La noche había caído sobre la mansión Waterford con una opacidad tan densa que ni siquiera la luna se atrevía a cruzar el umbral de los ventanales con sus largos haces de plata. El aire era tibio, pero olía a la humedad inconfundible de los lug...
Las lámparas de aceite chisporroteaban delante de los tapices de seda raída y ni la cristalería ni el silencio lograban imponer orden al festín sin alegría de los Gifford en aquella noche de enero. Margaret Gifford, matriarca de hombros rectos ...
Parecía que no había noche suficiente para cubrir la vibración azulada de los falos de luz en las ventanas de ese rascacielos. En el piso veintitrés, las figuras que se movían alrededor de la mesa—caretas intercambiables de ejecutivos, hacker...
Durante muchos años, un rumor ha circulado en los salones de los científicos más excéntricos de Europa: bajo la fina corteza del mundo civilizado se oculta un vasto dominio donde la razón flaquea y la osadía encuentra su mejor suelo. He aquí ...
El cielo apenas se había deshilachado de gris cuando los hombres se movieron hacia el cruce de caminos. Paul, agazapado contra la raíz de un abeto caído, sintió la humedad trepándole hasta el esternón, helándole las costillas bajo el abrigo d...
El silbato sonó mucho antes de que la niebla levantara, tragando cada sombra, cada figura acurrucada en el barro. El cuero de mis botas se había fundido con el lodo de Flandes, igual que cualquier cosa sólida con el miedo. Recuerdo mirar a Legran...
El viejo reverendo Brand, de ojos inhábiles y párpados cansados, llegó la noche en que los perros no ladraron. Un carromato cojo se detuvo en el polvo. En sus maderas iban grabados símbolos en los que ni dios ni diablo se atrevían a escupir. Ca...
El viento rasgaba la vasta extensión blanca, silbando como si algún dios infeliz resollara sobre la llanura sin fin. El hombre caminaba solo, cada paso un diálogo con el dolor, cada respiración una victoria mínima contra el frío que le mordía...
En la penumbra dorada de un mediodía de julio, cuando el calor se derrama por las baldosas del pasillo y el silencio sólo es roto por los chillidos impacientes de las golondrinas, mi madre se detuvo ante la puerta de la cocina. La miró, incrédul...
Había una vez, en el confín de una ciudad que nadie recordaba cómo se llamaba, un hombre que coleccionaba palabras olvidadas en una maleta hecha de sombras y recuerdos. No era un hombre corriente: vestía abrigos hechos con retazos de páginas de...
La tormenta golpeaba la vieja ciudad con una determinación que rayaba en lo implacable. La humedad se colaba bajo las puertas del número 17 de la calle Oak, colmando el aire con ese aroma a peligro que sólo perciben quienes han aprendido a temer ...
--- El viento se colaba por entre las hendijas de las maderas carcomidas, aullando promesas que nadie quería escuchar. Nadie salvo Eva, que nunca había sabido distinguir entre la soledad y el peligro. Aquella noche, mientras los jardines se enros...
La ciudad no dormía, nunca lo hacía. Una niebla azulada reptaba entre los megabloques, filtrándose por rendijas y respiraderos, tragándose las luces más pálidas y dejando chispazos de neón a la deriva como medusas en un mar sombrío. Desde la...
El inspector Emil Tangen nunca dormía del todo en los meses más fríos. Algo en Oslo, oculto bajo los años de nieve, parecía expandirse, volviendo la ciudad aún más extranjera de lo que ya era. Quizá por eso, cuando la llamada llegó a las 22...
En Los Ángeles, las noches son largas cuando llevas cuarenta y siete horas sin pegar ojo. La ventana de mi despacho es un mausoleo de neón y sirenas, un recordatorio titilante de que la ciudad nunca duerme. Yo tampoco. Me llamo Carter Malone y rep...
Era un martes de esos en los que la ciudad parecía más apagada, arrastrando la neblina por las aceras y filtrando el sol en pálidas pinceladas sobre los edificios antiguos. Ana cruzaba la plaza sin prisa, dejando a cada paso una estela de pensami...
Las calles de la ciudad retumban, desplazando la esperanza como si fuese un rumor molesto guiado por el zumbido inconfundible de la maquinaria. Hay una sensación de intemperie perpetua incluso bajo los portales de catedrales antiguas, donde los má...
En lo más profundo de un bosque donde el agua susurra secretos a las raíces y el viento difumina siluetas en el musgo, se preparaba una asamblea inusual. Ese año la tregua del Invierno había dejado frutos exiguos y el hambre, como sombra inquiet...
