De sangre y cenizas. Edición especial limitada. Romance paranormal.
Saga completa en castellano. Edición limitada.: 1-6 (Saga Blackwater)
Mitsborn - Trilogía original (edición limitada especial estuche)
Dos coronas retorcidas (EDICIÓN ESPECIAL LIMITADA)
Edición limitada de la novela Anatema.
Cuarto Mundo 1983 (Trilogía del Cuarto Mundo vol.1)
Portada del relato Hechizo de medianoche
Sin valoraciones
  Leer   Escuchar   PDF   ePub   Compartir

Fragmento:


No preguntó cómo sabía su nombre, ni por qué ese anhelo se apoderaba de ella, ni siquiera cómo su corazón se rendía tan fácilmente al embrujo de ese desconocido. Fue un reconocimiento tácito, una sensación de haber caminado juntos antes por ese bosque plateado, en alguna vida en la que todavía eran dueños de su propio destino.

Duración: 03:59

Hechizo de medianoche
-a / +A

Estaba lloviendo, como casi todas las noches en esta ciudad olvidada. Olivia acostumbraba caminar por el parque justo antes del anochecer, con su abrigo largo ondeando tras ella, el cabello mojado pegándose a su frente. No era devoción a la naturaleza ni la soledad, sino a ese banco de madera frente al lago, en el que cada noche parecía esperarla algo distinto: un perfume que no conocía, unas flores marchitas, una pluma negra. Pequeños misterios que no asustarían a nadie más, pero que la mantenían a ella en vilo y con el corazón palpitando.

Esa noche, en cambio, Olivia encontró a un hombre. No podía verlo bien; la neblina iluminada por las farolas desdibujaba sus rasgos y, aún así, sus ojos—dos fragmentos de tormenta—atravesaron la distancia y la hicieron temblar. Había algo en él imposible de catalogar, una familiaridad que le arrancó un suspiro ansioso. Se sentó a su lado. El banco chirrió, un sonido inocente, doméstico, pero algo en la manera en que sus rodillas se rozaron pareció encender la noche.

—Te estaba esperando —dijo él, su voz más brisa que palabra.

No preguntó cómo sabía su nombre, ni por qué ese anhelo se apoderaba de ella, ni siquiera cómo su corazón se rendía tan fácilmente al embrujo de ese desconocido. Fue un reconocimiento tácito, una sensación de haber caminado juntos antes por ese bosque plateado, en alguna vida en la que todavía eran dueños de su propio destino.

Conversaron como si se reconocieran desde hace siglos, como si recostarse, hombro con hombro, bajo el titilar de los relámpagos fuera lo más natural del mundo. Él le habló de cosas imposibles: del sabor del mármol recién cincelado, del olor de los libros escritos con sangre, de los nombres de las estrellas apagadas. Su voz parecía reverberar dentro de ella, provocando recuerdos que no podía atribuir a ninguna experiencia real.

—No puedes quedarte mucho tiempo —le advirtió él, y el dolor tras sus palabras fue innegable—. Los límites se disuelven cuando estás cerca de mí.

Olivia no supo qué significaba, pero en el instante en que su mano rozó la de él, la lluvia pareció cesar a su alrededor mientras el resto del parque seguía inmerso en el aguacero. Durante un par de latidos, el mundo se replegó. Un fuego blanco atravesó su piel, tan íntimo y devastador que creyó que iba a desintegrarse o a renacer por completo.

Se miraron sin parpadear, sin respiración, y el tiempo se desdobló en una corriente de susurros: un niño corriendo bajo el sol, una mujer susurrando un nombre bajo una sábana, el crujido de páginas arrancadas, un grito ahogado en la noche. Supo, sin saberlo, que era él el dueño de esos susurros, que en algún punto había cruzado un umbral y en la grieta de ese cruce—entre la vida y la muerte, el sueño y la vigilia—esperaba solo por ella.

—Puedo soñarte, Olivia, pero no puedo quedarme contigo. No soy... —Su voz se rompió, y bajo la luz fría ella vio la tristeza infinita de quienes esperan un milagro que ya no está hecho para ellos.

—¿Quién eres? —susurró, incapaz de romper el contacto de sus dedos.

Él acarició su mejilla como si temiera romperla. El frío de la noche nunca la había tocado de ese modo. Su aliento olía a bosque y a tormenta.

—Alguien que no debió enamorarse de una mujer viva. Alguien que olvidó cómo cruzar al otro lado.

El aire palpitó. Olivia no retrocedió. Cerró los ojos, deslizándose en la sensación de aquel tacto imposible, el calor y el frío de amar a alguien que no pertenecía a su tiempo.

Esa noche, entre dos respiros, Olivia decidió no temer. Permitió que sus labios buscaran los de él, un beso que desgarró el velo entre ambos mundos durante un instante tan breve y tan total que nunca volvió a temerle a la soledad. Ni a los bancos vacíos. Porque en cada crepúsculo sentía, dulcemente, la presión de unos dedos invisibles en los suyos y el eco persistente de una promesa que ni la muerte pudo destruir. Quizá, pensó, así empieza la eternidad: con la certeza de un amor que desafía todos los finales.

De sangre y cenizas. Edición especial limitada. Romance paranormal.
Saga completa en castellano. Edición limitada.: 1-6 (Saga Blackwater)
Mitsborn - Trilogía original (edición limitada especial estuche)
Dos coronas retorcidas (EDICIÓN ESPECIAL LIMITADA)
Edición limitada de la novela Anatema.
Cuarto Mundo 1983 (Trilogía del Cuarto Mundo vol.1)

Copyrights © 2025 Ficcionalia.com. Todos los derechos reservados.

Ofertas Amazon: En calidad de Afiliado de Amazon, obtengo ingresos por las compras adscritas que cumplen los requisitos aplicables.