Aquella primavera, la ciudad de Butterwick olía a tomate frito y nieve derretida, un contraste imposible que sólo notaban quienes creían en lo improbable. Bajo el toldo rojo y desteñido del anticuario Keeble, un hombre menudito con gafas azules ...
En el corazón del bosque más silencioso del mundo, la niebla dormía con el perezoso afán de una sábana blanca olvidada. Los árboles miraban desde arriba, de pie desde hacía siglos, observando el paso de las criaturas como si cada amanecer pud...
Cae la tarde sobre la aldea de Pemberleigh, y el aire se llena de esa fragancia terrosa que sólo las raíces antiguas y la promesa de tormenta pueden producir. En la última casa del sendero, donde la hiedra se aferra a la piedra como recuerdos al ...
En el corazón de Eridia, donde los caminos se disuelven en bruma y los árboles parecen susurrar historias olvidadas, existía un pueblo cuyos habitantes desconocían las palabras corrientes del amor, la soledad y la redención. Era un lugar que no...
Cuando el reloj del pueblo marcó la medianoche, aún chisporroteaban algunas lámparas de aceite en las casas dispersas sobre la colina. Más allá del aullido del viento y de los dedos nudosos de los árboles muertos, estaba el Bosque Podado, un l...
Érase en el pliegue de un día tan perezoso y retorcido que incluso el sol decidió dormirse encima de una nube, un lugar que jamás podrás encontrar dos veces, porque cada vez que giras la esquina allí, la esquina gira contigo y termina en otro ...
El polvo del crepúsculo caía sobre Vialia, un confín donde el tiempo era tan maleable como la arcilla entre los dedos de un niño absorto. Aquí las casas tenían ventanas que miraban sueños y calles que recordaban a quienes las habían pisado a...
En la ciudad vertical de Nubium, donde las nubes mismas servían de puentes para los rascacielos, y las estrellas eran opacadas por las pantallas de neón, Lyra caminaba cada noche con el corazón palpitando de curiosidad y temor. Su mejor amigo, Mil...
Aquella primavera, la ciudad de Butterwick olía a tomate frito y nieve derretida, un contraste imposible que sólo notaban quienes creían en lo improbable. Bajo el toldo rojo y desteñido del anticuario Keeble, un hombre menudito con gafas azules Leer más...
Había dejado atrás la ciudad una tarde gris de octubre, con una mochila a la espalda y una nota inconclusa en la mesa del comedor. Jamás había sentido un pulso tan fuerte, ese zumbido eléctrico desde el estómago hasta la punta de los dedos, co Leer más...
La lluvia sobre la avenida estaba cargada de una promesa sorda, un murmullo íntimo que sólo la reconocía en los años en que acumular promesas rotas era el deporte favorito de su generación. Lara cruzó la calle contra la luz roja bajo el toldo Leer más...
Había una vez, en el rincón escondido de una ciudad que nadie recordaba, una tienda curiosa, inaudita incluso para quienes se enorgullecían de conocer todos los secretos del barrio antiguo. Estaba encajada entre una sombrerería encantada y una p Leer más...
En la ciudad de Curiosa, en la orilla del día, llegaron unos seres distintos, venían con mochilas repletas, ropas de algas y hilos, con gafas de ver lejos y linternas para brillos. No eran duendes, ni magos, ni pájaros raros, eran adult Leer más...
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