El viento arrastraba consigo el olor seco y asfixiante del desierto mientras la luna, inclemente y testigo, acariciaba los tejados oxidados de Coyote Creek. Jake Hollister desmontó de su caballo con el andar de quien ha visto demasiado y descansado...
La campana grande de San Fermín repicó una vez antes de quebrarse sola, justo mientras en la cantina de los Torres se deslizaba la cosa que todos creían una sombra, pero nadie quería nombrar. Afuera, la salina hervía bajo el sol, reflejando des...
— La lluvia golpeaba con terquedad los ventanales de la biblioteca del Instituto Tempora. Afuera, la noche era un espejo reflejando sólo las luces distantes de una ciudad que prefería olvidar, antes que recordar. Al interior, el doctor Leonard...
Aquel día, el cielo sobre Colombo parecía contener todos los naufragios; la humedad del puerto, resuelta en promesas y advertencias, se mezclaba con el hedor acre del tabaco y la canela. Los marinos llegaban y partían con la parsimonia de quienes...
Ellos la llamaban Armonía porque nadie sabía cómo había sido antes. No se hablaba de antes, no porque estuviera prohibido, sino porque no tenía sentido traer cenizas a la mesa. Las calles estaban alineadas con árboles genéticamente idénticos...
El hombre de la gabardina negra dejó la estación central justo cuando daban las dos de la madrugada. Bajo las arcadas, la neblina era un muro translúcido recortado por lamparillas de seguridad. Andaba rápido, consciente de los pasos silenciosos ...
Anna no solía dormir con la ventana abierta. No desde que se mudó al apartamento del tercer piso, ese edificio blanco y viejo que se alzaba como un diente roto en la hilera de casas renovadas. Había aprendido, a golpe de insomnio y pequeños ruid...
El desván de su apartamento crujía con el viento de noviembre cuando Lucía Razzetti recibió la llamada. Siete años en el Congreso no le habían enseñado a diferenciar entre amenazas veladas y auténticas bombas de relojería, pero sí a escuch...
El frío de Varsovia era más hosco de lo que pensaba. Abigail Knox se detuvo bajo la tibia luz anaranjada de una farola y repasó la nota que llevaba doblada en su guante de cuero negro. Era una dirección, escrita apresuradamente en una lengua que...
El teléfono sonó a las dos y doce de la madrugada, arrancando a Harry Saxon de un sueño inquieto plagado de rostros que no quería volver a ver. Siempre es a esas horas cuando la verdadera oscuridad aparece: cuando el crimen, la desesperación y ...
Durante muchos años, mi espíritu racionalista me había preservado de esas supersticiones que tan firmemente atenazan a las mentes más impresionables de Arkham. Siempre me consideré hombre de ciencia y razón, ajeno a los fantasmas de la ignoran...
Cada noche, al apagar la lámpara, Gabriela sentía esa presión acechante en el aire. Su apartamento, lleno de libros y recuerdos, se volvía poco a poco un escenario retorcido: las sombras trepaban por las paredes con una osadía felina, y el sile...
Eran tiempos en los que el invierno se acurrucaba entre las casas de piedra y bajo los techos agujereados por el óxido de la lluvia perpetua. Había un silencio espeso y gris que no permitía diferenciar la aurora del ocaso; los días se fundían e...
La noche había caído sobre el pequeño pueblo de Elmhaven como una mortaja de terciopelo húmedo. La lluvia, inusualmente tibia para abril, caía en láminas que repiqueteaban en los techos gastados y llenaban las fosas abiertas de los campos con ...
En el corazón de una ciudad donde la lluvia nunca deja de caer y los rostros parecen esculpidos en escarcha rota, Adela despertó a medianoche, temblando, empapada por un sudor frío que no era suyo. Era la tercera noche que soñaba con la misma ca...
El viento aullaba desde el norte, arrastrando los jirones de la última niebla del invierno, cuando François Deval apareció solo sobre el promontorio, mirando cómo los acantilados se precipitaban hacia la marea rugiente. Arrastraba los pies hundi...
El reloj de la estación principal marcaba faltando cinco minutos para la medianoche, pero la niebla era tan densa que incluso los pájaros mecánicos habían dejado de trinar sus melodías de engranajes. Edwina Griffith, con los guantes de trabajo ...
El vacío entre las galaxias había dejado de ser un territorio indómito hacía siglos. Las rutas comarcales doblaban las ansias humanas, sus súbitas migraciones y delirantes impulsos de comercio, de conquista, de fuga. Pero incluso en medio de la...
Las lluvias regresaban sobre el antiguo pavimento de la ciudad cada tarde, lavando momentáneamente la mugre acumulada y dejando tras de sí una suerte de promesa vacía. El ruido de las gotas golpeando las ventanas de los edificios de oficinas era,...
