En la ciudad de Curiosa, en la orilla del día, llegaron unos seres distintos, venían con mochilas repletas, ropas de algas y hilos, con gafas de ver lejos y linternas para brillos. No eran duendes, ni magos, ni pájaros raros, eran adult...
El día había sido largo, uno de esos pintados con el cielo apagado de los últimos días de otoño. El viento se colaba entre los árboles desnudos, zambulléndose en pequeños remolinos de hojas secas, como si intentara limpiar la acera empedrada...
Había una pequeña ciudad, y en su centro, una plaza adoquinada donde los días transcurrían con la cadencia de los relojes antiguos. Esta plaza era el corazón de la comunidad; cada piedra comprimía recuerdos, discursos, sonrisas y desencuentros...
En un pequeño pueblo, junto a la frontera de un bosque casi olvidado, vivía Clara, una mujer de mediana edad dedicada desde hacía años a la enseñanza de adultos en la biblioteca municipal. Los caminos de la vida, pensaba a menudo, no son rectos...
La bruma de la tarde descendía lenta sobre la ciudad universitaria mientras Henry caminaba por el empedrado, sus pasos resonando entre los arcos góticos y los muros, testigos de generaciones de búsqueda intelectual. La vida adulta, pensaba Henry,...
¡Amigos adultos, que escuchan atentos! Siéntense, sí, tómense un buen tiempo. Deslicen sus dedos por cuentos y textos, pero ¡paren! ¡Escuchen! Les cuento con pretexto: No todo lo aprendido termina en la escuela, en aulas con pizarras...
En el país de los días, donde adultos pasean, hay montañas de proyectos y un mar de tarea. Pero, ¡espera un segundo! ¿No puede el aprender brillar en la rutina y hacerte crecer? No todo se aprende en libros cerrados ni en salas callad...
Amanecía en la ciudad mientras Laura revisaba, por enésima vez, el correo acumulado durante años. El olor a café recién hecho llenaba su pequeño despacho, donde los libros se apilaban laboriosamente en estanterías casi desbordadas. Había ded...
En la tarde húmeda de un jueves cualquiera, Héctor Ramírez reflexionaba sobre la cadena de decisiones que lo habían llevado a su celda en el ala este del Centro de Readaptación Social número catorce. Fuera de las paredes grises, el tiempo avanz...
Aquella primavera, la ciudad de Butterwick olía a tomate frito y nieve derretida, un contraste imposible que sólo notaban quienes creían en lo improbable. Bajo el toldo rojo y desteñido del anticuario Keeble, un hombre menudito con gafas azules Leer más...
Había dejado atrás la ciudad una tarde gris de octubre, con una mochila a la espalda y una nota inconclusa en la mesa del comedor. Jamás había sentido un pulso tan fuerte, ese zumbido eléctrico desde el estómago hasta la punta de los dedos, co Leer más...
La lluvia sobre la avenida estaba cargada de una promesa sorda, un murmullo íntimo que sólo la reconocía en los años en que acumular promesas rotas era el deporte favorito de su generación. Lara cruzó la calle contra la luz roja bajo el toldo Leer más...
Había una vez, en el rincón escondido de una ciudad que nadie recordaba, una tienda curiosa, inaudita incluso para quienes se enorgullecían de conocer todos los secretos del barrio antiguo. Estaba encajada entre una sombrerería encantada y una p Leer más...
Aquella primavera, la ciudad de Butterwick olía a tomate frito y nieve derretida, un contraste imposible que sólo notaban quienes creían en lo improbable. Bajo el toldo rojo y desteñido del anticuario Keeble, un hombre menudito con gafas azules Leer más...
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