Corría el rumor de que en los confines del mundo, donde la noche se estira y los dioses beben el vino salado de sus sacrificios, existía un lugar reservado solo para aquellos a los que ni héroes ni villanos se atrevían a nombrar. Este no era otr...
El zeppelín de la Condesa se cernía sobre la ciudad, tan silencioso que solo los pájaros lo creían una nube extraviada. Desde las cubiertas henchidas de vapor, escudriñaba el Trammel, el laberinto de hierro que rodeaba la corte y la mantenía c...
El barro cubierta mi rostro como una máscara rota, sus huellas secas y húmedas soldadas a mi piel igual que el recuerdo de la primera muerte que vi, allá por la arboleda donde los aviones parecían aún cosas del futuro. Aquella madrugada, el vie...
En cierta época que el recuerdo de los hombres ha ido desfigurando como una pieza de marfil desgastada por el tiempo, los dioses no habitaban aún el desván polvoriento del mito, sino que respiraban el aire de la creación y se mezclaban entre nos...
La ciudad nunca duerme; exhala sus vahos cibernéticos por las miles de heridas que le infligen los arcokioscos, los drones emitiendo anuncios y la danza incesante de vehículos aerodeslizadores. Siento el hormigueo metálico en la nuca, una inquiet...
Sucedió en una Inglaterra que nunca llegó a ser, y sin embargo, cuán familiar nos llega en sus líneas y recovecos. Un resplandor de antorchas barre la Torre al anochecer, mientras los graznidos de los cuervos parecen repasar, uno a uno, los esla...
Un mediodía invisible puebla las ciudades, llevándose consigo los detalles leves, la inhalación profunda antes de bajar escaleras, la lentitud de las persianas a medio alzar, el saludo sin urgencia entre vecinos que se reconocen más por el sonid...
El viento que atravesaba la calle de la Madonna della Salute era inusualmente frío para una tarde de finales de abril, y Giulia Verde sentía el forro de su abrigo pegado a la piel mientras subía los tres escalones que conducían al umbral del vie...
En las fronteras deslavadas del reino de Torvarn, donde la niebla nunca dormía y los caminos eran devorados por raíces retorcidas, apenas persistía el concepto de esperanza. El sol apenas rozaba el suelo en las aldeas, cuyo nombre los mapas ya no...
El coche se detuvo en el último tramo del bosque, la carretera cubierta de hojas podridas y niebla rastrera. Emma apagó el motor y miró a sus amigos; nadie hablaba. De fondo, la cabaña se alzaba como un acantilado de recuerdos trastornados, el p...
Lo que ahora pongo por escrito, movido más por el peso de la memoria que por la búsqueda de credulidad ajena, es la narración de una travesía que supuso para mí la ruptura irreversible del velo que separa lo que consideramos civilización del a...
Cuando llegué, la plantación Ressler estaba ya doblegada bajo el peso de setenta años sin cosechas. Las ramas largas de los sauces peinaban la grave humedad del aire, que olía a algodón fermentado y al aliento cálido del río. El mayoral me ob...
Me llamo Violeta. Hoy, al despertar, mi cama huele a sal marina, pero no vivo cerca del océano. Cuando abro los ojos, el sol filtra su luz entre las cortinas y por un instante sólo soy la mujer que se dejó caer en el colchón la noche anterior, e...
El metal crujió con el sonido de una carcajada amarga, retumbando bajo el domo de selva que los contenía. Ethan, todavía encogido en el asiento lateral, no podía respirar. Miró su pierna, aprisionada por la chapa distorsionada del todoterreno. ...
Cuando Ardalon salió de la posada del puerto, la humedad de la noche se le pegó a la piel como una promesa siniestra. Había dejado detrás el eco de risas sospechosas y copas bruñidas con secretos peligrosos, pero en su pecho latía rápido el t...
En una ciudad cuya arquitectura erigía monumentos al hierro y al vidrio, caminaban hileras interminables de hombres y mujeres bajo el mismo cielo plomizo, ansiosos y hostigados por el retumbar constante de las máquinas. El humo escapaba de las chi...
La noche caía sobre el pequeño pueblo costero de Wilton, tiñendo de azul oscuro las aguas tranquilas que abrazaban la playa. Emma Clarke, con sus cabellos dorados alborotados por la brisa, se detuvo frente al viejo faro, el mismo que había ilumi...
Era en la remota república de Candelabria, donde el sol salía una vez cada dos días para no cansarse, y la luna sólo servía de espejo a los concejales que, tras las sesiones parlamentarias, adoraban contemplar sus mejillas flácidas y blancuzca...
