El viento rasgaba la vasta extensión blanca, silbando como si algún dios infeliz resollara sobre la llanura sin fin. El hombre caminaba solo, cada paso un diálogo con el dolor, cada respiración una victoria mínima contra el frío que le mordía...
Era enero, y la noche se derramaba densa, pesada, sobre la planicie helada del Yukón. Will Ransome no era un novato en estas soledades. Tenía el instinto aprendido a fuerza de error y peligro; la mirada atenta a cualquier movimiento entre las rama...
La nieve caía en densos copos sobre la cúpula translúcida, amortiguando el fragor lejano de los cañones y el persistente ulular del viento. El aire dentro de la cúpula olía a sangre reciente y a hojas trituradas, una mezcla inquietante que rec...
Jamás olvidaré el látigo del viento que me recibió tras el naufragio, esa tarde tormentosa en la que el amanecer sólo era un concepto para hombres afortunados en tierras lejanas. Cuando la "Dama de Bristol" volcó, no tuve tiempo de despedirme ...
Todo comenzó en la séptima noche de la luna creciente, cuando las arenas de la lejana Kirm-Kalhel brillaban intensamente bajo un resplandor antinatural. Mis botas habían recorrido mil sendas, siempre guiadas por la sed de lo imposible, pero nunca...
La visibilidad estaba al borde de la negación, la niebla adherida al bosque como un sudario tenue. Sentía sus pulmones expandirse con esfuerzo mientras el aire frío hendía sus fosas, quemando lo que antes parecía una respiración firme y confia...
Bajo el aliento implacable del norte, allí donde el día y la noche se disputan la eternidad en cielos de azur, llegué, exhausto y desposeído de todo salvo mi testaruda voluntad y una brújula rota en el bolsillo del abrigo deshilachado. Hacía m...
Era el filo del siglo, y mi aliento salía denso como musgo arrancado, cargado con el olor tembloroso de la nieve pisada por animales y hombres. No era la promesa del oro la que me empujaba, sino la llamada vieja, perentoria, que arranca a los que n...
La noche se cernía sobre el campamento, un manto interminable de estrellas derramándose por encima de las tiendas y el silbido interminable del viento que, desde las dunas de Bagdad hasta los peñascos de Kermanshah, traía consigo aromas de espec...
El sabor del sudor mezclado con sangre le quemaba los labios a Helena cuando, jadeando, sintió la arena pegarse a los restos de su piel rasgada. El sol del desierto, inclemente como el ojo de un dios, apretaba más fuerte que la bota del hombre que...
El viento aullaba entre los mástiles como un himno de muerte mientras el Bergantín Creciente surcaba las aguas agitadas del amanecer. En la cubierta, los marineros laboraban con ojos cansados y el temor a flor de piel. Nadie sabía con certeza a d...
Las brasas moribundas del último fuego titilaban, su luz escarlata derramando figuras que eran casi monstruos en las paredes de la tienda de lona. Siegfried Arlen se levantó pesadamente de su jergón de viaje. Durante semanas había soñado siempr...
Había transcurrido una semana desde la noche en que Gerald Montague, caballero de desmedida curiosidad y escasa prudencia, halló el manuscrito. El atardecer se derramaba sobre las callejuelas de Portsmouth como una cortina de oro sucio, y el puert...
Había una sala secreta excavada en la profundidad de los acantilados que abrazaban la costa del Adriático, donde la luz del mediodía se filtraba a través de los respiraderos de piedra, arrojando arabescos dorados sobre los mapas y cofres desperd...
Lejos de toda civilización y mucho más allá de los senderos que conoce la mayoría de los hombres, me encontré, en esa edad turbulenta en que el hombre y la naturaleza se miran de igual a igual, frente al desierto interminable. Había seguido el...
Nunca imaginé que el tren de Minsk a Vladivostok marcaría el punto en el cual mi vida, y la forma de percibir el mundo, se quebraría como el hielo del lago Baikal en primavera. Viajaba solo, como tantos otros, anhelando algún tipo de redención ...
El viento del Atlántico arrecia con un silbido inquietante sobre la cubierta de la goleta, ese tipo de nota que entona siempre a medianoche, cuando solo los marineros y los que huyen de sí mismos se mantienen en vela. Yo, Michael Carver, he cruzad...
Lo que ahora pongo por escrito, movido más por el peso de la memoria que por la búsqueda de credulidad ajena, es la narración de una travesía que supuso para mí la ruptura irreversible del velo que separa lo que consideramos civilización del a...
El metal crujió con el sonido de una carcajada amarga, retumbando bajo el domo de selva que los contenía. Ethan, todavía encogido en el asiento lateral, no podía respirar. Miró su pierna, aprisionada por la chapa distorsionada del todoterreno. ...
Cuando Ardalon salió de la posada del puerto, la humedad de la noche se le pegó a la piel como una promesa siniestra. Había dejado detrás el eco de risas sospechosas y copas bruñidas con secretos peligrosos, pero en su pecho latía rápido el t...
El sol se alzaba rojo y hondo sobre la inabarcable llanura del Ganges, como un gran cíclope que observa el despertar de un mundo rebosante de intrigas y promesas. Allí, en los brumosos confines de Bengala, el teniente Henri Vallois, veterano de cam...
El barco avanzaba despacio, cortando la niebla gélida del mar de Noruega. Cuando acepté la invitación para un viaje de investigación sobre leyendas escandinavas, imaginé paisajes de hielo y relatos paganos, no la inquietud que me envolvía ahora...
La arena chirriaba bajo las suelas destrozadas de las botas de Farrah cuando el Sol empezaba a caer. El desierto de Rub’ al Khali, vasto y ajeno a toda compasión, parecía extenderse hasta los bordes de la realidad. Farrah miró el horizonte ondul...
Yo, Samuel Greeley, escribo estas líneas con la vehemencia de quien busca expiar los pecados que la memoria arrastra y el tiempo olvida. Era el año de 1714 cuando arribé a los terrenos septentrionales de Inglaterra, siendo un joven comerciante amb...
El atardecer teñía de carmesí y oro la vasta extensión de la sabana, mientras el tren de vapor ralentizaba su marcha a la entrada de un villorrio polvoriento, perdido en la frontera meridional del África desconocida. Los postes telegráficos, r Leer más...
El crepúsculo incendiaba las vastas dunas, teñidas de escarlata y oro bajo el soplo cálido del viento sharawi. En la meseta de Iltan, conocida como el Confín del Mundo, el explorador Gabriel Renard ajustó la venda sobre su muñeca herida y dobl Leer más...
— La humedad de la niebla se pegaba a las barbas y a los jejenes, formando una capa viscosa sobre la piel curtida de Rudolf Steiner. El mundo a su alrededor era un mosaico de grises y esmeraldas, recortado a ratos por el destello de una bayoneta Leer más...
El atardecer teñía de carmesí y oro la vasta extensión de la sabana, mientras el tren de vapor ralentizaba su marcha a la entrada de un villorrio polvoriento, perdido en la frontera meridional del África desconocida. Los postes telegráficos, r Leer más...
El viento aullaba como el grito desterrado de una bestia invisible, y todo cuanto antes fue tierra fértil y abundante, ahora era un yermo cruel y despojado de piedad. Arnold Deane, exfuncionario del gobierno colonial, despertó entre retazos de sac Leer más...
Cuando por fin descendí en la dársena de Trieste, una luz oblicua y levemente mortecina envolvía el puerto, como si la tarde vacilase en marcharse y la noche esperara, indolente, su turno de gobierno. Llevaba días navegando con el mínimo equipa Leer más...
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