leer más...
La primera vez que Mariana sintió verdadero miedo no fue durante una guerra, ni en una invasión súbita, ni siquiera en el tumulto de una manifestación. Fue una noche cualquiera, de aquellas que caen lentas sobre el asfalto mojado de una ciudad q Leer más...
El estruendo era sordo, y parecía llegarle desde dentro de los huesos. Desde aquella línea irregular de trincheras excavadas entre estructuras mutiladas, Lucas Sinn percibía el pulso de la guerra como un tambor en la médula, al ritmo de las bota Leer más...
Nadie recuerda el nombre exacto del hombre que llegó de refuerzo aquella madrugada de marzo, cuando la humedad se pegaba como una segunda piel y el mundo terminaba en el tronco podrido de un árbol muerto al borde de la trinchera. Cayó de rodillas Leer más...
La tarde había caído sobre la ciudad como una losa. En el despacho de la embajada, el olor a papel mojado y cuero viejo se mezclaba con la humedad del río distante. El cristal de la ventana, astillado tras la última ofensiva, distorsionaba la lu Leer más...
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