La inspectora gitana
La niñera
Dire Bound. Alma de lobo
Viaje Sin Retorno: (El Proyecto Orfeo, Libro1)
De sangre y cenizas. Edición especial limitada. Romance paranormal.
Hay algo malo en casa
Portada del relato La Conjura de los Espejismos
Sin valoraciones
  Leer   Escuchar   PDF   ePub   Compartir

Fragmento:


En las vísperas del equinoccio invertido, cuando la luna se recogía las faldas para ocultarse tras los tejados, las gentes de Términe celebraban un ritual peculiar: el Desenredo. Consistía en camuflarse debajo de sillas, mesas, cortinas y, sobre todo, bajo pensamientos ajenos. El objetivo era encontrar una voz olvidada en la garganta propia, palabras que acaso pertenecieron a uno de esos dioses menores que, tras fracasar en sus pruebas olímpicas, renunciaron a la eternidad trocándola por una vida breve pero lujosamente absurda.

Duración: 03:37

La Conjura de los Espejismos
-a / +A

En un tiempo donde los relojes aún no se avergonzaban de su circular monomanía y la sabiduría era un látigo de siete colas blandido por matronas en el atrio de los mercados, existió un país al que no acudió jamás ningún cartógrafo. Ese lugar, apenas murmurado en mármoles antiguos, se llamaba Términe —nombre que podría significar algo, pero los indígenas nunca coincidieron en el matiz. Allí germinaron los mitos de los hombres y mujeres que ansiaban la serenidad de lo imposible.

En las vísperas del equinoccio invertido, cuando la luna se recogía las faldas para ocultarse tras los tejados, las gentes de Términe celebraban un ritual peculiar: el Desenredo. Consistía en camuflarse debajo de sillas, mesas, cortinas y, sobre todo, bajo pensamientos ajenos. El objetivo era encontrar una voz olvidada en la garganta propia, palabras que acaso pertenecieron a uno de esos dioses menores que, tras fracasar en sus pruebas olímpicas, renunciaron a la eternidad trocándola por una vida breve pero lujosamente absurda.

La historia más susurrada esas noches —siempre con la boca vuelta hacia el lado menos probable de la oreja— era la de Mograveo, el Arquitecto de las Risas. Mograveo poseía el don, o tal vez el incordio, de transformar la carcajada en argamasa. Edificaba castillos, puentes y hasta laberintos hechos de buen humor, solidificado en forma de columnas rubicundas y pasamanos de ironía. Todo aquel que cruzaba su obra sentía cosquilleos en los pies, risillas en los párpados y, a menudo, estornudos de júbilo.

Pero una dama de mirada doble, Filomena la Especular, pensó que ese arte era extravagancia caprichosa y decidió burlarse del mito. Filomena recogió todas las carcajadas disonantes —chascarrillos amargos, risotadas de despecho, sonrisas falsas— y modeló con ellas un espejo, uno tan pulido que reflejaba lo que no existía. Mograveo, curioso y soberbio, acudió a ver la novedad. Se miró y vio, no su rostro ni su prestigio, sino una hilaridad hueca, un abismo de guiños sin travesura.

Desde aquel instante, los habitantes de Términe aprendieron la costumbre de desconfiar de la primera sonrisa, y reservarse la segunda para los íntimos. Por ello, surgió la Orden de los Sonreidores Contrariados, una cofradía que vestía chaquetas del revés y, como saludo, ofrecía una ceja arqueada. Su mito fundacional advertía: “Quien ríe en exceso sin razón, reirá después en el fondo de los charcos”.

El Banquete del Olvido, festejo anual del pueblo, rendía culto a otra fábula: la de los Sabios Transparentes. Según la leyenda, si uno comía demasiado de la sopa de recuerdos, comenzaba a volverse translúcido al tacto y a la memoria de sus amigos. Por eso en Términe, en cada plato de sopa, flotaba una piedrita: al sentirla en la boca, uno debía parar; el exceso no lo castigaba el estómago, sino la posteridad.

Así, los mitos inventados de Términe no pretendieron nunca explicar el trueno, el amor ni el sentido del tiempo; más bien decidieron confundir al día y a la noche, regalar asombro a quien ya estaba cansado de asombrarse y dar a los adultos, por una vez, la dicha de reírse de sus propias certezas bajo la sabiduría trémula de una lámpara sin bombilla.

Porque, al fin y al cabo, en Términe, los sueños nunca terminaban. Solo aprendían nuevos disfraces, y, cuando menos se lo esperaba, uno se despertaba riendo porque en la boca, entre la saliva y la duda, aún persistía el brillo invisible de la última carcajada robada a la incredulidad del mundo.

La inspectora gitana
La niñera
Dire Bound. Alma de lobo
Viaje Sin Retorno: (El Proyecto Orfeo, Libro1)
De sangre y cenizas. Edición especial limitada. Romance paranormal.
Hay algo malo en casa

Copyrights © 2025 Ficcionalia.com. Todos los derechos reservados.

Ofertas Amazon: En calidad de Afiliado de Amazon, obtengo ingresos por las compras adscritas que cumplen los requisitos aplicables.