Me llamo Malcolm Little, aunque ese nombre ya lo dejé atrás hace mucho, enterrado con los miedos y las cadenas de un pasado tejido con la brutalidad de la injusticia. Crecí escuchando las historias que mi madre me contaba sobre nuestros ancestros...
Nací en Omaha, Nebraska, una madrugada helada de 1925. No recuerdo la sensación de paz en la casa. Mi madre, siempre inquieta, cocinaba mirando la puerta, el miedo en sus ojos. Mi padre era un predicador que atronaba las calles, con la voz más po...
El laboratorio, cuando aún la luz del otoño fluía perezosa por las claraboyas, era para mí algo más que un lugar de trabajo. Sus mesones, fríos e imperturbables como los bancos de una catedral laica, recogían cada día residuos de experimento...
Nos adentramos en un invierno imposible, uno de esos inviernos que muerden los huesos y dejan las palabras ásperas y congeladas en la garganta. El viento provenía de algún lado desconocido, tan lejano que parecía inventado, y la nieve caía no c...
El silencio era tan denso como el humo de un cigarro olvidado en un cenicero junto al cristal lluvioso del ventanal. Son las seis de la tarde, y el Gran Salón de la residencia de Chequers, cálido y atestado de papeles, parece un refugio improbable...
El cuchicheo de la madrugada era mi despertador: el aire se movía hondo detrás de la cabaña, la brisa húmeda anunciando el primer trabajo y el último resplandor de los sueños. Nací llama pequeña en una casa grande de paredes que sudaban el l...
Era 2048, y la Señora Olivia Turner reconocía las señales de un nuevo día a través de los matices azules y dorados que atravesaban los barrotes de su ventana. El tiempo ya no era un río enérgico, sino un estanque, calmo y brillante en la super...
Nací en un pequeño y caluroso poblado del Transkei, llamado Mvezo, en el corazón rural del África austral, en 1918. Yo era uno de los trece hijos de Henry Mphakanyiswa, un hombre que, aunque perdió sus tierras y su título por enfrentarse a la Leer más...
Me llamo Primo Levi y escribo estas páginas en plena conciencia de estar jugando con la memoria, esa materia viscosa que se deforma bajo el peso de la razón y las emociones. Cuando repaso mi historia, noto que la memoria nunca es inocente: escoge, Leer más...
Pensaba a menudo en aquel día, mucho después de que los años me permitieran huir de su memoria. Las mañanas comenzaban siempre con el gemido de las bisagras oxidadas, el olor a tierra apelmazada y cuerpos amontonados, el frío clavándose en la Leer más...
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