La lluvia golpeaba con insistencia el pedregoso sendero que ascendía hacia la recortada silueta de la Mansión Derby, elevándose sobre los páramos blanqueados por la niebla. Aquella noche de octubre de 1881 el viento parecía haber susurrado anti...
Amanecía en la ciudad mientras Laura revisaba, por enésima vez, el correo acumulado durante años. El olor a café recién hecho llenaba su pequeño despacho, donde los libros se apilaban laboriosamente en estanterías casi desbordadas. Había ded...
Cuando el viento empezó a rugir a través de las ramas desnudas, algo en la textura del aire hacía saber a todos, sin palabras, que el tiempo había girado hacia una esquina oscura. Poco a poco, los pájaros se callaron y se fueron del valle, como...
El reloj siempre marca las tres y veinte. Iris no sabe cuándo comenzó a notarlo. Tal vez fue tras la muerte de su padre, evocando la costumbre que él tenía de ajustar dos veces al día cada reloj del caserón para que siempre estuviera en la hor...
El crepitar del fuego rebotaba en los muros de piedra, iluminando débilmente los retratos antiguos que colgaban en el vestíbulo de la Mansión Ellister. Afuera, la lluvia tejía un manto de susurros sobre el techo, y el viento colaba su propio sec...
La tarde se había deslizado en la monotonía de la lluvia, que caía oblicua y persistente sobre los tejados de la pequeña ciudad. La casa entera parecía sumergida en una languidez tibia, mientras la luz, apenas contenida por los visillos color m...
El atardecer teñía de carmesí y oro la vasta extensión de la sabana, mientras el tren de vapor ralentizaba su marcha a la entrada de un villorrio polvoriento, perdido en la frontera meridional del África desconocida. Los postes telegráficos, r Leer más...
El estruendo era sordo, y parecía llegarle desde dentro de los huesos. Desde aquella línea irregular de trincheras excavadas entre estructuras mutiladas, Lucas Sinn percibía el pulso de la guerra como un tambor en la médula, al ritmo de las bota Leer más...
Nací en un pequeño y caluroso poblado del Transkei, llamado Mvezo, en el corazón rural del África austral, en 1918. Yo era uno de los trece hijos de Henry Mphakanyiswa, un hombre que, aunque perdió sus tierras y su título por enfrentarse a la Leer más...
El primer destello ocurrió a las 05:17, hora estándar en la región de los antiguos Himalayas. Nadie en la estación científica Gama-8, empotrada en el flanco sur del macizo, había notado el cambio inmediato en la luminosidad, apenas un leve mat Leer más...
La neblina bajaba torcida aquella noche sobre el estadio, con la suficiente densidad como para que los reflejos de las luces se hicieran halos fantasmales en cada rincón de la grada. Casi nadie miraba el partido en ese instante: el drama ocurría l Leer más...
Aquella mañana, cuando Manuel despertó, la luz tenue filtrándose desde la ventana apenas parecía querer anunciar el día. Tenía la costumbre de quedarse unos minutos en la cama, contemplando la danza de las motas de polvo y escuchando su propia Leer más...
Cuando los reflejos de las pantallas se volvieron más familiares que los rostros, y los nombres propios se perdieron bajo avatares luminosos, la ciudad se replegó sobre sí misma como un sueño inhóspito. Era una urbe suspendida en la vigilia con Leer más...
Era lunes cuando finalmente decidiste quedarte en casa. La luz entraba desde la rendija de la cortina y el polvo bailaba en el haz del sol como si supiera que solo tú lo mirabas. A lo lejos, el ruido de los camiones que descargan víveres en la tie Leer más...
He caminado por la última salina del oeste, cuando el sol todavía filtra su luz dorada entre los dedos temblorosos de las nubes. La maleza alta toca mis pantorrillas; la brisa huele fuerte a sal y al sudor seco de la tierra. He venido sola, pero s Leer más...
El viejo André bajó al bosque esa mañana con la misma calma de siempre, aunque sentía que algo diferente flotaba en el aire. Sus pasos eran lentos pero decididos y la brisa jugaba con los cabellos que le quedaban, plateados como la luna de la no Leer más...
Trémula lámpara que cuelga tal médula impregnada de aire rancio, temblorosa, aquí, justo donde los dedos se arrinconan contra sí mismos, el jadeo lentamente creciendo como un musgo sobre superficies pulidas, repitiendo. Hay un espejo. No de los Leer más...
Hubo un tiempo anterior a los nombres y a los calendarios, en el que los hombres desconocían la distinción entre el vigilia y los sueños, y las ciudades se levantaban y desvanecían al compás de la imaginación de algún dios indolente. De ese a Leer más...
