El viento aullaba entre los mástiles como un himno de muerte mientras el Bergantín Creciente surcaba las aguas agitadas del amanecer. En la cubierta, los marineros laboraban con ojos cansados y el temor a flor de piel. Nadie sabía con certeza a d...
Era el año en que los árboles dejaron de crecer rectos. Antes, las calles eran anchas, bañadas por el resplandor ordenado de los faroles, pero eso había sido antes del Registro. Ahora, todo avanzaba en curvas, en pliegues semiclandestinos, igual...
Cuando era niño y vivía en Tucson, las tardes se extendían en mi memoria como filamentos de metal fundido. Era 2042, y la gente hablaba de la quietud del aire, el polvo dorado y los rumores susurrados sobre los primeros saltos cronotrópicos: una...
Adela caminaba cada noche por los corredores interminables de la antigua casa heredada, con los pies desnudos y el cabello untado de aceite de jazmín. La mansión comenzaba a hablar cuando caía la última luz; no era un rumor, tampoco un crujido, ...
A veces, el mundo real necesita un empujón para desbordar su magia. Así lo creía Roberta, que a los veintisiete años y medio seguía cruzando los pasos de cebra pisando solo las líneas blancas, como si se tratara de tablones en un puente colgan...
Era una casa angosta, apretujada entre bloques de edificios grises, tan estrecha que apenas cabían dos personas de perfil por el pasillo. Cuando Marta la encontró, buscaba exactamente eso: una caja cerrada donde la ciudad se colara sólo con la lu...
Cuando la tormenta del jueves comenzó a azotar las persianas del Hotel Rosengarten, ya no quedaba ni un alma en las aceras de ese pueblo costero. Dentro, sólo el débil resplandor del vestíbulo y los pasos retumbantes de Marianne, la recepcionist...
En la cumbre de un monte jamás nombrado por los hombres, crecía el árbol del ébano más antiguo, cuyas raíces, se decía, no solo perforaban la tierra sino también los recuerdos, los olvidos y los arcanos de la pasión humana. Allí, cada siet...
Esa noche, el calor pesaba en la ciudad como un sudario invisible y viscoso. Carla Muñoz miró por encima del monitor, hacia la ventana abierta. Calle abajo, a sólo un par de cuadras, unas sirenas aullaban la mala noticia de otro crimen, pero en s...
*** A Maelik el Tuerto se le habían acabado las excusas con la primera helada. Encogido en la trastienda de la herrería de Darn, mirando el húmedo resplandor de las brasas apagadas, le pareció oír la voz de su hermano muerto en la tormenta: ...
En el solemne crepúsculo del mundo antiguo, donde las figuras traslúcidas de dioses y hombres apenas se distinguían bajo el parpadeo de las estrellas, un rumor recorría la vasta llanura iluminada por el fuego. Era la noche en que las historias o...
El olor de la tierra mojada se mezclaba con el hierro caliente y la sangre en la trinchera. Hans apretó los párpados hasta que la oscuridad por fin dominó sobre el gris tembloroso de la noche, solo para volver a sentir sobre los dedos entumecidos...
Corría el reflejo plateado del amanecer entre los árboles de aquel parque solitario cuando Ana sintió, por primera vez en mucho tiempo, que algo estaba a punto de cambiar. Caminaba lentamente, arrastrando una vieja costumbre de pensamientos ansio...
Las brasas del último fuego murmuraban recuerdos en la gran sala de piedra, allí donde la luna cortaba la oscuridad en delgadas filigranas. Nadie dormía en Tarneth la noche del anuncio. Desde la ventana alta, Elsin observaba el bosque inmóvil: u...
Era una tarde templada de otoño cuando Julia se subió al primer tren que salía de la ciudad. Había dejado atrás el apartamento diminuto que compartía con tres amigas de la universidad y en cuya cocina se había reído hasta el alba y llorado d...
Hay un rumor ancestral, tan antiguo como la propia conciencia, que algunos llaman anhelo y otros, dirección. Muchos adultos pasan más de media vida sin notar ese susurro apenas perceptible, porque el ruido exterior y la charla interna del yo ocupa...
Zakary Hume descubrió la grieta en el muro de su apartamento tras escuchar, durante horas, el arrullo persistente de un agua negra que no podía ver. Era una seña discreta, apenas un temblor en la pálida mampostería, pero a medida que avanzó la...
No fue el ruido lo que primero quebró las noches de Edgar Fritch, aunque decía lo contrario, porque era más sencillo deslizar el miedo bajo la alfombra si podía darle una forma, asignarle un volumen, reducirlo a mera travesura de la madera vieja...
