Cuando las dríades se mezclan con los hombres, la pasión muta...
La inspectora gitana
Mitsborn - Trilogía original (edición limitada especial estuche)
El aliento de los Dioses: Una novela del Cosmere (Ficción)
El Archivo de las Tormentas (estuche con los tres volúmenes)
Fantasía Urbana con Romance Paranormal y Almas Destinadas a estar Juntas
Portada del relato Espadas bajo la Lluvia Roja
Sin valoraciones
  Leer   Escuchar   PDF   ePub   Compartir

Fragmento:


La puerta del Callejón del Erial, medio podrida, resistió solo un segundo. Raka se deslizó adentro, pegada a la pared, escaneando la penumbra. El hedor era atroz: vísceras, meados, sudor y desesperación. Algo la miraba desde la pila de mantas en el rincón. Un par de ojos brillaron como brasas entre trapos y sombra. Sabía su nombre, aunque jamás se lo habría dicho nadie; en Starn, los rumores tenían alas afiladas.

Duración: 05:09

Espadas bajo la Lluvia Roja
-a / +A

El crepúsculo descendía como una maldición sobre las ruinas de Starn. Las nubes se arremolinaban, negras y preñadas de lluvias venenosas, sobre los tejados colapsados, las calles anegadas de charcos espesos y oscuros. Nadie que no estuviera desesperado se atrevía a andar por allí después del último toque de las campanas. Pero el hambre lleva lejos incluso a los orgullosos, y el juramento de venganza aún más.

Raka sentía el amargor metálico de la sangre seca en el paladar mientras se deslizaba entre las sombras, los dedos aferrando la empuñadura de su daga con tanta fuerza que los nudillos palidecían. El peso del pasado la mantenía erguida; el eco de una promesa susurrada al oído de un cadáver, imposible de romper. En las trincheras, entre la podredumbre y las lámparas de aceite, había aprendido el valor del silencio. Enseñanza útil en aquella noche en la que la vida podía perderse por un crujido, un soplo mal colocado.

La puerta del Callejón del Erial, medio podrida, resistió solo un segundo. Raka se deslizó adentro, pegada a la pared, escaneando la penumbra. El hedor era atroz: vísceras, meados, sudor y desesperación. Algo la miraba desde la pila de mantas en el rincón. Un par de ojos brillaron como brasas entre trapos y sombra. Sabía su nombre, aunque jamás se lo habría dicho nadie; en Starn, los rumores tenían alas afiladas.

—No tienes nada que valga la pena, Raka —gruñó la figura. Era Andren, el quebrantado, a quien una vez amó y después traicionó.

—Tengo historias frescas —susurró, acercándose—. Y una cuenta que saldar.

Andren rió, tosió sangre. La ciudad lo había devorado antes incluso de que ella lo encontrase. Se repantigó, dejando ver las vendas podridas en su pierna.

—Las historias matan menos que el hambre.

—Pero duelen más —respondió ella—. Vine por Hest. Sé dónde se esconde.

Un estremecimiento recorrió a Andren. Miedo puro en esos ojos enfermos.

—Él está muerto, Raka. No queda nadie salvo los carroñeros.

Ella se arrodilló junto a él, la daga brillando en la penumbra. No la necesitaba: su voz era arma suficiente.

—Dijiste que era imposible encontrarlo —susurró—. Dijiste que estaba más allá del Muro. Mentiste.

Andren levantó una mano, temblorosa, suplicante.

—Te lo ruego… déjame morir aquí.

—Quizá —murmuró Raka—. Pero primero, el nombre de quién lo ayudó a escapar.

El silencio pesó entre los dos como una lápida. Afuera, la lluvia comenzó a golpear los tejados con furia, desdiciendo toda esperanza de fuga fácil. Y entonces Andren habló. Nombró a una mujer que los dos habían conocido, antaño, cuando Starn florecía y todavía era posible reír. Shauska, la que albergaba monstruos en su lecho y secretos entre los dientes.

Raka guardó la daga. No haría falta.

—Que la ciudad acepte tu carne —le dijo, y salió al diluvio, sin mirar atrás. Dejó atrás el ladrido de la muerte y avanzó hacia el norte de la ciudad, donde los ricos y los desesperados compartían muros altos y guardias corruptos.

Shauska vivía donde la noche era más densa, en el filo del miedo. Raka se deslizó por callejuelas que conocían la sangre y la traición, hasta dar con la torre torcida adornada de linternas rojas. Los guardias de la puerta no supieron ni que había pasado entre ellos. Una sombra, un cuchillo, un susurro de venganza. Así los hombres mueren en Starn: sin testigos ni lágrimas.

La mujer la esperaba en el piso superior, envuelta en sedas, sonrisa teñida de dolor antiguo.

—Raka. Pensé que habrías olvidado lo que te debía la ciudad.

—La ciudad me debe mucho. Pero empiezo por ti —dijo, devolviendo la sonrisa y desenfundando la daga.

—¿Buscas venganza? —susurró Shauska, levantando una copa de vino teñido de amargura—. Cuida que no te consuma.

Raka vio reflejado en ese vino la noche en que su hermano murió con el nombre de Shauska en los labios. El recuerdo era un ancla, pesado, y la mantenía firme incluso en el torbellino de sus propias preguntas sin respuesta.

Atravesó el espacio entre ambas como un rayo. Shauska intentó escapar, pero Raka la atrapó del cabello, la obligó a mirar. La daga estuvo a un suspiro de su garganta, pero Raka se detuvo. No sería tan sencillo.

—Dónde está Hest —susurró.

—Al otro lado del Muro —confesó Shauska, la voz quebrada.

—¿Y el precio que pagaste? —insistió Raka. La cuchilla acarició la piel de la mujer, apenas un roce, suficiente para prometer todo el dolor.

Shauska no respondió con palabras, sino con lágrimas y ese temblor de los que conocen el precio del juego. Cuando la dejó atrás, Raka no sentía triunfo. Sólo el peso de otro eslabón en una cadena hecha de culpas, de errores pasados, de un juramento antiguo que nada podía redimir.

Bajo la lluvia roja, caminó hacia el Muro, donde las bestias rondaban y los guardias disparaban antes de preguntar. Donde los demonios de la duda rugían más fuerte que cualquier enemigo de carne.

Porque la venganza no es un destino, sino un camino. Y cada paso estaba empapado de sangre.

Cuando las dríades se mezclan con los hombres, la pasión muta...
La inspectora gitana
Mitsborn - Trilogía original (edición limitada especial estuche)
El aliento de los Dioses: Una novela del Cosmere (Ficción)
El Archivo de las Tormentas (estuche con los tres volúmenes)
Fantasía Urbana con Romance Paranormal y Almas Destinadas a estar Juntas

Copyrights © 2025 Ficcionalia.com. Todos los derechos reservados.

Ofertas Amazon: En calidad de Afiliado de Amazon, obtengo ingresos por las compras adscritas que cumplen los requisitos aplicables.