En un reino sin aurora ni ocaso, donde las sombras no evocan idea alguna de su dueño, existía un vasto jardín. El jardín era célebre por la multiplicidad de sus senderos y la imposibilidad de retornar jamás al punto de partida. Allí, bajo ár...
El teléfono sonó a las cuatro de la madrugada. El comisario Lennart Blomkvist se incorporó en la cama, con una mueca irritable. Su esposa se movió levemente, casi sin dejarse arrastrar por el sobresalto. Blomkvist contestó en el segundo timbraz...
Érase una vez, en una tierra donde las colinas besaban las nubes y los ríos serpenteaban como cantos olvidados, un hombre llamado Ananta buscaba lo que sus palabras no sabían nombrar. Desde niño, había sentido una ausencia que no se llenaba ni ...
Fui una mujer y fui tres hombres y fui el remolino. Había un cuchillo grande en la habitación, pero no lo usábamos para cortar carne; usábamos el cuchillo para afilar la idea de nosotros mismos, cada filo un deseo, una herida, una boca. Todo suc...
La mañana era fría y agradablemente brumosa en el burgo de Winchester. Los tejados de teja roja sudaban rocío bajo el despertar del siglo XII, y el olor a pan recién horneado serpenteaba por las callejuelas, dulcificando el leve hedor de los est...
En la aldea de Beaulieu, donde los bosques se desgarran en claros de niebla y los senderos crujen bajo la escarcha matinal, los hombres caminan con los ojos bajos. El invierno llega pronto, clava sus colmillos en la madera húmeda y hace que el hamb...
El atardecer teñía de carmesí y oro la vasta extensión de la sabana, mientras el tren de vapor ralentizaba su marcha a la entrada de un villorrio polvoriento, perdido en la frontera meridional del África desconocida. Los postes telegráficos, r Leer más...
Olía a tierra mojada, a caballos muertos y a un aire agrio que dolía al respirar. Cuando desperté esa mañana debajo de la manta empapada, el ligero retumbar de los cañones alemanes anunciaba el amanecer, aunque el horizonte no mostrara otra cosa Leer más...
A veces el olor a rocío se mezclaba con el hedor del sudor y la ropa áspera antes del amanecer, cuando mi aliento temblaba en el aire húmedo del campo, y aún podía dudar de si el día sería mi último como hombre; o mejor dicho, como cosa a la Leer más...
Escucha ahora, lector invisible, el lento gemido que cruzó la geografía muerta de nuestra era, los vestigios callados de una humanidad que una vez creyó dominar la creación. La estación, un núcleo apenas funcional de concreto y hierro rasgado Leer más...
No podía recordar si el cielo siempre había sido tan pálido. Un azul desvaído, como la seda vieja de una bandera olvidada, colgaba sobre el estadio en aquel amanecer de verano. Algunas gradas estaban vacías, otras atestadas de gritos y banderas Leer más...
Era una tarde opaca en el pequeño pueblo de Osyra, cuando Ethan –un joven de cejas rebeldes y ojos llenos de tormenta– se detuvo frente al cristal empañado de la cafetería local. Sus diecinueve años colgaban pesados en su rostro, y aunque po Leer más...
Cuando los reflejos de las pantallas se volvieron más familiares que los rostros, y los nombres propios se perdieron bajo avatares luminosos, la ciudad se replegó sobre sí misma como un sueño inhóspito. Era una urbe suspendida en la vigilia con Leer más...
Era lunes cuando finalmente decidiste quedarte en casa. La luz entraba desde la rendija de la cortina y el polvo bailaba en el haz del sol como si supiera que solo tú lo mirabas. A lo lejos, el ruido de los camiones que descargan víveres en la tie Leer más...
En la bruma azul del amanecer, apenas perceptible frente al rumor del viento, avanzaba un caminante solitario por la maraña de senderos no hollados del bosque antiguo. El suelo, empapado de noche y de años, respiraba bajo sus pies, devolviéndole u Leer más...
Había un hombre que vivía en los márgenes de una ciudad grande y ruidosa. Su pequeño cuarto estaba siempre impregnado del aroma de los libros viejos, las paredes cubiertas de citas escritas a mano, algunas arrancadas de textos antiguos, otras sal Leer más...
Nadie ve el rascacielos azul reflejado sobre el parabrisas. Nadie, quizás salvo aquel hombre encorvado que, treinta y dos minutos antes de que estalle la bomba, cambia de acera con un ligero temblor en la mano. Porque esa clase de vibraciones —la Leer más...
En un tiempo anterior a la curvatura de los astros y al encaje de las montañas bajo los ojos húmedos de la aurora, vivía en el confín un hombre llamado Belario, cuyos días se arrastraban entre nieblas y memorias, y cuyas noches, extendidas y son Leer más...