Cuando Gregorio Porfidio recibió la notificación de que había sido multado por comportarse como un alce en una oficina de correos, supo que su día no iba bien. Para empezar, ni siquiera recordaba haberse puesto el disfraz de alce esa mañana, y ...
Todavía recuerdo la primera vez que sentí la presencia de lo invisible. Yo era ya un hombre maduro, acostumbrado a las costumbres de mi ciudad, a los periódicos de la mañana, al ruido constante de vehículos y a ese silencio denso que se instala...
Me incliné a ras de la tierra, aspirando con lentitud ese aliento fresco y casi mineral que emana del suelo en la primera hora del día. La bruma del amanecer se colaba como un velo entre los troncos de los robles, dejando filamentos pálidos allí...
El primer anochecer del otoño, Elise se detuvo frente a la ventana, contemplando la hilera de faroles fundidos y las sombras ondulantes que viajaban por la calle desierta. Sus manos, acostumbradas a la rutina tranquila de la vida, temblaban sobre l...
Apagaba ya el último fulgor del sol sobre la hondonada, tiñendo de cobre las viejas bardas y empapando el polvo de color de sangre. Nadie andaba por los caminos a esa hora. El viento soplaba seco, tremolando las puertas de un paradero olvidado y h...
En la penumbra del vasto Olimpo, donde la eternidad no es un consuelo sino una condena, los dioses miraban hacia el mundo de los mortales con un deseo tan punzante como implacable. Allí donde el río Estigia serpenteaba, las más antiguas pasiones ...
El atardecer teñía de carmesí y oro la vasta extensión de la sabana, mientras el tren de vapor ralentizaba su marcha a la entrada de un villorrio polvoriento, perdido en la frontera meridional del África desconocida. Los postes telegráficos, r Leer más...
El estruendo era sordo, y parecía llegarle desde dentro de los huesos. Desde aquella línea irregular de trincheras excavadas entre estructuras mutiladas, Lucas Sinn percibía el pulso de la guerra como un tambor en la médula, al ritmo de las bota Leer más...
Nací en un pequeño y caluroso poblado del Transkei, llamado Mvezo, en el corazón rural del África austral, en 1918. Yo era uno de los trece hijos de Henry Mphakanyiswa, un hombre que, aunque perdió sus tierras y su título por enfrentarse a la Leer más...
El primer destello ocurrió a las 05:17, hora estándar en la región de los antiguos Himalayas. Nadie en la estación científica Gama-8, empotrada en el flanco sur del macizo, había notado el cambio inmediato en la luminosidad, apenas un leve mat Leer más...
La neblina bajaba torcida aquella noche sobre el estadio, con la suficiente densidad como para que los reflejos de las luces se hicieran halos fantasmales en cada rincón de la grada. Casi nadie miraba el partido en ese instante: el drama ocurría l Leer más...
Aquella mañana, cuando Manuel despertó, la luz tenue filtrándose desde la ventana apenas parecía querer anunciar el día. Tenía la costumbre de quedarse unos minutos en la cama, contemplando la danza de las motas de polvo y escuchando su propia Leer más...
Cuando los reflejos de las pantallas se volvieron más familiares que los rostros, y los nombres propios se perdieron bajo avatares luminosos, la ciudad se replegó sobre sí misma como un sueño inhóspito. Era una urbe suspendida en la vigilia con Leer más...
Era lunes cuando finalmente decidiste quedarte en casa. La luz entraba desde la rendija de la cortina y el polvo bailaba en el haz del sol como si supiera que solo tú lo mirabas. A lo lejos, el ruido de los camiones que descargan víveres en la tie Leer más...
He caminado por la última salina del oeste, cuando el sol todavía filtra su luz dorada entre los dedos temblorosos de las nubes. La maleza alta toca mis pantorrillas; la brisa huele fuerte a sal y al sudor seco de la tierra. He venido sola, pero s Leer más...
El viejo André bajó al bosque esa mañana con la misma calma de siempre, aunque sentía que algo diferente flotaba en el aire. Sus pasos eran lentos pero decididos y la brisa jugaba con los cabellos que le quedaban, plateados como la luna de la no Leer más...
Trémula lámpara que cuelga tal médula impregnada de aire rancio, temblorosa, aquí, justo donde los dedos se arrinconan contra sí mismos, el jadeo lentamente creciendo como un musgo sobre superficies pulidas, repitiendo. Hay un espejo. No de los Leer más...
Hubo un tiempo anterior a los nombres y a los calendarios, en el que los hombres desconocían la distinción entre el vigilia y los sueños, y las ciudades se levantaban y desvanecían al compás de la imaginación de algún dios indolente. De ese a Leer más...
