Black Bird Academy: Amor a la muerte
Edición limitada de la novela Anatema.
De sangre y cenizas. Edición especial limitada. Romance paranormal.
Novela El calendario del amor
El aliento de los Dioses: Una novela del Cosmere (Ficción)
Dos coronas retorcidas (EDICIÓN ESPECIAL LIMITADA)
Portada del relato Ecos entre Sombras
Sin valoraciones
  Leer   Escuchar   PDF   ePub   Compartir

Fragmento:


Él no mostró sorpresa, simplemente se sentó al borde del sillón opuesto. Los minutos se deslizaron entre ambos sin una sola palabra, como si fueran viejos conocidos forzados a conversar después de años de distancia.

Duración: 04:48

Ecos entre Sombras
-a / +A

La tormenta golpeaba la vieja ciudad con una determinación que rayaba en lo implacable. La humedad se colaba bajo las puertas del número 17 de la calle Oak, colmando el aire con ese aroma a peligro que sólo perciben quienes han aprendido a temer la noche. Pero Vivianne ya no temía. Llevaba años caminando entre dos mundos, aunque sólo uno permitiera la luz.

La habitación de Vivianne era la frontera, y ella, sentada ante el ventanal, permitía que las gotas trazaran mapas imposibles en el vidrio. Encendió un cigarrillo, aspiró, y la brasa iluminó brevemente los temblores de una mano demasiado acostumbrada a lo desconocido. Afuera, la tormenta enmascaraba el sonido; adentro, el murmullo era constante y no reconocía fronteras.

No podía verlos, pero los presencias sentía. Unos pasos suaves se deslizaban sobre la alfombra raída detrás de su sillón preferido—aquél que había heredado de su abuela, con el tapiz de margaritas amarillentas ya desvaído por los soles perdidos. El reloj de péndulo, errático en sus latidos, subrayaba el inquietante compás de la noche.

Sonó la puerta principal: tres golpes, secos y deliberados, imposibles de achacar al viento. Vivianne, sin moverse, permitió que el invitado cruzara el umbral. Sabía que abrir la puerta sólo formalizaba aquello que ya era inevitable. Sentía la presión de una presencia que antes, en otra vida, habría negado a fuerza de razón y lógica, pero que ahora aceptaba como el tic-tac de su propio corazón.

Apareció frente a ella un hombre, alto, cabello oscuro y ojos imposibles de nombrar, ese tipo de mirada que no pide permiso para buscarte por dentro. Su abrigo negro estaba empapado y una bruma gélida lo precedía. Vivianne alzó levemente el mentón, desafiando una posible amenaza; los espectros que ella conocía, después de todo, solían pedir algo a cambio.

—Llegas tarde —susurró ella, su voz un eco casi ajeno—. El acuerdo era a la medianoche.

Él no mostró sorpresa, simplemente se sentó al borde del sillón opuesto. Los minutos se deslizaron entre ambos sin una sola palabra, como si fueran viejos conocidos forzados a conversar después de años de distancia.

—Las cosas... han cambiado en el umbral —respondió finalmente, y la ventana vibró con cada sílaba pronunciada.

Vivianne apartó el cigarrillo y estudió sus manos. Recordaba bien la noche del pacto: la desesperación, la neblina, la luna enferma sobre el río y la promesa susurrada entre dentelladas de reflujo astral. Él había sido la respuesta a sus plegarias y, a un tiempo, el origen mismo de la pregunta que la devoraba cada noche.

—¿Volviste solo para avisarme eso? —preguntó con una rabia que le nacía del miedo. El miedo de reconocer que lo esperaba más de lo que admitía.

Él sonrió, y el gesto fue infinitamente triste.

—Hay algo más, Vivianne —dijo—. El velo que separa tus sombras de las mías es ahora tan delgado como el hielo en marzo. He visto cosas. He sentido a otros buscando lo mismo que tú buscaste aquella noche.

Vivianne tragó saliva, el corazón ensanchándose de amenaza y anhelo.

—¿Qué buscan ellos?

—Lo que todos queremos: volver. O llevarse a alguien de este lado al otro.

Aquella respuesta le erizó la piel. Durante años, Vivianne había coqueteado con el abismo, guiada por la promesa de no estar sola, de convertirse en algo más allá del dolor humano. Ahora, el costo se mantenía en sombras.

—¿Qué deseas de mí esta vez, Lucien?

La tensión en el aire era casi sólida. Lucien extendió una mano, y en su palma descansaba una pequeña esfera de cristal hundida en brumas arremolinadas—una ventana entre mundos, viva, ansiosa, seductora.

—Hay una puerta. Y esta vez eres tú quien debe abrirla —su voz se quebró—. Pero no lo harás sola.

La invitación ardía en las venas de Vivianne; la conciencia de peligro, también. ¿Cuántos secretos más estaba dispuesta a cargar? ¿Sería ella cazadora, presa o cómplice en la danza de la medianoche?

El silencio los envolvió mientras la tormenta menguaba afuera. En ese espacio liminar, un leve roce, un giro en la percepción: el tacto de la mano de Lucien cerrándose sobre la suya, la esfera pulsando entre ambas. Los siglos juntos y la soledad inclemente de cada uno; el deseo y el arrepentimiento como cadenas hermosas, tan viejas como el tiempo.

Al aceptar, Vivianne supo que lo perdería todo—de nuevo. Que el abismo no se conformaría con una mirada, sino que esta vez exigiría todo de ella: cuerpo, alma y, sobre todo, memoria.

Salieron juntos bajo la última lluvia, y la ciudad pareció detener el aliento en su honor. Al otro lado de la puerta, los ecos aguardaban. Había promesas por cumplir, caminos entre sombras, y no habría ya vuelta atrás.

Black Bird Academy: Amor a la muerte
Edición limitada de la novela Anatema.
De sangre y cenizas. Edición especial limitada. Romance paranormal.
Novela El calendario del amor
El aliento de los Dioses: Una novela del Cosmere (Ficción)
Dos coronas retorcidas (EDICIÓN ESPECIAL LIMITADA)

Copyrights © 2025 Ficcionalia.com. Todos los derechos reservados.

Ofertas Amazon: En calidad de Afiliado de Amazon, obtengo ingresos por las compras adscritas que cumplen los requisitos aplicables.