El reloj marcaba las dos de la madrugada cuando Pilar sintió, por fin, que la ciudad la dejaba respirar. Caminaba sola, la chaqueta desgastada abrazando su figura menuda, entre las aceras húmedas de una Madrid insomne. Sabía que al cruzar la esqu Leer más...
Hay una grieta en el suelo del dormitorio de Hélène, una línea tan delgada que podría confundirse con la sombra que lanza una aguja olvidada. Hélène la descubrió una madrugada, cuando la ciudad dormía bajo la quietud densa del verano y su pe Leer más...
El carruaje se fracturó contra un bache del sendero como la respiración súbita de un moribundo, y Estella empujó la puerta de terciopelo con una mano enguantada, su corazón batiendo con una mezcla deliciosa de recelo y ansia. La cerca de hierro Leer más...
La escarcha aún gobernaba la orilla del río Tíber cuando los mensajeros enlutados llegaron a la villa de Livia Aelia. Sus sandalias resonaban suavemente sobre los húmedos mosaicos mientras portaban en alto un pliego lacrado con cera púrpura: la Leer más...
Todo comenzó en el apartamento 17B, donde Vivian, gerente de recursos humanos con una afición por los croissants robados de las reuniones matutinas, descubrió que su gatita Odette había decidido usar el buzón de los vecinos como caja de arena. Leer más...
Aquella primavera, la ciudad de Butterwick olía a tomate frito y nieve derretida, un contraste imposible que sólo notaban quienes creían en lo improbable. Bajo el toldo rojo y desteñido del anticuario Keeble, un hombre menudito con gafas azules Leer más...
En una de las antiguas mansiones de Hampstead, donde los jardines se aferran a la niebla como su último respiro, la familia Cresswell se reunió una tarde de marzo para la lectura del testamento del difunto patriarca. Las habitaciones, retorcidas d Leer más...
En las profundas y frías entrañas de la noche helénica, mucho después de que los héroes hubieran sellado su destino en canciones y las labores de los mortales parecieran minúsculas en comparación con los trabajos de los dioses, se tejía una Leer más...
Manuela cerró la puerta del apartamento que acababa de alquilar, sabiendo instintivamente que el aire estaba demasiado quieto. Era un sexto piso en una de esas casas antiguas del centro, techos altos, vigas de madera a la vista y ventanas que respi Leer más...
Una noche en Los Ángeles nunca es completamente silenciosa, ni aún en esos barrios donde el asfalto brilla bajo los faroles cansados y los gatos miran desde las azoteas con esa sabiduría inquietante. El detective Raymond Valli está sentado al vo Leer más...
Madame Fardel llevaba el abrigo apretado contra el pecho, aunque el clima no lo requería. Era un gesto aprendido, uno de esos movimientos automáticos que el cuerpo adopta cuando la vida lo ha acostumbrado a cruzar el barrio con los ojos bajos y el Leer más...
Había algo en la manera en que Oliver Dempsey movía la ceja izquierda cuando se sentía incómodo que podría haber puesto nerviosa incluso a una estatua de Trafalgar Square. Pero a Gemma Parker, de 35 años, le resultaba entrañable. Lo había no Leer más...
En una ciudad que lamía sus propias heridas con algarabía, los habitantes habían aprendido el arte supremo de mirarse en el reflejo de los escaparates sin jamás descifrar su imagen. La calle principal era el escenario de una procesión diaria de Leer más...
Un relámpago fragmentó el cielo sobre la ciudad adormilada, iluminando por instantes las ventanas mugrosas de los edificios descuidados. El ruido del trueno calló la sirena que solía entonar su quejido cada noche, recordando a todos que la vigil Leer más...
Era una noche en que la bruma reptaba densa por las calles desiertas de Arkham, aferrándose a los faroles y difuminando la realidad en una maraña de formas indeterminadas. El reloj de la biblioteca universitaria acababa de marcar las tres cuando s Leer más...
La lluvia golpeaba con fuerza la cristalera del Penthouse de Tyler Cavanagh. Un perfil de confiado ejecutivo tecnológico, ojos que parecían escanear el entorno midiendo distancia y amenaza, Tyler repasaba los informes de acceso al servidor. No hab Leer más...
El día huía ya, derramando los últimos ríos de oro viejo sobre la frontera. Entre los álamos resecos y la vasta soledad que zumbaba de chicharras y polvo, Gregor yacía apoyado en la tapia desmoronada de la cantina. Una estación más y sólo q Leer más...
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