Cuando Mário cerró la puerta y bajó los tres escalones que separaban el zaguán del adoquinado, Lisboa aún dormía bajo una gasa de neblina filtrada por los faroles amarillos. Era temprano incluso para los gatos, y la calle Rua da Bica, silencio...
Katsuo se levantó antes del amanecer. Dormía en una cápsula que olía vagamente a ozono quemado y residuos de comida, en un piso 112 que apenas recordaba estar sobre la Tierra. Su mano temblaba mientras buscaba el interruptor háptico que activab...
Capítulo 4: Noche de oblación y ceniza La niebla llegó antes que la noche, una exhalación mínima que se colaba entre los álamos y cubría Dry Gulch con una costra blanquecina, espesa como la cal que habla de fantasmas en la esquina de una sepu...
El crepúsculo caía sobre la pequeña ciudad como una vieja melodía, sus notas atrapadas entre los tejados y las copas de los árboles. Era uno de esos lugares en donde la juventud parecía tanto un regalo como una jaula. Allí vivía Lucía, con ...
En la antesala de la Gran Burocracia Celestial, donde el papel carboneado florece en vez de margaritas y las cartas de reclamación constituyen una forma de arte, el señor Benedictus Blümers se encontraba sentado, es decir, haciendo cola para sent...
Era sábado por la tarde y la casa, aunque llena de voces contenidas, parecía suspendida en un aire espeso, apenas estremecida por los murmullos y el tintineo de las tazas de café. El encuentro, como cada año, se celebraba en el salón de la abue...
— Las posibilidades de que un hombre respetable (o incluso modestamente decente) terminara en la Biblioteca del Oso Verde a las dos de la mañana de un lunes eran, estadísticamente hablando, inferiores a que un ornitorrinco diera clases de cant...
La lupa de la luna ni siquiera podía atravesar del todo la espesura de las ramas que protegían al Bosque del Iceberg, una de las muchas paradojas del continente olvidado. El suelo retumbaba levemente, como si la tierra respirara de nuevo tras sigl...
Al abrigo de una luna velada, el viento hamacaba las copas de los árboles como si tratara de inquietar los recuerdos más hondos de la selva de Arcadia. En medio de los vapores nocturnos y el grito lejano de un ave sin nombre, la silueta de Lysandr...
En el camarote de una noche sin tiempo, Gregor hundía la cara entre las manos, sintiendo los latidos de su corazón reverberar como martillos en una caverna hueca. La lámpara sobre la mesa chisporroteaba intermitente, portadora de una luz lúgubre...
Cuando los cielos tornaron sus colores a un acero opaco, la ciudad de Argós se mecían en los límites de su propio dogma. Sus calles eran arterias de poder, cruzadas por hombres y mujeres hechos de determinación, cavilando siempre el siguiente es...
Capítulo 3: El pacto de sangre La mañana llegó gris y sofocante sobre Dry Gulch, donde la nada parecía suspenderse en el aire antes de adherirse como una costra pesadillesca a techos, gargantas y silencios. El sol ascendía tímido, velado por u...
Siempre he creído que los Juegos Olímpicos son mucho más que la suma de saltos, carreras, raquetazos y abrazos sudorosos bajo un podio de bronce, plata o ensueño. Cuando uno se acerca sin el brillo adolescente en la mirada y ha visto bastantes i...
Al despuntar el alba, los arces viejos derramaban su sombra sobre la corriente apacible del río, dibujando, por un instante, el contorno de una historia que no se contaba ya en voz alta. La bruma matutina envolvía los juncos, como si llevara consi...
Déjame llevarte a través de la penumbra y la humedad de la Casa Daulton, cuyas almenas, en otro tiempo, brillaron como una promesa imposible sobre los riscos del Viejo Yarmouth. La niebla perpetua que se encamina desde el mar lamía los cimientos,...
La niebla danzaba, espesa y blanca, entre los robles centenarios de Tor Erylth, cubriendo el suelo como la seda de una araña colosal y olvidada por los dioses. El silencio era penetrante, roto sólo por el lejano ulular de una corneja cuyas alas pa...
Uno no suele preguntarse cuándo comienza en realidad el infortunio, pues la vida está vencida de tránsitos imperceptibles; pero, en mi caso, parece que el infortunio escogió presentarse una noche de finales de octubre, cuando el viento llevaba l...
El crepúsculo caía pesado sobre las llanuras de San Andrés, tiñendo la tierra de un naranja ocre y extendiendo sus dedos sangrientos entre los matorrales y los restos de establos consumidos por el tiempo. El calor seco levantaba espejismos en el...
