El aroma siempre la precedía: jazmines, un matiz de cuero viejo, cristales limpios días de tormenta. Cecilia se detenía cada mañana ante el espejo del recibidor, preguntándose quién sería hoy. Los lunes era más fácil: el cansancio, el terro...
No hay mayor desconcierto que el que siente un alma antigua al volver al mundo en un cuerpo nuevo, rodeada de las risas de otros, del cálido zumbido de la sangre que se redescubre tras largo sueño. Al menos, eso pensaba Elena la tarde en que recor...
La lluvia caía furiosa sobre los viejos adoquines de Saint-Denis. Kurian siempre pensaba que las noches lluviosas eran perfectas para morir. El sonido constante del agua le permitía esconder las lágrimas que aún no sabía si pertenecían a sus a...
— El frío era el primero en llegar. No el frío mortal de las tempestades, sino el frío oscuro, ese que te atraviesa la carne y anida ahí, entre el esternón y la espina; el frío que a veces sospechas no te abandonará jamás. Sentí el hiel...
El primer anochecer del otoño, Elise se detuvo frente a la ventana, contemplando la hilera de faroles fundidos y las sombras ondulantes que viajaban por la calle desierta. Sus manos, acostumbradas a la rutina tranquila de la vida, temblaban sobre l...
Me llamo Violeta. Hoy, al despertar, mi cama huele a sal marina, pero no vivo cerca del océano. Cuando abro los ojos, el sol filtra su luz entre las cortinas y por un instante sólo soy la mujer que se dejó caer en el colchón la noche anterior, e...
Siempre despierto antes del amanecer. El frío es el mismo, esa mordida pulida de metales oxidados, arrastrándome a la vigilia. Por un instante, es como si estuviera de nuevo en la Carlinga Dorada, camino de Caspia Prime, revisando los sistemas de n...
Manuela cerró la puerta del apartamento que acababa de alquilar, sabiendo instintivamente que el aire estaba demasiado quieto. Era un sexto piso en una de esas casas antiguas del centro, techos altos, vigas de madera a la vista y ventanas que respi Leer más...
Charisse Malden jamás había visto la casa, pero la sintió antes de atravesar el umbral: esa cálida presión sobre la piel, un hormigueo sutil en la nuca, vestigios de una presencia demasiado fuerte, demasiado antigua. Se detuvo en el porche de m Leer más...
Manuela cerró la puerta del apartamento que acababa de alquilar, sabiendo instintivamente que el aire estaba demasiado quieto. Era un sexto piso en una de esas casas antiguas del centro, techos altos, vigas de madera a la vista y ventanas que respi Leer más...
El zumbido de la lámpara no era lo único que llenaba el aire. El salón —estrecho, resguardado detrás de cortinas que olían a cera vieja— parecía acoger cada sonido y devolverlo filtrado a media voz. Allí, sentados en torno a una mesa oval Leer más...
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