Eran las dos y media de la madrugada cuando Paula abrió la puerta. El vestíbulo exhalaba un aire tibio, perfumado apenas con la memoria del whisky. Él la esperaba sentado en el pequeño sofá azul gastado, piernas cruzadas, ojos ausentes entre el...
La noche caía como un sudario sobre el barrio Hill District, cubriendo de sombra los recuerdos que tanto costaba enterrar. Bajo el débil resplandor de una farola vencida, Evelyn se detuvo frente al que fuera el café de su juventud, con los ojos l...
La luz apenas osa entrar por las rendijas del ventanal, grotescamente envuelta en la melancolía de un mediodía imposible. Judith, aún descalza y con el cabello fugazmente deshecho, observa la silueta adormecida de Lucien fumar junto al estuco agr...
La lámpara titilaba en silencio sobre la mesa. No era la luz la que inquietaba, sino ese rumor casi imperceptible en el aire, como si las palabras quisieran cruzar de una boca a otra y no supieran cómo. Emma giró la cucharilla en su taza con el m...
El reloj marcaba las once menos cuarto cuando Helena empujó la puerta giratoria del Hotel Arlington. El vestíbulo olía a mármol frío y a una colonia barata que intentaba colarse con insistencia por las rendijas de la historia. A esa hora, todos...
Las luces del aeropuerto apenas filtraban la neblina del amanecer cuando Margot vio a Oliver por primera vez en cinco años. No se abrazaron; él sostenía sus manos en los bolsillos y ella torcía el broche del bolso una y otra vez. No sabían quié...
Era lunes cuando finalmente decidiste quedarte en casa. La luz entraba desde la rendija de la cortina y el polvo bailaba en el haz del sol como si supiera que solo tú lo mirabas. A lo lejos, el ruido de los camiones que descargan víveres en la tie Leer más...
La mesa de roble parecía más grande anoche, aunque esta tarde Susana la vio, como siempre, amenazada de papeles y tazas, velada por una luz que nunca decide si permanece o se retira. Sus dedos sostenían una factura: el agua, otra vez. En la cocin Leer más...
La sala permanece oscura aunque es media tarde; ya nadie se acuerda de correr las cortinas en esta casa exánime. La tía Sigrid repasa, desde la butaca, los pliegues de un mantel bordado —el único destello blanco en el cuarto— mientras la lám Leer más...
Era lunes cuando finalmente decidiste quedarte en casa. La luz entraba desde la rendija de la cortina y el polvo bailaba en el haz del sol como si supiera que solo tú lo mirabas. A lo lejos, el ruido de los camiones que descargan víveres en la tie Leer más...
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