El olor a serrín y a humedad era casi insoportable incluso antes de empujar el portón de hierro. Ese portón enorme, brotado en una era donde lo macizo era sinónimo de protección, chirrió bajo la mano de Marian. La luna apenas se filtraba entre...
Capítulo 2: Los susurros del desierto árido El alba en Dry Gulch no traía promesas de redención. El aire estaba denso de miedo y ceniza; las sombras se arrastraban más allá de los aleros, rehuyendo la luz pálida que apenas quebraba el polvo. ...
En un pueblo olvidado a la vera de todas las rutas y todas las fronteras, allí donde el silencio suele ser tan denso como para mascarlo, un grupo de adultos se reunía cada año ante la entrada de una casa en ruinas, que parecía contener todos los...
Pasan —he de confesarlo, señora Aminta— las horas como el polen invisible que al rozar la mesa no deja rastro ni perfume. Sobre mis papeles, infames de tanto buscar su propio paréntesis, ha caído la novedad de una quinta estación que solo...
La niebla de la tarde se adhería a las losas heladas como un sudario, mientras los delegados caminaban en silencio, protegidos por burbujas traslúcidas de inmunidad institucional. Nadie pronunciaba un saludo. Las barnizadas fachadas de la Plaza de...
La habitación está demasiado ordenada. Como siempre. Son las tres de la madrugada y Daniel Clarke siente el escalofrío recorrerle la espina dorsal, a pesar de que conoce cada grieta de la casa. Afuera, la lluvia golpea los ventanales con la preci...
El atardecer teñía de carmesí y oro la vasta extensión de la sabana, mientras el tren de vapor ralentizaba su marcha a la entrada de un villorrio polvoriento, perdido en la frontera meridional del África desconocida. Los postes telegráficos, r Leer más...
El estruendo era sordo, y parecía llegarle desde dentro de los huesos. Desde aquella línea irregular de trincheras excavadas entre estructuras mutiladas, Lucas Sinn percibía el pulso de la guerra como un tambor en la médula, al ritmo de las bota Leer más...
Nací en un pequeño y caluroso poblado del Transkei, llamado Mvezo, en el corazón rural del África austral, en 1918. Yo era uno de los trece hijos de Henry Mphakanyiswa, un hombre que, aunque perdió sus tierras y su título por enfrentarse a la Leer más...
El primer destello ocurrió a las 05:17, hora estándar en la región de los antiguos Himalayas. Nadie en la estación científica Gama-8, empotrada en el flanco sur del macizo, había notado el cambio inmediato en la luminosidad, apenas un leve mat Leer más...
La neblina bajaba torcida aquella noche sobre el estadio, con la suficiente densidad como para que los reflejos de las luces se hicieran halos fantasmales en cada rincón de la grada. Casi nadie miraba el partido en ese instante: el drama ocurría l Leer más...
Aquella mañana, cuando Manuel despertó, la luz tenue filtrándose desde la ventana apenas parecía querer anunciar el día. Tenía la costumbre de quedarse unos minutos en la cama, contemplando la danza de las motas de polvo y escuchando su propia Leer más...
Cuando los reflejos de las pantallas se volvieron más familiares que los rostros, y los nombres propios se perdieron bajo avatares luminosos, la ciudad se replegó sobre sí misma como un sueño inhóspito. Era una urbe suspendida en la vigilia con Leer más...
Era lunes cuando finalmente decidiste quedarte en casa. La luz entraba desde la rendija de la cortina y el polvo bailaba en el haz del sol como si supiera que solo tú lo mirabas. A lo lejos, el ruido de los camiones que descargan víveres en la tie Leer más...
He caminado por la última salina del oeste, cuando el sol todavía filtra su luz dorada entre los dedos temblorosos de las nubes. La maleza alta toca mis pantorrillas; la brisa huele fuerte a sal y al sudor seco de la tierra. He venido sola, pero s Leer más...
El viejo André bajó al bosque esa mañana con la misma calma de siempre, aunque sentía que algo diferente flotaba en el aire. Sus pasos eran lentos pero decididos y la brisa jugaba con los cabellos que le quedaban, plateados como la luna de la no Leer más...
Trémula lámpara que cuelga tal médula impregnada de aire rancio, temblorosa, aquí, justo donde los dedos se arrinconan contra sí mismos, el jadeo lentamente creciendo como un musgo sobre superficies pulidas, repitiendo. Hay un espejo. No de los Leer más...
Hubo un tiempo anterior a los nombres y a los calendarios, en el que los hombres desconocían la distinción entre el vigilia y los sueños, y las ciudades se levantaban y desvanecían al compás de la imaginación de algún dios indolente. De ese a Leer más...
