Nadie recuerda el nombre exacto del hombre que llegó de refuerzo aquella madrugada de marzo, cuando la humedad se pegaba como una segunda piel y el mundo terminaba en el tronco podrido de un árbol muerto al borde de la trinchera. Cayó de rodillas...
Amanecía sin esperanza, una lejanía del sol cautiva entre nubes esquirladas y la niebla lenta del Marne. El frío se infiltraba como un enemigo invisible; no había uniformes lo bastante gruesos ni promesas suficientes para mantener a raya ese ali...
Había un hastío frío e hiriente en el aire de aquel amanecer de noviembre, una humedad espesa que se pegaba a los huesos y parecía meterse bajo la piel aún antes de salir del refugio. Daba igual si llovía, si caía granizo, si el viento venía...
El silbato sonó mucho antes de que la niebla levantara, tragando cada sombra, cada figura acurrucada en el barro. El cuero de mis botas se había fundido con el lodo de Flandes, igual que cualquier cosa sólida con el miedo. Recuerdo mirar a Legran...
Era otoño y la humedad se le metía hasta los huesos, pero lo último que pasaba por la cabeza del soldado Gessler era el clima. Se había vuelto un fondo constante, igual que el barro y el hedor, decorando una sinfonía de chillidos lejanos, de ca...
No sé si fue el estruendo o el temblor. Lo cierto es que la muerte llegaba siempre envuelta en los mismos colores: un marrón imposible que el barro transformaba en tumba, y ese gris ceniza que sólo en Francia, en 1916, adquiría el tono de los hu...
El barro cubierta mi rostro como una máscara rota, sus huellas secas y húmedas soldadas a mi piel igual que el recuerdo de la primera muerte que vi, allá por la arboleda donde los aviones parecían aún cosas del futuro. Aquella madrugada, el vie...
Ninguno de los hombres recordaba ya la fecha exacta en la que el sol les pareció por última vez algo más que una afrenta pálida sobre el fango irregular. La trinchera cortaba la tierra franca como una cicatriz aún sangrante, pero ahí abajo, ba...
El teniente Charles Morbury no recordaba el nombre del pueblo en el que se había detenido aquella noche. Ni tampoco la razón precisa por la que eligió esa taberna, con su puerta de madera marcada por las huellas de otras botas y la tenue luz que s...
El estruendo era sordo, y parecía llegarle desde dentro de los huesos. Desde aquella línea irregular de trincheras excavadas entre estructuras mutiladas, Lucas Sinn percibía el pulso de la guerra como un tambor en la médula, al ritmo de las bota Leer más...
La primera vez que Mariana sintió verdadero miedo no fue durante una guerra, ni en una invasión súbita, ni siquiera en el tumulto de una manifestación. Fue una noche cualquiera, de aquellas que caen lentas sobre el asfalto mojado de una ciudad q Leer más...
El estruendo era sordo, y parecía llegarle desde dentro de los huesos. Desde aquella línea irregular de trincheras excavadas entre estructuras mutiladas, Lucas Sinn percibía el pulso de la guerra como un tambor en la médula, al ritmo de las bota Leer más...
La tarde había caído sobre la ciudad como una losa. En el despacho de la embajada, el olor a papel mojado y cuero viejo se mezclaba con la humedad del río distante. El cristal de la ventana, astillado tras la última ofensiva, distorsionaba la lu Leer más...
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