Era lunes cuando finalmente decidiste quedarte en casa. La luz entraba desde la rendija de la cortina y el polvo bailaba en el haz del sol como si supiera que solo tú lo mirabas. A lo lejos, el ruido de los camiones que descargan vÃveres en la tie...
Eran las dos y media de la madrugada cuando Paula abrió la puerta. El vestÃbulo exhalaba un aire tibio, perfumado apenas con la memoria del whisky. Él la esperaba sentado en el pequeño sofá azul gastado, piernas cruzadas, ojos ausentes entre el...
La sala permanece oscura aunque es media tarde; ya nadie se acuerda de correr las cortinas en esta casa exánime. La tÃa Sigrid repasa, desde la butaca, los pliegues de un mantel bordado —el único destello blanco en el cuarto— mientras la lám...
La mesa de roble parecÃa más grande anoche, aunque esta tarde Susana la vio, como siempre, amenazada de papeles y tazas, velada por una luz que nunca decide si permanece o se retira. Sus dedos sostenÃan una factura: el agua, otra vez. En la cocin...
AbrÃa la puerta como quien abre un libro con páginas húmedas, con temor de encontrar frases que no quiere leer. Teresa, suéter beige, peinado que delata la prisa, entra al departamento como si estuviera entrando a la jaula del león al final de ...
AmanecÃa despacio en la calle Mahar. A esa hora, la ciudad parecÃa olvidada de sà misma, sumida en un limbo de colores grises y murmullos que provenÃan de alguna parte, tal vez del recuerdo de niños jugando o de madres que llaman a sus hijos de...
La noche caÃa como un sudario sobre el barrio Hill District, cubriendo de sombra los recuerdos que tanto costaba enterrar. Bajo el débil resplandor de una farola vencida, Evelyn se detuvo frente al que fuera el café de su juventud, con los ojos l...
Se hizo tarde antes de que él pudiera darse cuenta. La luz de la lámpara colgaba lánguidamente, proyectando su sombra sobre las paredes decoradas con fotografÃas de un pasado que sentÃa, ahora, absolutamente ajeno. Samuel se levantó del silló...
El reloj de la sala marcaba las seis y cuarto cuando Judith dejó caer la cuchara de madera en el fregadero. El sonido metálico resonó por la casa entera, rebotando por las paredes con una sequedad dolorosa. Detrás de los ventanales, el anochecer...
El viejo quinqué parpadeaba sobre la mesa de roble, proyectando sombras tambaleantes sobre la madera cansada, el pañuelo de encaje y los papeles amontonados. Violeta recogió el vaso vacÃo, lo apretó con los dedos, todavÃa entibiados por el ans...
"Yo no quiero salir", dice Inés, sentada al borde de la cama. Se ha puesto la camiseta más vieja y menos favorecedora que encontró en el sucio armario; el algodón cuelga como una piel marchita. El reloj de la pared, encima del radiador que no fu...
La luz apenas osa entrar por las rendijas del ventanal, grotescamente envuelta en la melancolÃa de un mediodÃa imposible. Judith, aún descalza y con el cabello fugazmente deshecho, observa la silueta adormecida de Lucien fumar junto al estuco agr...
Era una tarde sin viento, del tipo que sólo se conoce en ciudades heridas por demasiados inviernos y escasos secretos. Clara miraba, desde la ventana de su salón, la figura persistentemente borrosa de su propia sombra proyectada sobre el papel tap...
Están en el pequeño salón, la lámpara en el centro lanzando una luz oblicua sobre la alfombra gris, el silencio tan denso que podrÃa cortarse. Anna se balancea levemente sobre los talones, el cigarro entre los dedos sin llegar a encenderlo. â...
Un banco de madera carcomida por la humedad, cansada de los pacientes de la tarde, susurra bajo el peso de Gerardo. El abrigo pelado, que lleva años recogiendo lluvias, abismos y recuerdos, cubre su torso curvado como una promesa fallida. La plaza ...
