Cuando Julia Agripina, nieta de Augusto, regresó a Roma en la primavera del año 43 d.C., lo hizo envuelta en el mismo aroma de sándalo y promesas rotas que le había acompañado desde su primer exilio. Había dejado en la Galia no solo a un marid...
En el invierno de 1812, mientras la nieve devoraba las huellas de los ejércitos como si fuesen restos de un sueño, el capitán Ivan Vasílievich Korovin permanecía sentado ante una ventana pequeña, observando caer la noche sobre las ruinas de un...
El aguacero de finales de abril había dado paso a una bruma que se retorcía a lo largo de los muros de piedra de la casa Whittle, ocultando el sendero y la huerta, cubriendo las flores tempranas con un velo azulado. Lady Eleanor se asomó al alfé...
La mañana era fría y agradablemente brumosa en el burgo de Winchester. Los tejados de teja roja sudaban rocío bajo el despertar del siglo XII, y el olor a pan recién horneado serpenteaba por las callejuelas, dulcificando el leve hedor de los est...
El viento del amanecer silbaba entre los muros inacabados de la catedral. Era octubre de 1314 y la ciudad, acunada entre verdes valles y colinas de granito, despertaba con el eco de los martillazos lejanos. Nada era tan visible como la silueta de la...
La niebla amanecía baja sobre Kingsbridge, reptando desconfiada entre las piedras centenarias de la catedral y diluyendo la silueta del mercado en un vaho espectral. Edward Godwin, abad del templo, sentía el pulso de la ciudad en sus manos huesuda...
Había aprendido desde niño que los hombres no nacen para la quietud. En Northumbria, los inviernos se alargan como una herida. Mis primeras memorias son de la voz de mi padre, siempre tan terca como la neblina; y del hedor del cuero mojado y la fo...
Las noches de la vieja Britania siempre olían a humo, a turba húmeda y algo más: la promesa de sangre. El año era 871. Tras la última nevada, el pasto bajo los cascos de los caballos de Uhtred crujía como huesos marchitos y el miedo, aunque ne...
Cuando Paul Sainte-Marie llegó a la desbordada Alejandría del año 1822, el aire ya era denso de historias impronunciables y promesas rotas. Lo había enviado su tío desde Marsella, encareciéndole que buscara en la antigua ciudad la tumba casi le...
La escarcha aún gobernaba la orilla del río Tíber cuando los mensajeros enlutados llegaron a la villa de Livia Aelia. Sus sandalias resonaban suavemente sobre los húmedos mosaicos mientras portaban en alto un pliego lacrado con cera púrpura: la Leer más...
Las lluvias primaverales caían con violencia sobre la tierra lodosa y oscura de Northumbria, tan constantes como los suspiros de aquellos que aguardaban en la sombra de las empalizadas. Allí, bajo el peso de un cielo plomizo, me encontré por prim Leer más...
La escarcha aún gobernaba la orilla del río Tíber cuando los mensajeros enlutados llegaron a la villa de Livia Aelia. Sus sandalias resonaban suavemente sobre los húmedos mosaicos mientras portaban en alto un pliego lacrado con cera púrpura: la Leer más...
Cuando Emma Chilcott descendió del carruaje, aún se aferraba al guante derecho con una mano trémula, como si ese pequeño suceso albergara la clave para conservar su dignidad. Bajo el cielo blanco de noviembre, la mansión de Ryehill se erguía s Leer más...
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