Estaba anocheciendo rápidamente. Fanny giró la llave con dos vueltas y prestó atención al clic hueco que hacía el picaporte, una confirmación rutinaria de la seguridad, del regreso al refugio íntimo del piso 4.º, donde la vajilla apilada y l...
La tormenta había empezado como un murmullo sobre los pinos, un viento lento que lamía los cristales sucios de la cabaña donde seis adultos buscaban apartarse de sus vidas exhaustas. Hanna, con su magia callada de cirujano cansado, fue la primera...
El viento arrastraba fragmentos de ceniza helada a través de la fábrica destruida. La noche había caído tan temprano que el día anterior apenas parecía un recuerdo, un eco lejano en la memoria colectiva de los que quedaban. Viktor tropezó con...
Era mediodía en la cafetería más vibrante de Nueva Ginebra: “La Taza y el Logaritmo”, ese lugar donde los capuchinos se sirven con un código QR pegado en la espuma y los pasteles tienen más likes que calorías. El zumbido ambiente—mitad c...
El vapor ascendía delicadamente de la taza de té, dibujando efímeras formas en el aire quieto del atardecer. En la estancia había una luz dorada que jugaba a deslizarse sobre los muebles, a besar los pliegues de las cortinas, y a colarse por el ...
El atardecer teñía de carmesí y oro la vasta extensión de la sabana, mientras el tren de vapor ralentizaba su marcha a la entrada de un villorrio polvoriento, perdido en la frontera meridional del África desconocida. Los postes telegráficos, r Leer más...
Olía a tierra mojada, a caballos muertos y a un aire agrio que dolía al respirar. Cuando desperté esa mañana debajo de la manta empapada, el ligero retumbar de los cañones alemanes anunciaba el amanecer, aunque el horizonte no mostrara otra cosa Leer más...
A veces el olor a rocío se mezclaba con el hedor del sudor y la ropa áspera antes del amanecer, cuando mi aliento temblaba en el aire húmedo del campo, y aún podía dudar de si el día sería mi último como hombre; o mejor dicho, como cosa a la Leer más...
Escucha ahora, lector invisible, el lento gemido que cruzó la geografía muerta de nuestra era, los vestigios callados de una humanidad que una vez creyó dominar la creación. La estación, un núcleo apenas funcional de concreto y hierro rasgado Leer más...
No podía recordar si el cielo siempre había sido tan pálido. Un azul desvaído, como la seda vieja de una bandera olvidada, colgaba sobre el estadio en aquel amanecer de verano. Algunas gradas estaban vacías, otras atestadas de gritos y banderas Leer más...
Era una tarde opaca en el pequeño pueblo de Osyra, cuando Ethan –un joven de cejas rebeldes y ojos llenos de tormenta– se detuvo frente al cristal empañado de la cafetería local. Sus diecinueve años colgaban pesados en su rostro, y aunque po Leer más...
Cuando los reflejos de las pantallas se volvieron más familiares que los rostros, y los nombres propios se perdieron bajo avatares luminosos, la ciudad se replegó sobre sí misma como un sueño inhóspito. Era una urbe suspendida en la vigilia con Leer más...
Era lunes cuando finalmente decidiste quedarte en casa. La luz entraba desde la rendija de la cortina y el polvo bailaba en el haz del sol como si supiera que solo tú lo mirabas. A lo lejos, el ruido de los camiones que descargan víveres en la tie Leer más...
En la bruma azul del amanecer, apenas perceptible frente al rumor del viento, avanzaba un caminante solitario por la maraña de senderos no hollados del bosque antiguo. El suelo, empapado de noche y de años, respiraba bajo sus pies, devolviéndole u Leer más...
Había un hombre que vivía en los márgenes de una ciudad grande y ruidosa. Su pequeño cuarto estaba siempre impregnado del aroma de los libros viejos, las paredes cubiertas de citas escritas a mano, algunas arrancadas de textos antiguos, otras sal Leer más...
Nadie ve el rascacielos azul reflejado sobre el parabrisas. Nadie, quizás salvo aquel hombre encorvado que, treinta y dos minutos antes de que estalle la bomba, cambia de acera con un ligero temblor en la mano. Porque esa clase de vibraciones —la Leer más...
En un tiempo anterior a la curvatura de los astros y al encaje de las montañas bajo los ojos húmedos de la aurora, vivía en el confín un hombre llamado Belario, cuyos días se arrastraban entre nieblas y memorias, y cuyas noches, extendidas y son Leer más...