El reloj marcaba las dos de la madrugada cuando Pilar sintió, por fin, que la ciudad la dejaba respirar. Caminaba sola, la chaqueta desgastada abrazando su figura menuda, entre las aceras húmedas de una Madrid insomne. Sabía que al cruzar la esqu Leer más...
Hay una grieta en el suelo del dormitorio de Hélène, una línea tan delgada que podría confundirse con la sombra que lanza una aguja olvidada. Hélène la descubrió una madrugada, cuando la ciudad dormía bajo la quietud densa del verano y su pe Leer más...
El carruaje se fracturó contra un bache del sendero como la respiración súbita de un moribundo, y Estella empujó la puerta de terciopelo con una mano enguantada, su corazón batiendo con una mezcla deliciosa de recelo y ansia. La cerca de hierro Leer más...
La escarcha aún gobernaba la orilla del río Tíber cuando los mensajeros enlutados llegaron a la villa de Livia Aelia. Sus sandalias resonaban suavemente sobre los húmedos mosaicos mientras portaban en alto un pliego lacrado con cera púrpura: la Leer más...
Todo comenzó en el apartamento 17B, donde Vivian, gerente de recursos humanos con una afición por los croissants robados de las reuniones matutinas, descubrió que su gatita Odette había decidido usar el buzón de los vecinos como caja de arena. Leer más...
Aquella primavera, la ciudad de Butterwick olía a tomate frito y nieve derretida, un contraste imposible que sólo notaban quienes creían en lo improbable. Bajo el toldo rojo y desteñido del anticuario Keeble, un hombre menudito con gafas azules Leer más...
En una de las antiguas mansiones de Hampstead, donde los jardines se aferran a la niebla como su último respiro, la familia Cresswell se reunió una tarde de marzo para la lectura del testamento del difunto patriarca. Las habitaciones, retorcidas d Leer más...
En las profundas y frías entrañas de la noche helénica, mucho después de que los héroes hubieran sellado su destino en canciones y las labores de los mortales parecieran minúsculas en comparación con los trabajos de los dioses, se tejía una Leer más...
Manuela cerró la puerta del apartamento que acababa de alquilar, sabiendo instintivamente que el aire estaba demasiado quieto. Era un sexto piso en una de esas casas antiguas del centro, techos altos, vigas de madera a la vista y ventanas que respi Leer más...
Una noche en Los Ángeles nunca es completamente silenciosa, ni aún en esos barrios donde el asfalto brilla bajo los faroles cansados y los gatos miran desde las azoteas con esa sabiduría inquietante. El detective Raymond Valli está sentado al vo Leer más...
Madame Fardel llevaba el abrigo apretado contra el pecho, aunque el clima no lo requería. Era un gesto aprendido, uno de esos movimientos automáticos que el cuerpo adopta cuando la vida lo ha acostumbrado a cruzar el barrio con los ojos bajos y el Leer más...
Había algo en la manera en que Oliver Dempsey movía la ceja izquierda cuando se sentía incómodo que podría haber puesto nerviosa incluso a una estatua de Trafalgar Square. Pero a Gemma Parker, de 35 años, le resultaba entrañable. Lo había no Leer más...
En una ciudad que lamía sus propias heridas con algarabía, los habitantes habían aprendido el arte supremo de mirarse en el reflejo de los escaparates sin jamás descifrar su imagen. La calle principal era el escenario de una procesión diaria de Leer más...
Un relámpago fragmentó el cielo sobre la ciudad adormilada, iluminando por instantes las ventanas mugrosas de los edificios descuidados. El ruido del trueno calló la sirena que solía entonar su quejido cada noche, recordando a todos que la vigil Leer más...
Era una noche en que la bruma reptaba densa por las calles desiertas de Arkham, aferrándose a los faroles y difuminando la realidad en una maraña de formas indeterminadas. El reloj de la biblioteca universitaria acababa de marcar las tres cuando s Leer más...
La lluvia golpeaba con fuerza la cristalera del Penthouse de Tyler Cavanagh. Un perfil de confiado ejecutivo tecnológico, ojos que parecían escanear el entorno midiendo distancia y amenaza, Tyler repasaba los informes de acceso al servidor. No hab Leer más...
El día huía ya, derramando los últimos ríos de oro viejo sobre la frontera. Entre los álamos resecos y la vasta soledad que zumbaba de chicharras y polvo, Gregor yacía apoyado en la tapia desmoronada de la cantina. Una estación más y sólo q Leer más...
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