Edición limitada de la novela Anatema.
La inspectora gitana
Powerless (edición especial limitada)
La chica del lago
De sangre y cenizas. Edición especial limitada. Romance paranormal.
Saga completa en castellano. Edición limitada.: 1-6 (Saga Blackwater)
Portada del relato La luna regresada
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Fragmento:


En la cima, la esperaba una figura encapuchada, tan alta y delgada como un ciprés. Aunque no podía distinguir su rostro, supo que la conocía de algún sueño antiguo. “¿Quién eres?” se atrevió a preguntar, su voz apenas un susurro.

Duración: 05:32

La luna regresada
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En el corazón de Eridia, donde los caminos se disuelven en bruma y los árboles parecen susurrar historias olvidadas, existía un pueblo cuyos habitantes desconocían las palabras corrientes del amor, la soledad y la redención. Era un lugar que no figuraba en ningún mapa y en el que el tiempo se deslizaba de forma extraña, sin obedecer leyes humanas.

De entre todos sus peculiares residentes, sólo una joven llamada Liv se atrevía a preguntarse por qué las horas sonaban distintas bajo la luz violeta del crepúsculo, por qué los gatos de tres ojos tejían espirales en el aire antes de dormirse o por qué, muy de vez en cuando, la gente despertaba habiendo olvidado su nombre. Su curiosidad era como una lámpara encendida en medio de la niebla, y claro, la oscuridad es experta en detectar luces titilantes.

Cierta mañana en que el rocío olía a tinta fresca, Liv descubrió en el umbral de su casa una carta perfectamente doblada. No tenía nombre, pero estaba sellada con una lágrima seca. Al abrirla, las palabras danzaron ante sus ojos, desvaneciéndose y formándose de nuevo hasta que pudo leer: “A quien no olvida soñar: ven después de la medianoche a la colina donde se durmieron los relojes”.

Liv bajó la carta y contempló la calle desierta. Los cantos de las ranas se transformaban, a esas horas, en letanías de augurio. Esa noche, esperó despierta: a cada hora, notaba cómo su hogar se diluía en penumbra. Cuando la última vela titiló y expiró, Liv se cubrió con un manto gris y salió en busca de la colina de los relojes dormidos.

El pueblo estaba envuelto en una bruma pesada. A cada paso, el suelo crujía como si ocultara secretos bajo la grava. Nadie la vio avanzar salvo los gatos errantes, que la siguieron en silencio, formando una procesión imposible, guiándola hacia el antiguo sendero de piedra.

La colina se alzaba como una isla de sombra. Al llegar, Liv sintió el aire detenidamente quieto: sobresaliendo de la tierra, cientos de relojes cubrían la inclinada pendiente —despertadores, relojes de bolsillo, relojes de arena, antiguos relojes de pared—, todos sumidos en un sueño profundo, sus agujas fijas marcando la hora en que dejaron de importarle al mundo.

En la cima, la esperaba una figura encapuchada, tan alta y delgada como un ciprés. Aunque no podía distinguir su rostro, supo que la conocía de algún sueño antiguo. “¿Quién eres?” se atrevió a preguntar, su voz apenas un susurro.

La figura señaló hacia el horizonte, donde una luna doble comenzaba a elevarse. “Soy quien recoge los minutos que los humanos olvidan vivir. Pero algo ha cambiado, Liv. Algo ha despertado.”

A su alrededor, los relojes comenzaron a vibrar. De sus esferas emergieron pequeñas criaturas translúcidas, de alas luminosas y ojos hechos de nostalgia. Volaban en círculo sobre la colina y, uno a uno, comenzaron a descender a los bolsillos de Liv, como pidiendo refugio.

“La ciudad ha empezado a devorarse a sí misma” continuó la figura, “Los días y las noches se confunden, y quienes duermen aquí pueden no volver a despertar. Pero tú no olvidas soñar. Tú debes descender a donde el tiempo toma forma y pedirle que recuerde las historias. O todo aquí será olvido.”

La joven cerró los ojos como si fuera a lanzarse a nadar en lo desconocido. De pronto, debajo de la colina, el suelo se abrió y mostró una escalera en espiral, hecha de libros agrietados. Sin dudarlo, Liv descendió, las criaturas derramando luz en sus bolsillos. Cada escalón crujía bajo sus pies, y a medida que bajaba, escuchaba el eco de voces que repetían nombres, fechas, despedidas. Eran trozos de vidas, de errores y promesas, condenados a perderse.

Al llegar al fondo, encontró una sala circular ocupada por un reloj colosal cuyo péndulo era una rama cubierta de hojas susurrantes. En el centro del reloj, sentada en un sillón deshilachado, una anciana de cabellos plateados la esperaba. Sus ojos, profundos como pozos, destilaban la tristeza de quien ha visto los siglos repetir sus errores.

“Un corazón valiente me buscaba”, dijo la anciana. “Durante años he dejado escapar minutos, horas, días… Se pierden porque nadie desea recordarlos. Pero tú, Liv, los recogiste; por eso te escuchan. Pregúntales algo.”

Liv abrió sus manos. De sus dedos brotaron haces de luz y las criaturas de los relojes salieron a bailar en círculos. Liv preguntó: “¿Qué significa no olvidar?”

Las criaturas respondieron entrelazando sus voces: “Recordar duele, pero también hace nacer jardines en el invierno. No olvidar es cuidar las historias incluso cuando parecieran cenicias”.

La anciana asintió. Alzó su bastón, y de él surgió un haz de luz que atravesó a Liv, llenándola de recuerdos de todos quienes habían amado, perdido, reído y soñado en el pueblo. En ese instante, Liv comprendió: el Tiempo necesita que alguien lo escuche, igual que los humanos.

“Regresa”, dijo la guardiana del reloj. “Cuida de las horas y de lo que significa estar vivo. Así la ciudad respirará de nuevo.”

Liv ascendió, las criaturas revoloteando a su alrededor, y al llegar a la colina, descubrió que la bruma comenzaba a disiparse. Los gatos de tres ojos la observaron con respeto. Los relojes latían suavemente como corazones despiertos.

Esa noche, el pueblo de Eridia volvió a inventar sus nombres. Nadie volvió a olvidar lo esencial mientras Liv, desde entonces, recorrió cada amanecer recogiendo y sembrando las historias que el tiempo, cansado de soñar solo, le confiaba.

Edición limitada de la novela Anatema.
La inspectora gitana
Powerless (edición especial limitada)
La chica del lago
De sangre y cenizas. Edición especial limitada. Romance paranormal.
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