En una oficina administrativa donde los relojes corrían hacia atrás los miércoles y algunos lunes se transformaban en tortillas, la señorita Belinda Morrocotuda, una mujer con seis cejas (dos de ellas altamente entrenadas en esgrima francesa), f...
Desde que el universo inventó la expresión "martes por la mañana", los martes han sido perseguidos por una mala fama completamente inmerecida. Este relato no tiene absolutamente nada que ver con eso. Pero lo hemos mencionado al inicio para disuad...
Cuando el cartero dejó aquel sobre blanco y pesado en la puerta, la familia Mancini se reunió como hienas oliendo carne fresca. Nadie preguntó de quién era, porque en esa casa los concursos de herencia no esperaban la muerte: la preparaban. Silv...
Al oír un estrépito digno de la caída de los Habsburgo, pensé de inmediato en uno de dos posibles responsables: Jeeves, que jamás hace un ruido semejante, o el primo Egbert, que sólo se desenvuelve en la vida a fuerza de desastres. No es neces...
Comienza, pues, la desgracia cuando Norberto B. De Santillán decide un jueves, sin razón aparente salvo lo inexplicable, afeitarse con la máquina que robó de la habitación 419 del hotel Cherbourg. Lo de menos es el robo, lo de más es que no er...
En una noche tan oscura como la cerveza barata de la taberna del "Oso y la Rana Bisexual", la ciudad de Ankh-Morpork resoplaba, protestaba y trataba de ignorar los gritos procedentes del Callejón del Almizcleufo. Allí, bajo el parpadeo nervioso de...
El gran problema con hacerse adulto, pensé aquella noche concreta mientras, en bata rosa deshilachada y calcetines de Navidad fuera de temporada, perseguía una pelusa traviesa por el pasillo, no es sólo que te exijan planear tu jubilación o rell...
Era una vez una familia tan entrañable que los vecinos, por el bien de la comunidad, se turnaban para pedirles azúcar solo para asegurarse de que seguían encerrando al abuelo cada noche y no dejaban que la suegra saliera al jardín a alimentar lo...
En algún lugar invisible, entre el hexágono dos y la parcela de las ranas poseídas, estaba el Bosque Realmente Muy Agradable de la Señora Migaja. Era ese tipo de bosque que hacían los mapas para añadir bonita decoración de árboles, a pesar de...
Era una noche tan oscura que incluso las sombras parecían estar de huelga. Me encontraba en la posada del tuerto McGillicuddy, apurando un vaso (o tres) de ese whisky casero tan fuerte como el aliento de mi tía abuela. A mi alrededor, una concurren...
Era martes, aunque el sol, por capricho estacional, decidió salir por el costado izquierdo del cielo y así fastidiar a las brújulas. Agnes, la única humana de la ciudad que podía escuchar los pensamientos de los botes de basura, flotaba en bata ...
Clara Boadilla siempre había aspirado a la respetabilidad y elegancia de aquellas mujeres perfectas que salían en las revistas de decoración. Durante años cultivó orquídeas (todas muertas), aprendió el arte de la repostería (resultó ser una ...
Había un tipo, por no decir individuo, llamado Arnold Rattigan, que servía en el Tenebroso Batallón Temporal Cuartelista del Ejercito Británico, que es la única rama del ejército que exige suspender la incredulidad antes de alistarse y que tien...
Imagina una oficina gubernamental a las 6:15 de la tarde, donde las luces fluorescentes parpadean con toda la sensualidad de un semáforo con ansiedad social. El clima es una mezcla entre calor de impresora recalentada y ese aroma embriagador de hoja Leer más...
Todo comenzó en el apartamento 17B, donde Vivian, gerente de recursos humanos con una afición por los croissants robados de las reuniones matutinas, descubrió que su gatita Odette había decidido usar el buzón de los vecinos como caja de arena. Leer más...
Eustasio siempre mostró cierta inclinación por desayunar telarañas. No es que las telarañas aportasen nutrientes especiales ni que sustituyeran de forma eficiente al pan tostado; sencillamente, Eustasio tenía una especie de acuerdo tácito con Leer más...
Había una vez, como en todas las historias con finales peores que el principio, una familia respetable, repleta de esas pequeñas exquisiteces inglesas: costumbres rancias, sarcasmo afilado y la incapacidad genética de expresar afecto sin un insul Leer más...
Imagina una oficina gubernamental a las 6:15 de la tarde, donde las luces fluorescentes parpadean con toda la sensualidad de un semáforo con ansiedad social. El clima es una mezcla entre calor de impresora recalentada y ese aroma embriagador de hoja Leer más...
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