Las sirenas que cortaban el amanecer devolvÃan a todos a la frontera del sueño y el espanto. No era un toque de alarma más, sino el recordatorio diario: habÃa que recordar el lugar y el peso de cada uno. En las primeras luces, cuando la neblina ...
La luz artificial cayó sobre un mundo sin estaciones. En la ciudad-cúpula de Valis, la vida era una sucesión de impulsos eléctricos y ecos apagados, generaciones confinadas como semillas que nunca conocerÃan el aire libre. Entre los polÃmeros ...
El sonido cortante de la alarma era el único lujo que quedaba a los habitantes de la Ciudad Núcleo. Resonaba como un eco constante, orgulloso y desalmado, marcando cada fragmento de tiempo permitido, cada acción, cada pausa, cada respiro. Sophie ...
TendrÃa que usar la memoria con más cautela, después de los últimos ajustes realizados por los ingenieros psicopolÃticos. Sin embargo, Armand aún era capaz, en algunas madrugadas indecisas, de aferrarse a fragmentos de recuerdos que no encajab...
Era el año en que los árboles dejaron de crecer rectos. Antes, las calles eran anchas, bañadas por el resplandor ordenado de los faroles, pero eso habÃa sido antes del Registro. Ahora, todo avanzaba en curvas, en pliegues semiclandestinos, igual...
¿Conocéis la calma tibia que resta después de la tormenta? A muchos les gustarÃa creer que es la victoria de la razón sobre el salvajismo del vendaval; pero yo, que he visto cómo se apagan las ciudades y se incineran las promesas, desconozco e...
Ellos caminaban en lÃneas, piernas extendiéndose hacia adelante como si el suelo costoso pudiera quebrarse bajo el peso de una duda. El aire tenÃa ese tinte lechoso de lo ajeno: una mezcla de humedad, sudor y el casi imperceptible rastro de ceniz...
HabÃa una ciudad, refulgente e inquebrantable, cuyo nombre nadie recordaba ya. No era necesario, pues allà los nombres no sindicaban a las personas, y las personas no sindicaban a las historias. Todos se fundÃan y fluÃan en una corriente única ...
Janira sostuvo la tablilla contra su pecho como si fuera su corazón. No sabrÃa decir si lo que latÃa en su interior era el recuerdo de las emociones -ya casi borrado- o el zumbido bajo del dispositivo. HabÃan pasado siete ciclos desde la última...
Estaba prohibido mirar por la ventana después del toque de queda. A veces, cuando el sol morÃa tras los rascacielos oxidados, Leona no podÃa contenerse y se asomaba entre los jirones de cortinas, apenas apartadas, para ver el fulgor de los drones...
Era común caminar a través de las calles cubiertas de neblina, con los ojos esquivando a cualquier desconocido. Las piedras parecÃan susurrar advertencias bajo las suelas de los que todavÃa se aventuraban afuera. Nadie salÃa dos veces en un mis...
Las luces de la estación exterior nunca dejaban de parpadear. Era algo que ni Samira ni los otros habitantes lograban ignorar, pero desconocÃan si importaba. La conversación en los pasillos era escasa y cuidadosa, un murmullo constante de sospech...
La ciudad era una trama de niebla y reflejos, extendiéndose hasta donde la vista cedÃa ante las lÃneas azules de los monitores suspendidos en el aire. No existÃa el silencio, porque todo lo llenaban las voces recicladas de los anuncios, los avis...
Durante generaciones, la ciudad de Elida se habÃa desplegado bajo el mismo reflejo: idénticos edificios gris pizarra alineados en filas exactas, farolas gemelas a ambos lados de las avenidas, el susurro idéntico de relojes trabajando incansablemen...
Nadie recordaba la última vez que alguien habÃa escuchado un Do sostenido. Ni siquiera un sollozo humano rompÃa la vastedad del vacÃo. El Silencio, con mayúsculas, habÃa caÃdo sobre el mundo tras la Última Audición y, desde entonces, los hom...
HabÃa un rumor que recorrÃa la Torre desde los cimientos mohosos hasta la cúspide, allà donde el cielo parecÃa curvarse, azul y pesado, sobre una baranda de vidrio blindado. En el Último Refugio, el rumor era un susurro: Nadie querÃa recordar ...
Las torres huecas, restos de una civilización digitalizada, se alzaban como monumentos al hubris de una especie que quiso grabar la eternidad en chips y fibras ópticas. Solo entre las ruinas vivÃa la memoria de lo que fue, cortocircuitada en fragm...
Las noticias de la noche entumecÃan el corazón de Orfeo mientras se desvestÃa en la oscuridad, procurando no despertar a Melina. Afuera, la ciudad entonaba su perturbador y monótono himno de sirenas y motores apagados, la paz artificial de un Est...
Cuando los reflejos de las pantallas se volvieron más familiares que los rostros, y los nombres propios se perdieron bajo avatares luminosos, la ciudad se replegó sobre sà misma como un sueño inhóspito. Era una urbe suspendida en la vigilia con Leer más...
La luz neón de la ciudad nunca desaparece; ni siquiera el manto perpetuo de ceniza que, desde hace años, cae silenciosamente desde unos cielos donde los helicópteros zumban como insectos, logra apagar el resplandor artificial que lo abarca todo. Leer más...
El crujir metálico de la verja se escuchaba a unos pocos metros, mezclado con el murmullo grave de los altavoces que inundaba la ciudad con órdenes suaves y definitivas. Desde el sexto piso del Edificio Mirador, LucÃa tomaba notas en un papel ape Leer más...
Cuando los reflejos de las pantallas se volvieron más familiares que los rostros, y los nombres propios se perdieron bajo avatares luminosos, la ciudad se replegó sobre sà misma como un sueño inhóspito. Era una urbe suspendida en la vigilia con Leer más...
La comunidad se extendÃa bajo una nube de vidrio, vasta y reluciente. Bajo la cúpula, la luz del sol era regulada, filtrada hasta suavizar la realidad de los vivos. Programadores de clima alteraban la lluvia en finos intervalos, mares de casas idà Leer más...
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