La comunidad se extendÃa bajo una nube de vidrio, vasta y reluciente. Bajo la cúpula, la luz del sol era regulada, filtrada hasta suavizar la realidad de los vivos. Programadores de clima alteraban la lluvia en finos intervalos, mares de casas idÃ...
Ellos la llamaban ArmonÃa porque nadie sabÃa cómo habÃa sido antes. No se hablaba de antes, no porque estuviera prohibido, sino porque no tenÃa sentido traer cenizas a la mesa. Las calles estaban alineadas con árboles genéticamente idénticos...
De todos los errores de los hombres, quizás ninguno rivaliza en su elegancia y grandeza con el de pretender conquistar el ParaÃso a fuerza de ingenio. Desde la colina, bajo los vidrios que se curvan hacia el cielo como enredaderas translúcidas, O...
¿Conocéis la calma tibia que resta después de la tormenta? A muchos les gustarÃa creer que es la victoria de la razón sobre el salvajismo del vendaval; pero yo, que he visto cómo se apagan las ciudades y se incineran las promesas, desconozco e...
HabÃa una ciudad, refulgente e inquebrantable, cuyo nombre nadie recordaba ya. No era necesario, pues allà los nombres no sindicaban a las personas, y las personas no sindicaban a las historias. Todos se fundÃan y fluÃan en una corriente única ...
HabÃa un rumor que recorrÃa la Torre desde los cimientos mohosos hasta la cúspide, allà donde el cielo parecÃa curvarse, azul y pesado, sobre una baranda de vidrio blindado. En el Último Refugio, el rumor era un susurro: Nadie querÃa recordar ...
Cuando los reflejos de las pantallas se volvieron más familiares que los rostros, y los nombres propios se perdieron bajo avatares luminosos, la ciudad se replegó sobre sà misma como un sueño inhóspito. Era una urbe suspendida en la vigilia con Leer más...
La luz neón de la ciudad nunca desaparece; ni siquiera el manto perpetuo de ceniza que, desde hace años, cae silenciosamente desde unos cielos donde los helicópteros zumban como insectos, logra apagar el resplandor artificial que lo abarca todo. Leer más...
El crujir metálico de la verja se escuchaba a unos pocos metros, mezclado con el murmullo grave de los altavoces que inundaba la ciudad con órdenes suaves y definitivas. Desde el sexto piso del Edificio Mirador, LucÃa tomaba notas en un papel ape Leer más...
Cuando los reflejos de las pantallas se volvieron más familiares que los rostros, y los nombres propios se perdieron bajo avatares luminosos, la ciudad se replegó sobre sà misma como un sueño inhóspito. Era una urbe suspendida en la vigilia con Leer más...
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