El reloj marcaba las dos de la madrugada cuando Pilar sintió, por fin, que la ciudad la dejaba respirar. Caminaba sola, la chaqueta desgastada abrazando su figura menuda, entre las aceras húmedas de una Madrid insomne. Sabía que al cruzar la esqu Leer más...
En los confines de la ciudad, allí donde las antorchas no baten sus manos de fuego y la niebla se ciñe tenaz sobre las piedras gastadas, vivía un hombre que lo había visto todo y nada. Su nombre era Timo, y aunque los años curvaban su espalda y Leer más...
En el atardecer plomizo de aquel agosto, cuando la humedad parece colgar del aire como una cortina invisible, la señora Ada Beaumont se asomó al porche de la mansión, con un vaso de té helado entre las manos, sintiendo cómo el poso de la noche Leer más...
En la bruma dorada de una Inglaterra victoriana, Lady Eleanor Wynthrop alzaba la vista desde su ventana del tercer piso, donde las cortinas de muselina tamizaban la luz como si el día mismo fuera un secreto. Sus manos temblorosas acariciaron el alfà Leer más...
Imagina una oficina gubernamental a las 6:15 de la tarde, donde las luces fluorescentes parpadean con toda la sensualidad de un semáforo con ansiedad social. El clima es una mezcla entre calor de impresora recalentada y ese aroma embriagador de hoja Leer más...
Aquella tarde, la luz se filtraba entre las copas de los árboles como si las propias hojas supieran de algún misterio que, en días anteriores, no les preocupaba compartir. Había en el ambiente una expectación chispeante, una sensación de que a Leer más...
Cuando Martha Devlin recibió la carta, la lluvia caía a plomo sobre Dún Na Mara, golpeando el techo de zinc con la cadencia de un reloj impaciente. La carta, sin remitente, tenía una caligrafía anticuada, firmada sólo con las iniciales "S.C." N Leer más...
Había una región en la antigua Grecia donde las montañas parecían tocar las estrellas y las nieblas no se disipaban nunca del todo, aun en los días de mayor luz. Era una tierra que aún recordaba el paso lento y solemne de los titanes, cuyo hál Leer más...
La tarde cae como un telón de terciopelo sobre París. Allá afuera, las luces titilan como luciérnagas atrapadas y los bulevares murmuran secretos. En la penumbra de una buhardilla, Lisette contempla el reflejo de sus ojos en la ventana empañada. Leer más...
La tarde caía sobre París y una fina lluvia se arremolinaba en el empedrado del Quai des Orfèvres. En la comisaría, el inspector Luc Marcellin daba vueltas al último expediente, sin lograr decidir si la fatiga que sentía era debida al caso o al Leer más...
Nunca he contado esta historia, no porque careciera de credenciales para escribir sobre lo invisible, sino porque París no tolera lo extraordinario ni aun cuando se desliza, cauteloso, por las rendijas de la vida común. Aquí comienza, sin embargo, Leer más...
Había algo en la manera en que Oliver Dempsey movía la ceja izquierda cuando se sentía incómodo que podría haber puesto nerviosa incluso a una estatua de Trafalgar Square. Pero a Gemma Parker, de 35 años, le resultaba entrañable. Lo había no Leer más...
El teniente Casandro Yoyo se despertó sobresaltado, como cada mañana, por el crujido inquietante de su propio insomnio. Dormía con el uniforme bien puesto, excepto por los pantalones, que prefería usar en la cabeza; decía que así la guerra se l Leer más...
Nunca aprendí el verdadero significado de permanecer hasta la última luz. Las historias de mi abuelo, que me susurraba mientras la noche devoraba poco a poco el color del comedor, giraban siempre en torno a aquellos que insistieron en quedarse cuan Leer más...
Era una noche en que la bruma reptaba densa por las calles desiertas de Arkham, aferrándose a los faroles y difuminando la realidad en una maraña de formas indeterminadas. El reloj de la biblioteca universitaria acababa de marcar las tres cuando s Leer más...
La lluvia golpeaba con fuerza la cristalera del Penthouse de Tyler Cavanagh. Un perfil de confiado ejecutivo tecnológico, ojos que parecían escanear el entorno midiendo distancia y amenaza, Tyler repasaba los informes de acceso al servidor. No hab Leer más...
El día huía ya, derramando los últimos ríos de oro viejo sobre la frontera. Entre los álamos resecos y la vasta soledad que zumbaba de chicharras y polvo, Gregor yacía apoyado en la tapia desmoronada de la cantina. Una estación más y sólo q Leer más...
Copyrights © 2025 Ficcionalia.com. Todos los derechos reservados.
¿Te has leido el relato? Nos gustaría que lo valorases para que así otros lectores vean los relatos más interesantes.






