En algún lugar donde el tiempo no se deja medir, existía una ciudad cuyas casas tenían las mismas fachadas, como rostros reproducidos por una mano torpe que apenas distingue una emoción de otra. Cada mañana, los habitantes fingían olvidar el s...
Había una silla. De roble, de tiempo, de todas las maderas posibles que existen en las probabilidades del universo. Sobre ella, yacía sentado un hombre cuyo nombre podría cambiar según la mirada del lector: podría tratarse de Jean, o de Aristid...
El hombre despertó en la madrugada, pero no sabía si era de verdad mañana, si aún era noche o si, finalmente, había despertado de un largo sueño sin haberse movido jamás de ese lugar. La habitación estaba fría y los ventanales abiertos deja...
El ocaso resonaba, tan diáfano como una campana sumergida, en la ciudad ya entumecida por el cansancio de los hombres. Gregor, al final de su jornada, caminaba por calles estrechas bordeadas de altos muros anaranjados. Él, que había conocido el r...
En la región donde el horizonte es un ceño plomizo y las nubes se recortan con la precisión de una navaja desafilada, se yergue una montaña. No es más alta ni más escarpada que otras; su lomo árido no atrae sino a las cabras más testarudas. S...
En algún lugar de Europa Central, donde las mañanas suelen impregnarse de una niebla viscosa y hostil, vivía Elena, una soprano cuyos días de fama parecían tan lejanos como las guerras de las que solo quedaban cicatrices en la piedra de las aven...
Cuando la estrella matutina lanzaba sus penúltimos brillos sobre la ciudad de Atenas, un hombre viejo, apellidado Zéfiro en honor a los vientos sutiles del oeste, decidió adentrarse en su jardín interior, un lugar tan vasto en su mente como un re...
El hombre llegó a la casa una tarde de agosto, cuando la luz, derramándose en languidez de oro gastado, ofrecía a las cosas una gravedad ausente en la severidad de otras estaciones. Era una mansión en las afueras, discreta pero colosal, de arquit...
Hay una grieta en el suelo del dormitorio de Hélène, una línea tan delgada que podría confundirse con la sombra que lanza una aguja olvidada. Hélène la descubrió una madrugada, cuando la ciudad dormía bajo la quietud densa del verano y su pe Leer más...
En los días en que las estaciones no se reconocían en los frutos ni en las hojas, y la luz fluctuaba con indecisión entre la madrugada y el ocaso, hubo una villa edificada sobre las laderas de una colina olvidada por los mapas, Leer más...
Las diez de la mañana. Adrien entra al pequeño apartamento de alquiler con las manos frías y un olor húmedo impregnado en la gabardina. No enciende la luz; la pálida claridad de noviembre atraviesa las cortinas polvorientas lo suficiente: ve el Leer más...
Hay una grieta en el suelo del dormitorio de Hélène, una línea tan delgada que podría confundirse con la sombra que lanza una aguja olvidada. Hélène la descubrió una madrugada, cuando la ciudad dormía bajo la quietud densa del verano y su pe Leer más...
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