El reloj marcaba las dos de la madrugada cuando Pilar sintió, por fin, que la ciudad la dejaba respirar. Caminaba sola, la chaqueta desgastada abrazando su figura menuda, entre las aceras húmedas de una Madrid insomne. Sabía que al cruzar la esqu Leer más...
Hay una grieta en el suelo del dormitorio de Hélène, una línea tan delgada que podría confundirse con la sombra que lanza una aguja olvidada. Hélène la descubrió una madrugada, cuando la ciudad dormía bajo la quietud densa del verano y su pe Leer más...
El carruaje se fracturó contra un bache del sendero como la respiración súbita de un moribundo, y Estella empujó la puerta de terciopelo con una mano enguantada, su corazón batiendo con una mezcla deliciosa de recelo y ansia. La cerca de hierro Leer más...
La escarcha aún gobernaba la orilla del río Tíber cuando los mensajeros enlutados llegaron a la villa de Livia Aelia. Sus sandalias resonaban suavemente sobre los húmedos mosaicos mientras portaban en alto un pliego lacrado con cera púrpura: la Leer más...
Todo comenzó en el apartamento 17B, donde Vivian, gerente de recursos humanos con una afición por los croissants robados de las reuniones matutinas, descubrió que su gatita Odette había decidido usar el buzón de los vecinos como caja de arena. Leer más...
Aquella primavera, la ciudad de Butterwick olía a tomate frito y nieve derretida, un contraste imposible que sólo notaban quienes creían en lo improbable. Bajo el toldo rojo y desteñido del anticuario Keeble, un hombre menudito con gafas azules Leer más...
En una de las antiguas mansiones de Hampstead, donde los jardines se aferran a la niebla como su último respiro, la familia Cresswell se reunió una tarde de marzo para la lectura del testamento del difunto patriarca. Las habitaciones, retorcidas d Leer más...
En las profundas y frías entrañas de la noche helénica, mucho después de que los héroes hubieran sellado su destino en canciones y las labores de los mortales parecieran minúsculas en comparación con los trabajos de los dioses, se tejía una Leer más...
Manuela cerró la puerta del apartamento que acababa de alquilar, sabiendo instintivamente que el aire estaba demasiado quieto. Era un sexto piso en una de esas casas antiguas del centro, techos altos, vigas de madera a la vista y ventanas que respi Leer más...
Una noche en Los Ángeles nunca es completamente silenciosa, ni aún en esos barrios donde el asfalto brilla bajo los faroles cansados y los gatos miran desde las azoteas con esa sabiduría inquietante. El detective Raymond Valli está sentado al vo Leer más...
Madame Fardel llevaba el abrigo apretado contra el pecho, aunque el clima no lo requería. Era un gesto aprendido, uno de esos movimientos automáticos que el cuerpo adopta cuando la vida lo ha acostumbrado a cruzar el barrio con los ojos bajos y el Leer más...
Había algo en la manera en que Oliver Dempsey movía la ceja izquierda cuando se sentía incómodo que podría haber puesto nerviosa incluso a una estatua de Trafalgar Square. Pero a Gemma Parker, de 35 años, le resultaba entrañable. Lo había no Leer más...
En una ciudad que lamía sus propias heridas con algarabía, los habitantes habían aprendido el arte supremo de mirarse en el reflejo de los escaparates sin jamás descifrar su imagen. La calle principal era el escenario de una procesión diaria de Leer más...
Un relámpago fragmentó el cielo sobre la ciudad adormilada, iluminando por instantes las ventanas mugrosas de los edificios descuidados. El ruido del trueno calló la sirena que solía entonar su quejido cada noche, recordando a todos que la vigil Leer más...
Era una noche en que la bruma reptaba densa por las calles desiertas de Arkham, aferrándose a los faroles y difuminando la realidad en una maraña de formas indeterminadas. El reloj de la biblioteca universitaria acababa de marcar las tres cuando s Leer más...
La lluvia golpeaba con fuerza la cristalera del Penthouse de Tyler Cavanagh. Un perfil de confiado ejecutivo tecnológico, ojos que parecían escanear el entorno midiendo distancia y amenaza, Tyler repasaba los informes de acceso al servidor. No hab Leer más...
El día huía ya, derramando los últimos ríos de oro viejo sobre la frontera. Entre los álamos resecos y la vasta soledad que zumbaba de chicharras y polvo, Gregor yacía apoyado en la tapia desmoronada de la cantina. Una estación más y sólo q Leer más...
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