Nací en un pequeño y caluroso poblado del Transkei, llamado Mvezo, en el corazón rural del África austral, en 1918. Yo era uno de los trece hijos de Henry Mphakanyiswa, un hombre que, aunque perdió sus tierras y su título por enfrentarse a la ...
Me llamo Primo Levi y escribo estas páginas en plena conciencia de estar jugando con la memoria, esa materia viscosa que se deforma bajo el peso de la razón y las emociones. Cuando repaso mi historia, noto que la memoria nunca es inocente: escoge,...
Me llamo Malcolm Little, aunque ese nombre ya lo dejé atrás hace mucho, enterrado con los miedos y las cadenas de un pasado tejido con la brutalidad de la injusticia. Crecí escuchando las historias que mi madre me contaba sobre nuestros ancestros...
Nací en la esclavitud, en una plantación de Maryland, un lugar donde la dignidad de una persona era tronchada al nacer y la esperanza, muchas veces, era tan escasa como la comida. No conocí fecha exacta de mi nacimiento, pues a quienes, como yo, ...
Nací en una casa que ya no existe. Y sin embargo, muchos inviernos la visitan aún, cada vez que presiento el olor a leña vieja quemada y la sombra larga que proyecta la abuela en sus oficios lentos. Las paredes, entonces, eran tan frágiles como ...
Había momentos, en los que la noche se deslizaba despacio en el salón del Despacho Oval, cuando la soledad me parecía más cruel que el odio de mis adversarios. Solía quedarme bajo la luz tenue de la lámpara, escuchando el leve tic-tac del relo...
La pluma temblaba en mi mano como si fuera consciente del peso de la historia que estaba a punto de plasmar. Yo, Richard Milhous Nixon, me encontraba una vez más frente al abismo insondable de mis propios recuerdos, esos que se arremolinan como fan...
Pensaba a menudo en aquel día, mucho después de que los años me permitieran huir de su memoria. Las mañanas comenzaban siempre con el gemido de las bisagras oxidadas, el olor a tierra apelmazada y cuerpos amontonados, el frío clavándose en la ...
Nací en el palacio de Blenheim, bajo luces doradas y la expectativa titilante de quienes piensan que el linaje es un augurio. Mis padres, distantes y fascinantes, tejían su tapiz de escándalos y grandezas mientras yo observaba, con la perspectiva...
La noche era densa en Washington, apenas cortada por el zumbido perpetuo de mi mente, por el sabor amargo de un café tardío y ese perfume inconfundible de cuero viejo y documentos frescos. Me llamo Richard Milhous Nixon, y estuviera donde estuvier...
Nací en Omaha, Nebraska, una madrugada helada de 1925. No recuerdo la sensación de paz en la casa. Mi madre, siempre inquieta, cocinaba mirando la puerta, el miedo en sus ojos. Mi padre era un predicador que atronaba las calles, con la voz más po...
Nací en la plantación de Tuckahoe, en Maryland, en una cabaña humilde acunada por el lamento de los campos y la fuerza de mi madre, Harriet Bailey. De mi padre apenas guardo rumores y silencios, pues la opresión no sólo marcaba la carne, sino q...
Cuando cierro los ojos y el viento de Montevideo se arremolina contra las persianas, vuelvo a nacer en ese tiempo de casas bajas y patios con higos hinchados, donde la vida era, todavía, la promesa de un libro por escribir. La memoria, tan traicion...
El sol aún no había salido aquella mañana en Arkansas, pero el mundo parecía ya vibrar con la posibilidad de las palabras. Mi abuela, Momma, se movía en la penumbra del amanecer, recogiendo los últimos suspiros del rocío, y yo la veía como q...
El laboratorio, cuando aún la luz del otoño fluía perezosa por las claraboyas, era para mí algo más que un lugar de trabajo. Sus mesones, fríos e imperturbables como los bancos de una catedral laica, recogían cada día residuos de experimento...
Nací en Viena, en 1905, en una Europa turbulenta que, sin que nadie pudiera imaginarlo, prestaba sus cimientos para una de las más profundas convulsiones de la humanidad. Mis primeros recuerdos están teñidos de una calma antigua: libros desorden...
Nos adentramos en un invierno imposible, uno de esos inviernos que muerden los huesos y dejan las palabras ásperas y congeladas en la garganta. El viento provenía de algún lado desconocido, tan lejano que parecía inventado, y la nieve caía no c...
La celda es fría; sucio el colchón donde recuesto el cuerpo antes fiero y esbelto, ahora algo más flaco y tenso por la constante vigilancia. Si mis pensamientos son grilletes, lo admito: los he forjado siendo mi peor enemigo. Pero hay una delgada...
El silencio era tan denso como el humo de un cigarro olvidado en un cenicero junto al cristal lluvioso del ventanal. Son las seis de la tarde, y el Gran Salón de la residencia de Chequers, cálido y atestado de papeles, parece un refugio improbable...
El cuchicheo de la madrugada era mi despertador: el aire se movía hondo detrás de la cabaña, la brisa húmeda anunciando el primer trabajo y el último resplandor de los sueños. Nací llama pequeña en una casa grande de paredes que sudaban el l...
Mis primeros recuerdos suelen invadirme como ráfagas de viento frío, inesperadas y a menudo dolorosas. Crecí en la Viena elegante de principios del siglo, una ciudad rebosante de promesas culturales y vibraciones intelectuales. Mi padre era un fu...
Me llamo Annelies Marie Frank. Nací el 12 de junio de 1929 en Frankfurt, Alemania. Crecí en una familia judía acomodada. Mi padre, Otto Frank, era un hombre culto, sensible y comprensivo; mi madre, Edith, una mujer tierna pero atormentada por la ...
Nadie recuerda reclamar su propio nacimiento, y yo, que a veces ando dudando hasta del nombre en la cédula, tengo por costumbre evocar los comienzos como quien busca la raíz última de una planta tenaz. Las raíces siempre tienen barro y secretos....
La pipa humeaba junto a mi mano, las volutas girando perezosas entre los recortes de luz que, desde la calle, conseguían colarse al Despacho Oval. Yo, Nixon, presidente caído, rey en un palacio de paredes de mármol y pisos alfombrados por confide...
Nací en un pequeño y caluroso poblado del Transkei, llamado Mvezo, en el corazón rural del África austral, en 1918. Yo era uno de los trece hijos de Henry Mphakanyiswa, un hombre que, aunque perdió sus tierras y su título por enfrentarse a la Leer más...
Me llamo Primo Levi y escribo estas páginas en plena conciencia de estar jugando con la memoria, esa materia viscosa que se deforma bajo el peso de la razón y las emociones. Cuando repaso mi historia, noto que la memoria nunca es inocente: escoge, Leer más...
Pensaba a menudo en aquel día, mucho después de que los años me permitieran huir de su memoria. Las mañanas comenzaban siempre con el gemido de las bisagras oxidadas, el olor a tierra apelmazada y cuerpos amontonados, el frío clavándose en la Leer más...
Me llamo Malcolm Little, aunque ese nombre ya lo dejé atrás hace mucho, enterrado con los miedos y las cadenas de un pasado tejido con la brutalidad de la injusticia. Crecí escuchando las historias que mi madre me contaba sobre nuestros ancestros Leer más...
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