Nadie sabe por qué elegimos siempre el mismo lugar, por costumbre o superstición, pero cada año, la cabaña junto al lago reaparecía en nuestros planes como una herida apenas curada. Gus, el primero en sugerir la escapada ese verano, prometió q...
Quitaron el atril de la sala después de la muerte de mi tía Vivienne. Fue un gesto pequeño, casi insignificante, pero yo supe de inmediato que tenía un propósito: borrar de la memoria de la casa aquello que inquietaba a los vivos. A veces me pr...
Cuando Abigail llegó al caserón de Hope’s Vale, la luna era un hueso brillante en el cielo y el viento no tenía compasión. Había conducido durante cuatro horas, los faros deshilachando la niebla polvorienta del camino rural, hasta que las for...
La lluvia caía finamente, hilando una cortina casi transparente sobre la ciudad como si las propias lágrimas del mundo se deslizaran silenciosas hacia el abismo del olvido. Nadie salía ya de casa a esas horas, especialmente en ese barrio antiguo ...
El carruaje avanzaba lentamente entre las brumas que ascendían del tapiz de follaje húmedo, bajo la tutela de un cielo inmisericorde dominado por el vigía lunar. Elmira, recogida en los pliegues del chal negro que le prestara su tía, miraba la m...
El doctor John Halvorsen recordaría aquel verano como un telón que nunca lograba cerrarse del todo, aunque ha pasado más de una década desde su fin. Durante semanas, la lluviosa Península de Turingham estuvo envuelta en una niebla aceitosa que ...
Hacía apenas unas semanas que Lionel Ashcroft había llegado a Crannen Fell, una región del país cubierta de suaves colinas y espesos bosques, donde la vegetación parecía engullirlo todo en un abrazo perpetuo de hojas y sombra. Había alquilado...
Zakary Hume descubrió la grieta en el muro de su apartamento tras escuchar, durante horas, el arrullo persistente de un agua negra que no podía ver. Era una seña discreta, apenas un temblor en la pálida mampostería, pero a medida que avanzó la...
No fue el ruido lo que primero quebró las noches de Edgar Fritch, aunque decía lo contrario, porque era más sencillo deslizar el miedo bajo la alfombra si podía darle una forma, asignarle un volumen, reducirlo a mera travesura de la madera vieja...
Había una quietud impía en la mansión Brackenridge, hecha de rugidos apagados y pasos amortiguados por alfombras suntuosas que nadie podía ya identificar como reales o simulados. La residencia, erguida desde hacía siglos sobre una colina de pie...
El anciano reloj de la casa siempre marcó una hora extraña, que nadie más parecía notar. Sonaba a las tres y veintitrés de la madrugada, ni un minuto antes, ni uno después, y con cada campanada el aire se volvía más denso; la sombra de los c...
Por encima de los portones de hierro forjado, las gárgolas alzaban rostros que no eludían la carne, sino que la convocaban. Talladas con tal repulsiva meticulosidad que sus ojos parecían girar para mirarte. Un aire mortecino anegaba los campos ol...
Cuando la señora Appleby murió, sus hijos se deshicieron de sus pertenencias casi a la carrera, como si al hacerlo cada reloj, cada marco labrado minara un poco más el recuerdo viscoseo de su última semana, los pasillos tediosos y sofocantes don...
La carretera secundaria serpenteaba a través del bosque de Red Creek, iluminada apenas por los faros mortecinos de la vieja furgoneta en que viajaban seis amigos, cada uno cargando su propio equipaje de secretos y rencores enterrados. Era mediados ...
Pocos son los mortales que han puesto pie en la antigua y desvaída mansión de los Urquidia sin sentir, de inmediato, un frío espectral que parecía brotar del mismísimo suelo y cernirse, como el abrazo de un difunto, sobre el corazón. Aun los m...
La primera noche, cuando llegué a la casa, me recibió una brisa fina, hiriente, que parecía traspasar la tela de mi abrigo y buscar directamente la piel debajo. El portón de hierro, desbalanceado sobre sus goznes corroídos, gimió con un sonido...
La señora Wythe llegó a la casa de su difunto esposo en un día de gris sutileza. El automóvil, rojo apagado bajo la llovizna apacible, era el último vestigio de un mundo predecible. El bosque apretaba como una mano alrededor de la casa y de ell...
El coche se detuvo en el último tramo del bosque, la carretera cubierta de hojas podridas y niebla rastrera. Emma apagó el motor y miró a sus amigos; nadie hablaba. De fondo, la cabaña se alzaba como un acantilado de recuerdos trastornados, el p...
El reloj siempre marca las tres y veinte. Iris no sabe cuándo comenzó a notarlo. Tal vez fue tras la muerte de su padre, evocando la costumbre que él tenía de ajustar dos veces al día cada reloj del caserón para que siempre estuviera en la hor...
La bruma del verano humedecía el jardín, colándose entre torchas de lavanda decadente y estatuas de mármol sucias, mientras la luna rasgaba pesadamente el manto de nubes. Allí, en el corazón de la campiña inglesa, se erguía, abandonada y aún...
En las afueras de Pickeringh West, más allá del último campo plagado de fósiles y ortigas, el abismo de las ruinas se abría como un ojo ciego al universo. Nadie recordaba su nombre. Según los niños viciados por las historias viejas, las piedra...
Cuando Cynthia llegó a la casa, el motor del taxi aún parpadeaba su luz tras el parabrisas y, por un segundo, el reflejo le devolvió una imagen de sí misma tan pálida que apenas reconoció su propio rostro. El bosque que rodeaba la propiedad cre...
El invierno de 1986, Harlow Wood huele a hierro y marea, aunque está a cuarenta millas del océano. La pequeña población —quinientas almas, tal vez— se aprieta contra sí misma, abrazando supersticiones viejas como los árboles que crujen bajo...
Cuando el Dr. Emiliano Rosales abrió la puerta del laboratorio aquella noche, percibió el mismo perfume limpio y artificial de siempre: antiséptico, alcohol, goma quemada, algo lejano a la vida. Sin embargo, también flotaba un matiz ácido, una n...
Era una noche en que la bruma reptaba densa por las calles desiertas de Arkham, aferrándose a los faroles y difuminando la realidad en una maraña de formas indeterminadas. El reloj de la biblioteca universitaria acababa de marcar las tres cuando s Leer más...
El último tren a Ashwood nunca llegaba puntual, pero esa noche pesaba en el aire la certeza de que jamás llegaría. Apenas pasadas las dos de la madrugada, la niebla se arrastraba como un animal herido por las aceras sucias, escondiendo los charco Leer más...
No existe palabra humana capaz de describir el color fugaz de aquel invierno cuando Miriam, sumida en el insomnio de quienes han visto demasiado, decidió internarse en las afueras del viejo país, allí donde la Tierra parece murmurada desde antañ Leer más...
La niebla se arrastraba por el sendero de gravilla como un animal herido, y las briosas ramas de los árboles antiguos tiritaban de miedo, como si supieran que esa noche contenía algo más que frío. Alexander Merrow descendió del carruaje con una Leer más...
Había algo en las paredes que latía débilmente, un rumor apenas perceptible que se deslizaba por las hendiduras de la vieja casa. La lluvia golpeaba con insistencia los cristales, como dedos nerviosos buscando entrar en la soledad de Julia. Senta Leer más...
Era una noche en que la bruma reptaba densa por las calles desiertas de Arkham, aferrándose a los faroles y difuminando la realidad en una maraña de formas indeterminadas. El reloj de la biblioteca universitaria acababa de marcar las tres cuando s Leer más...
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