La lluvia caía fina y constante en la ciudad, como una vieja canción que nadie quiere oír pero todos conocen. Yo estaba en mi oficina, un cubículo del cuarto piso en un edificio que jamás vio un ascensor, cuando ella entró. Llevaba un abrigo m...
El expreso nocturno a Ashenden había hecho su última parada en la pequeña estación de Galloway. El aire de noviembre caía sobre el andén como un sudario, difuminando las farolas en un halo de neblina. Lady Helena Cavendish envolvió su abrigo ...
Cuando volvimos esa noche, el aire cortaba con cuchillas de agua fría y la veleta del ayuntamiento giraba posesa sobre el tejado. John iba unos pasos delante de mí, húmedo, refugiando los hombros en la solapa alzada del abrigo, como si temiera ve...
El viento que atravesaba la calle de la Madonna della Salute era inusualmente frío para una tarde de finales de abril, y Giulia Verde sentía el forro de su abrigo pegado a la piel mientras subía los tres escalones que conducían al umbral del vie...
La aguja del reloj marcaba las once cuando Edith Raspe, incapaz de dormir, se aproximó al ventanal del salón. Afuera, la llovizna difuminaba las siluetas del jardín, y la luz titilante de la farola parecía distorsionada, como si una sombra se ar...
El reloj había comenzado a hacer ruido a las tres y veinte de la madrugada, como si se hubiese confabulado con el insomnio de Helena para recordarle que estaba sola y alerta en el corazón de la casa más grande y vacía del pueblo. Puso los pies en...
En una de las antiguas mansiones de Hampstead, donde los jardines se aferran a la niebla como su último respiro, la familia Cresswell se reunió una tarde de marzo para la lectura del testamento del difunto patriarca. Las habitaciones, retorcidas d Leer más...
En una de las antiguas mansiones de Hampstead, donde los jardines se aferran a la niebla como su último respiro, la familia Cresswell se reunió una tarde de marzo para la lectura del testamento del difunto patriarca. Las habitaciones, retorcidas d Leer más...
La noche se colaba húmeda entre las piedras antiguas de la Abadía de Glendalough, y el eco de pasos apresurados se perdía enseguida bajo los arcos rotos. Emma Larkin detuvo su recorrido, el corazón acelerado, los pulmones robándole el aliento f Leer más...
Se cuenta en la región del Dorsey, donde las tierras onduladas se tornan en páramos y las antiguas haciendas permanecen testarudas frente al tiempo, que ninguna historia ocurre sin causa ni testigo. De todas las propiedades, ninguna tan cargada de Leer más...
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