Había aprendido desde niño que los hombres no nacen para la quietud. En Northumbria, los inviernos se alargan como una herida. Mis primeras memorias son de la voz de mi padre, siempre tan terca como la neblina; y del hedor del cuero mojado y la fo...
La niebla bailaba sobre el Ródano en aquella tarde de noviembre, cubriendo las colinas y los campos en un gris recatado, como si la naturaleza misma siguiera la moda de la corte. Eleanor apoyó la frente en el ventanal del solar de Montfort, sus de...
En la primavera de 1874, la ciudad de Beirut se hallaba cubierta por el aroma persistente de los naranjos en flor. Aun cuando los titulares de los periódicos se desvivían en anunciar nuevas medidas del gobernador otomano y los comerciantes apuraba...
Las noches de la vieja Britania siempre olían a humo, a turba húmeda y algo más: la promesa de sangre. El año era 871. Tras la última nevada, el pasto bajo los cascos de los caballos de Uhtred crujía como huesos marchitos y el miedo, aunque ne...
En el verano del año 866 después de la fundación de Roma, el aire entrelazaba calores y rumores en las colinas y valles de una Galia que ya no era la misma. No habría habido nada fuera de lo común en aquellos días si no fuera porque, siglos an...
La lluvia arreciaba contra los ventanales del solar de los Grey en Yorkshire cuando Beatrice, aún una niña de apenas doce inviernos, fue conducida por su madre a la cámara principal. El conde, su padre, sentado junto a un fuego chisporroteante, p...
La ventana era alta y estrecha, sellada por el polvo y las lluvias de media década. Más allá, la niebla de la ciudad dormitaba sobre las cornisas, arropando los ladrillos como un sudario. Thomas Walsingham permanecía rígido en el sillón, las m...
Me llamo Godwin, aunque pocos conocen mi nombre, y menos aún recuerdan que alguna vez existí. Es habitual que la historia depare esa suerte a quienes nacen lejos de los palacios y las cámaras de consejo, a quienes la herrumbre de las armas es má...
Sucedió en una Inglaterra que nunca llegó a ser, y sin embargo, cuán familiar nos llega en sus líneas y recovecos. Un resplandor de antorchas barre la Torre al anochecer, mientras los graznidos de los cuervos parecen repasar, uno a uno, los esla...
Las campanas de la catedral tejían ecos de oro en el aire súbitamente frío de la alborada, mientras la ciudad aún se desperezaba bajo el manto azul de octubre. Pero bajo los tejados olorosos a leña húmeda y las fachadas grises, palpitaba el se...
William Fairfax nació en una Inglaterra convulsa, a finales del siglo XVII, cuando los truenos de la revolución científica compartían cielo con los relámpagos de las luchas políticas. Creció en las afueras de York, en una casa de piedra fría ...
Cuando Paul Sainte-Marie llegó a la desbordada Alejandría del año 1822, el aire ya era denso de historias impronunciables y promesas rotas. Lo había enviado su tío desde Marsella, encareciéndole que buscara en la antigua ciudad la tumba casi le...
En la tarde del 15 de octubre de 1467, cuando las sombras danzaban en los corredores de la fabulosa Biblioteca de la Reina Sofía, se presentó ante el escriba principal un hombre de ojos inusualmente oscuros y verbo apacible. Llegó con una petició...
En el Londres victoriano, entre el pulso de una creciente urbe industrial y el caprichoso tañido de campanas en las tardes brumosas, la mansión de los Archer yacía a resguardo bajo la sombra de un olmo ancestral. El árbol, viejo como el mismo tie...
La mañana amanecía gris sobre la tierra devastada, mientras el viento barriendo las llanuras arrastraba ceniza y polvo de antiguas batallas. El siglo XV avanzaba con pies de plomo sobre la frontera galesa, una tierra surcada por cicatrices donde lo...
La escarcha aún gobernaba la orilla del río Tíber cuando los mensajeros enlutados llegaron a la villa de Livia Aelia. Sus sandalias resonaban suavemente sobre los húmedos mosaicos mientras portaban en alto un pliego lacrado con cera púrpura: la Leer más...
Las lluvias primaverales caían con violencia sobre la tierra lodosa y oscura de Northumbria, tan constantes como los suspiros de aquellos que aguardaban en la sombra de las empalizadas. Allí, bajo el peso de un cielo plomizo, me encontré por prim Leer más...
Cuando Julia Agripina, nieta de Augusto, regresó a Roma en la primavera del año 43 d.C., lo hizo envuelta en el mismo aroma de sándalo y promesas rotas que le había acompañado desde su primer exilio. Había dejado en la Galia no solo a un marid Leer más...
La escarcha aún gobernaba la orilla del río Tíber cuando los mensajeros enlutados llegaron a la villa de Livia Aelia. Sus sandalias resonaban suavemente sobre los húmedos mosaicos mientras portaban en alto un pliego lacrado con cera púrpura: la Leer más...
Cuando Emma Chilcott descendió del carruaje, aún se aferraba al guante derecho con una mano trémula, como si ese pequeño suceso albergara la clave para conservar su dignidad. Bajo el cielo blanco de noviembre, la mansión de Ryehill se erguía s Leer más...
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