La luz neón de la ciudad nunca desaparece; ni siquiera el manto perpetuo de ceniza que, desde hace años, cae silenciosamente desde unos cielos donde los helicópteros zumban como insectos, logra apagar el resplandor artificial que lo abarca todo. ...
La niebla lo adensa todo en una pátina entre la razón y el olvido. Los camiones de los censores pasan cada alba por el bulevar, ventilan aguardiente y pólvora, recogen niños bautizados con nombres de caÃda y fragmentan las conversaciones en las...
Las sombras desbordaban los edificios de Neoterria, donde once mil dÃas de vigilancia habÃan conformado a sus habitantes en autómatas obedientes. A esa hora, cuando la luz de los drones se filtraba por los cristales rotos, Helena Vangard tomaba a...
La niebla de la tarde se adherÃa a las losas heladas como un sudario, mientras los delegados caminaban en silencio, protegidos por burbujas traslúcidas de inmunidad institucional. Nadie pronunciaba un saludo. Las barnizadas fachadas de la Plaza de...
En la noche más profunda, cuando las campanas del sur convocan el silencio en las calles, en las mentes de los insomnes resuena el eco de una pregunta prohibida: ¿Cuándo empezó todo? Ya nadie recuerda. O tal vez han aprendido a no recordar para ...
TendrÃa que usar la memoria con más cautela, después de los últimos ajustes realizados por los ingenieros psicopolÃticos. Sin embargo, Armand aún era capaz, en algunas madrugadas indecisas, de aferrarse a fragmentos de recuerdos que no encajab...
Era el año en que los árboles dejaron de crecer rectos. Antes, las calles eran anchas, bañadas por el resplandor ordenado de los faroles, pero eso habÃa sido antes del Registro. Ahora, todo avanzaba en curvas, en pliegues semiclandestinos, igual...
Era común caminar a través de las calles cubiertas de neblina, con los ojos esquivando a cualquier desconocido. Las piedras parecÃan susurrar advertencias bajo las suelas de los que todavÃa se aventuraban afuera. Nadie salÃa dos veces en un mis...
Las noticias de la noche entumecÃan el corazón de Orfeo mientras se desvestÃa en la oscuridad, procurando no despertar a Melina. Afuera, la ciudad entonaba su perturbador y monótono himno de sirenas y motores apagados, la paz artificial de un Est...
Cuando los reflejos de las pantallas se volvieron más familiares que los rostros, y los nombres propios se perdieron bajo avatares luminosos, la ciudad se replegó sobre sà misma como un sueño inhóspito. Era una urbe suspendida en la vigilia con Leer más...
El crujir metálico de la verja se escuchaba a unos pocos metros, mezclado con el murmullo grave de los altavoces que inundaba la ciudad con órdenes suaves y definitivas. Desde el sexto piso del Edificio Mirador, LucÃa tomaba notas en un papel ape Leer más...
Cuando los reflejos de las pantallas se volvieron más familiares que los rostros, y los nombres propios se perdieron bajo avatares luminosos, la ciudad se replegó sobre sà misma como un sueño inhóspito. Era una urbe suspendida en la vigilia con Leer más...
La comunidad se extendÃa bajo una nube de vidrio, vasta y reluciente. Bajo la cúpula, la luz del sol era regulada, filtrada hasta suavizar la realidad de los vivos. Programadores de clima alteraban la lluvia en finos intervalos, mares de casas idà Leer más...
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