Mitsborn - Trilogía original (edición limitada especial estuche)
Nacida de la llama: (La senda de los dragones, Libro1)
Dire Bound. Alma de lobo
Taquión: El Planeta: Ciencia ficción dura
Saga completa en castellano. Edición limitada.: 1-6 (Saga Blackwater)
Cuando las dríades se mezclan con los hombres, la pasión muta...
Portada del relato La vigilia del crepúsculo
Sin valoraciones
  Leer   Escuchar   PDF   ePub   Compartir

Fragmento:


Recuerdo los paseos al lago cuando yo era joven, la vegetación crecía abundante en la ribera y los renacuajos bailaban bajo las piedras. La superficie del agua reflejaba el cielo sin distorsión y el aire estaba cargado de promesas. Regresé allí hace poco. El agua bajó notablemente, las cañas estaban secas y el olor de la tierra mojada había sido reemplazado por un aroma agrio, casi desconocido. Hubo una sensación irrefutable, una punzada de pérdida que no encontraba palabras, un duelo por lo que nunca pensé que desaparecería.

Duración: 04:48

La vigilia del crepúsculo
-a / +A

Fuera de mi ventana, la tarde se derrama como un líquido espeso, anaranjado y ambiguo, sobre los campos que una vez fueron verdes. El aire lleva consigo una pesadez nueva, un murmullo denso y opaco que, en los resquicios más quietos, suena casi como una advertencia. Es abril, pero el calor asfixia temprano, adelantando la sensación de agotamiento, igual que ocurría en mi infancia, solo que entonces esos momentos eran preciosos y raros. El silencio de hoy, sin embargo, insinúa otra cosa, una presión invisible que pesa sobre la conciencia de quienes aún saben escuchar.

Todo comenzó con pequeños signos que se colaban en la rutina, igual que esas gotas de lluvia que se filtran por una vieja grieta en el techo: el río dejó de desbordarse en primavera, los vencejos regresaban a sus nidos unos días más tarde cada año y el perfume de las magnolias ya no era el mismo. En mi memoria, la naturaleza siempre había hablado con franqueza, incluso cuando se comunicaba a través de sutilezas. Ahora parecía gritar.

Recuerdo los paseos al lago cuando yo era joven, la vegetación crecía abundante en la ribera y los renacuajos bailaban bajo las piedras. La superficie del agua reflejaba el cielo sin distorsión y el aire estaba cargado de promesas. Regresé allí hace poco. El agua bajó notablemente, las cañas estaban secas y el olor de la tierra mojada había sido reemplazado por un aroma agrio, casi desconocido. Hubo una sensación irrefutable, una punzada de pérdida que no encontraba palabras, un duelo por lo que nunca pensé que desaparecería.

Con el pasar de los meses, los efectos se hicieron tan frecuentes como los atardeceres. Hombres y mujeres que caminaban por sus propias sendas comenzaron a intercambiar miradas de complicidad, de incertidumbre, al compartir noticias de cosechas arruinadas y bosques que ardían sin causa aparente. Los viejos murmuraban que nunca habían visto nada igual, que los ciclos se rompían, y los jóvenes escuchaban, incrédulos al principio, hasta que el calor y la escasez se instalaron en las casas como huéspedes indeseados.

Entré entonces en una especie de duelo reflexivo, un deseo de encontrar sentido a esta metamorfosis. Busqué respuestas en viejos libros, en los registros de estaciones meteorológicas, en los anillos de los árboles que, como crónicas en espiral, narraban la historia de cada sequía, cada lluvia dilatada, cada sorpresa del clima. Era evidente: estábamos torciendo un guion tan antiguo como la Tierra, sin entender del todo la magnitud de cada línea que cambiábamos.

Me volví observadora minuciosa de mi entorno. Era como si cada brisa, cada soplo de viento caliente, cada flor demasiado temprana lanzara una pregunta: ¿qué hemos hecho?, ¿qué haremos ahora? Las respuestas no llegaban jamás enteras, sino fragmentadas, como las hojas que caen en otoño, arrastradas y dispersas por todas partes.

En una conversación con un viejo amigo, apicultor de vocación, aprendí que las abejas, tan fieles a sus rutas, ahora parecían errar como exploradoras perdidas. Sus colmenas, antes templadas y bulliciosas, se llenaban de mudas más largas y de intervalos vacíos. Era un dolor sutil pero constante, y él lo soportaba con una resignación hecha de amor y temor por sus pequeñas compañeras.

Pasaron los años, y la pregunta esencial permanecía como un rumor bajo todos los otros sonidos: ¿estamos aún a tiempo? Observé a quienes luchaban por cambiar hábitos, por restaurar humedales (esos pulmones humildes), por recuperar los saberes abandonados de la tierra. Ellos hablaban de esperanza, pero su esperanza era lúcida, tejida con la certeza del daño y la voluntad de enmendar, aún frente a probabilidades que se desvanecían rápidamente.

A veces, por las noches, escucho el eco de las lluvias antiguas, de los truenos que prometían continuidad y refugio, y me proyecto en ese pasado donde los ritmos se seguían sin miedo. Pero la nostalgia no es suficiente. Debemos contar la verdad de este tiempo: una verdad en la que todo está entrelazado y la herida de un lugar es la fiebre de una aldea distante.

El cambio, lo comprendo ahora, no es solo de árboles y estaciones. Es el pulso de nuestra responsabilidad colectiva, la sombra de todas las decisiones pequeñas e inconscientes que nos trajeron hasta aquí. En los ojos de quienes siembran de nuevo, pese a las adversidades, veo el mismo coraje primigenio que permitió a nuestros antepasados sobrevivir a crisis sin nombre. Y por ellos, por nosotros, a veces me concedo imaginar que aún existe un porvenir posible: uno donde aprendamos a escuchar, esta vez de verdad, esa voz sumergida de la tierra que nunca dejó de hablarnos.

La vigilia continúa. El aire aún pesa y la tarde se arrodilla, obstinada, ante la noche. Todavía estamos aquí, a tiempo de volver a empezar.

Mitsborn - Trilogía original (edición limitada especial estuche)
Nacida de la llama: (La senda de los dragones, Libro1)
Dire Bound. Alma de lobo
Taquión: El Planeta: Ciencia ficción dura
Saga completa en castellano. Edición limitada.: 1-6 (Saga Blackwater)
Cuando las dríades se mezclan con los hombres, la pasión muta...

Copyrights © 2025 Ficcionalia.com. Todos los derechos reservados.

Ofertas Amazon: En calidad de Afiliado de Amazon, obtengo ingresos por las compras adscritas que cumplen los requisitos aplicables.