Nunca fui un hombre de muchas esperanzas ni, debo confesar, de muchas alegrías, aunque una vez me tocó ganar una rifa en una morgue. No me malinterpreten, aquello fue sin querer: yo sólo iba a buscar a mi tío, que se había ido de parranda y ter...
Hay cosas de las que uno no debería reírse. Bueno, ese era el precepto de mi tía Clara, y sospechábamos todos en el funeral que nunca le habría hecho gracia la forma en que acabó: con la dentadura postiza en la mano y un filete a medio mastica...
La tarde en casa de los Fairbanks solía ser una experiencia protocolaria, pulcra como una servilleta recién almidonada y casi tan excitante como una hoja de Excel. Todo el mundo acudía despacio, como si cuanto más tarde llegaran, más posibilida...
Cuando el cartero dejó aquel sobre blanco y pesado en la puerta, la familia Mancini se reunió como hienas oliendo carne fresca. Nadie preguntó de quién era, porque en esa casa los concursos de herencia no esperaban la muerte: la preparaban. Silv...
Era una vez una familia tan entrañable que los vecinos, por el bien de la comunidad, se turnaban para pedirles azúcar solo para asegurarse de que seguían encerrando al abuelo cada noche y no dejaban que la suegra saliera al jardín a alimentar lo...
Había un tipo, por no decir individuo, llamado Arnold Rattigan, que servía en el Tenebroso Batallón Temporal Cuartelista del Ejercito Británico, que es la única rama del ejército que exige suspender la incredulidad antes de alistarse y que tien...
Todo comenzó en el apartamento 17B, donde Vivian, gerente de recursos humanos con una afición por los croissants robados de las reuniones matutinas, descubrió que su gatita Odette había decidido usar el buzón de los vecinos como caja de arena. Leer más...
Todo comenzó en el apartamento 17B, donde Vivian, gerente de recursos humanos con una afición por los croissants robados de las reuniones matutinas, descubrió que su gatita Odette había decidido usar el buzón de los vecinos como caja de arena. Leer más...
Cuando Gregorio consultó el horóscopo del salmón empanizado jamás pensó que sería el detonante de la mayor catástrofe existencial desde que los caracoles aprendieron a bailar mambo. Pero no nos adelantemos, porque a diferencia del dedo gordo Leer más...
Bernardina Rubio era una señora respetable de mediana edad, con tantos gatos como sombreros de copa (diecisiete, para quienes necesitan certezas). Vivía en la esquina de una ciudad donde los vecinos aún se saludaban y compartían memeces por deba Leer más...
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