El reloj marcaba las dos de la madrugada cuando Pilar sintió, por fin, que la ciudad la dejaba respirar. Caminaba sola, la chaqueta desgastada abrazando su figura menuda, entre las aceras húmedas de una Madrid insomne. Sabía que al cruzar la esqu Leer más...
En los confines de la ciudad, allí donde las antorchas no baten sus manos de fuego y la niebla se ciñe tenaz sobre las piedras gastadas, vivía un hombre que lo había visto todo y nada. Su nombre era Timo, y aunque los años curvaban su espalda y Leer más...
En el atardecer plomizo de aquel agosto, cuando la humedad parece colgar del aire como una cortina invisible, la señora Ada Beaumont se asomó al porche de la mansión, con un vaso de té helado entre las manos, sintiendo cómo el poso de la noche Leer más...
En la bruma dorada de una Inglaterra victoriana, Lady Eleanor Wynthrop alzaba la vista desde su ventana del tercer piso, donde las cortinas de muselina tamizaban la luz como si el día mismo fuera un secreto. Sus manos temblorosas acariciaron el alfà Leer más...
Imagina una oficina gubernamental a las 6:15 de la tarde, donde las luces fluorescentes parpadean con toda la sensualidad de un semáforo con ansiedad social. El clima es una mezcla entre calor de impresora recalentada y ese aroma embriagador de hoja Leer más...
Aquella tarde, la luz se filtraba entre las copas de los árboles como si las propias hojas supieran de algún misterio que, en días anteriores, no les preocupaba compartir. Había en el ambiente una expectación chispeante, una sensación de que a Leer más...
Cuando Martha Devlin recibió la carta, la lluvia caía a plomo sobre Dún Na Mara, golpeando el techo de zinc con la cadencia de un reloj impaciente. La carta, sin remitente, tenía una caligrafía anticuada, firmada sólo con las iniciales "S.C." N Leer más...
Había una región en la antigua Grecia donde las montañas parecían tocar las estrellas y las nieblas no se disipaban nunca del todo, aun en los días de mayor luz. Era una tierra que aún recordaba el paso lento y solemne de los titanes, cuyo hál Leer más...
La tarde cae como un telón de terciopelo sobre París. Allá afuera, las luces titilan como luciérnagas atrapadas y los bulevares murmuran secretos. En la penumbra de una buhardilla, Lisette contempla el reflejo de sus ojos en la ventana empañada. Leer más...
La tarde caía sobre París y una fina lluvia se arremolinaba en el empedrado del Quai des Orfèvres. En la comisaría, el inspector Luc Marcellin daba vueltas al último expediente, sin lograr decidir si la fatiga que sentía era debida al caso o al Leer más...
Nunca he contado esta historia, no porque careciera de credenciales para escribir sobre lo invisible, sino porque París no tolera lo extraordinario ni aun cuando se desliza, cauteloso, por las rendijas de la vida común. Aquí comienza, sin embargo, Leer más...
Había algo en la manera en que Oliver Dempsey movía la ceja izquierda cuando se sentía incómodo que podría haber puesto nerviosa incluso a una estatua de Trafalgar Square. Pero a Gemma Parker, de 35 años, le resultaba entrañable. Lo había no Leer más...
El teniente Casandro Yoyo se despertó sobresaltado, como cada mañana, por el crujido inquietante de su propio insomnio. Dormía con el uniforme bien puesto, excepto por los pantalones, que prefería usar en la cabeza; decía que así la guerra se l Leer más...
Nunca aprendí el verdadero significado de permanecer hasta la última luz. Las historias de mi abuelo, que me susurraba mientras la noche devoraba poco a poco el color del comedor, giraban siempre en torno a aquellos que insistieron en quedarse cuan Leer más...
Era una noche en que la bruma reptaba densa por las calles desiertas de Arkham, aferrándose a los faroles y difuminando la realidad en una maraña de formas indeterminadas. El reloj de la biblioteca universitaria acababa de marcar las tres cuando s Leer más...
La lluvia golpeaba con fuerza la cristalera del Penthouse de Tyler Cavanagh. Un perfil de confiado ejecutivo tecnológico, ojos que parecían escanear el entorno midiendo distancia y amenaza, Tyler repasaba los informes de acceso al servidor. No hab Leer más...
El día huía ya, derramando los últimos ríos de oro viejo sobre la frontera. Entre los álamos resecos y la vasta soledad que zumbaba de chicharras y polvo, Gregor yacía apoyado en la tapia desmoronada de la cantina. Una estación más y sólo q Leer más...
Copyrights © 2025 Ficcionalia.com. Todos los derechos reservados.
¿Te has leido el relato? Nos gustaría que lo valorases para que así otros lectores vean los relatos más interesantes.






