Nunca aprendí el verdadero significado de permanecer hasta la última luz. Las historias de mi abuelo, que me susurraba mientras la noche devoraba poco a poco el color del comedor, giraban siempre en torno a aquellos que insistieron en quedarse cuan...
Miras las manos, y piensas que esas líneas antiguas, cruzando la piel como cauces secos, nunca te traicionarían. Las peleas —las verdaderas, no esas que se muestran en la pantalla, con coreografías estudiadas— dejan un sabor a miedo rancio y ...
El sol ni siquiera había resquebrajado las sombras cuando Mateo salió al pasillo de su edificio decadente. Desde la puerta mal pintada, oído atento, supo que ese día tampoco ofrecería tregua: los gritos de los vendedores ambulantes ya se confun...
El rumor de la ciudad era también su música. Aquellos bloques monolíticos, vestidos de hollín, parecían custodios lejanos de una gloria que nunca les perteneció. Entre sus grietas, en la humedad del concreto erosionado, sobrevivían vidas que ...
Amanecía, y sobre los muros desconchados de la ciudad, los primeros rayos recorrían una silueta que se adivinaba humana, pero crujía bajo el peso del cansancio acumulado. No había más milagros que el sudor y el llanto; eso había aprendido Greg...
Las nubes se afilaban como cuchillas sobre la sierra. Cuando Omar llegó al linde del bosque, su pecho dolía con un temblor antiguo: las palabras que pesaban aún más que la altitud. Habían passado seis días desde que el camión militar descendiÃ...
Nunca aprendí el verdadero significado de permanecer hasta la última luz. Las historias de mi abuelo, que me susurraba mientras la noche devoraba poco a poco el color del comedor, giraban siempre en torno a aquellos que insistieron en quedarse cuan Leer más...
Un relámpago fragmentó el cielo sobre la ciudad adormilada, iluminando por instantes las ventanas mugrosas de los edificios descuidados. El ruido del trueno calló la sirena que solía entonar su quejido cada noche, recordando a todos que la vigil Leer más...
A través del terciopelo gris de una mañana implacable, la ciudad de Ginebra volvía a latir al ritmo fatídico de una historia que creía extinta. Los relojes, aún sabios, marcaban las siete cuando las primeras sombras se filtraron entre las esta Leer más...
Copyrights © 2025 Ficcionalia.com. Todos los derechos reservados.
¿Te has leido el relato? Nos gustaría que lo valorases para que así otros lectores vean los relatos más interesantes.






