El invierno de 1944 nunca fue solo una estación. Era una especie de presencia, un interlocutor áspero, un testigo inmutable en los días más largos y las noches más breves de mi vida. Yo, el hombre que alguna vez creyó que la mente humana podí...
Pensaba a menudo en aquel día, mucho después de que los años me permitieran huir de su memoria. Las mañanas comenzaban siempre con el gemido de las bisagras oxidadas, el olor a tierra apelmazada y cuerpos amontonados, el frío clavándose en la ...
La pipa humeaba junto a mi mano, las volutas girando perezosas entre los recortes de luz que, desde la calle, conseguían colarse al Despacho Oval. Yo, Nixon, presidente caído, rey en un palacio de paredes de mármol y pisos alfombrados por confide...
El banco de la plaza estaba recién barnizado. Yo lo olía todo, hasta los deseos secos de los árboles y la nostalgia húmeda de las palomas. Me senté y miré a mi alrededor, sintiendo la tierra entre las uñas y los ojos de los otros flotando, con...
A veces el olor a rocío se mezclaba con el hedor del sudor y la ropa áspera antes del amanecer, cuando mi aliento temblaba en el aire húmedo del campo, y aún podía dudar de si el día sería mi último como hombre; o mejor dicho, como cosa a la Leer más...
Me llamo Primo Levi y escribo estas páginas en plena conciencia de estar jugando con la memoria, esa materia viscosa que se deforma bajo el peso de la razón y las emociones. Cuando repaso mi historia, noto que la memoria nunca es inocente: escoge, Leer más...
A veces el olor a rocío se mezclaba con el hedor del sudor y la ropa áspera antes del amanecer, cuando mi aliento temblaba en el aire húmedo del campo, y aún podía dudar de si el día sería mi último como hombre; o mejor dicho, como cosa a la Leer más...
Copyrights © 2025 Ficcionalia.com. Todos los derechos reservados.
¿Te has leido el relato? Nos gustaría que lo valorases para que así otros lectores vean los relatos más interesantes.