Apagada la tarde, cuando el reloj de péndulo daba la séptima campanada y el crepúsculo tejÃa sus luces difusas sobre la mesa del comedor, Clara terminó de colocar las últimas servilletas. HabÃa elegido el mantel azul, el de las fiestas, aunqu...
Al principio, nadie le dio importancia al ruido sordo del ascensor trabado. Clara se balanceaba en la silla de la cocina, una pierna cruzada sobre la otra, escuchando la radio encendida con más atención de la que pretendÃa. Los locutores llenaban...
El sonido sordo de la porcelana al romperse estremeció el silencio del comedor. Era un silencio espeso, cultivado durante décadas, que se aferraba a las columnas y a los rincones como un papel tapiz que nadie se atrevÃa a arrancar. Julia sostenÃ...
La tarde tejÃa sus hilos de oro sobre el asfalto, pero dentro del pequeño apartamento del tercer piso, la luz apenas se atrevÃa a entrar. Marta se sentó en la mesa redonda, con el mantel blanco que ahora tenÃa manchas irremediables de café y o...
La lámpara titilaba en silencio sobre la mesa. No era la luz la que inquietaba, sino ese rumor casi imperceptible en el aire, como si las palabras quisieran cruzar de una boca a otra y no supieran cómo. Emma giró la cucharilla en su taza con el m...
PodrÃas estar aquÃ, arrastrando las uñas en los azulejos rotos de este cuarto sin ventanas, oliendo a sudor viejo y alcohol barato. PodrÃas estar aquà conmigo, oyendo el susurro de las cañerÃas como si fueran voces de fantasmas que aún saben...
He esperado a que el dÃa pase sobre mi rostro con la delicadeza de un dedo que no es de este mundo. La habitación es alargada, casi un corredor, pero no conduce a ninguna parte. Hay una silla, vieja, parece midiendo su lealtad a la madera, y una v...
HacÃa semanas que la lámpara del recibidor titilaba a cada rato, ahogada por un silencio que caÃa más pesado tras cada caÃda del sol. Marta lo notaba, claro, lo sentÃa: una vibración insistente al fondo de su pecho, apenas contenida. Desde el...
AmanecÃa roto el silencio en el número 131 de la Calle Walnut, el sol apenas osaba colarse a través de las cortinas raÃdas que colgaban en las ventanas del piso de Reggie. Todo parecÃa suspendido en aquel salón pequeño y denso, como si la noc...
Era lunes cuando finalmente decidiste quedarte en casa. La luz entraba desde la rendija de la cortina y el polvo bailaba en el haz del sol como si supiera que solo tú lo mirabas. A lo lejos, el ruido de los camiones que descargan vÃveres en la tie Leer más...
La mesa de roble parecÃa más grande anoche, aunque esta tarde Susana la vio, como siempre, amenazada de papeles y tazas, velada por una luz que nunca decide si permanece o se retira. Sus dedos sostenÃan una factura: el agua, otra vez. En la cocin Leer más...
La sala permanece oscura aunque es media tarde; ya nadie se acuerda de correr las cortinas en esta casa exánime. La tÃa Sigrid repasa, desde la butaca, los pliegues de un mantel bordado —el único destello blanco en el cuarto— mientras la lám Leer más...
Eran las dos y media de la madrugada cuando Paula abrió la puerta. El vestÃbulo exhalaba un aire tibio, perfumado apenas con la memoria del whisky. Él la esperaba sentado en el pequeño sofá azul gastado, piernas cruzadas, ojos ausentes entre el Leer más...
Era lunes cuando finalmente decidiste quedarte en casa. La luz entraba desde la rendija de la cortina y el polvo bailaba en el haz del sol como si supiera que solo tú lo mirabas. A lo lejos, el ruido de los camiones que descargan vÃveres en la tie Leer más...
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