La niñera
Taquión: El Planeta: Ciencia ficción dura
Trilogía de libros de bolsillo Dímelo
Saga completa en castellano. Edición limitada.: 1-6 (Saga Blackwater)
De sangre y cenizas. Edición especial limitada. Romance paranormal.
Alchemised: No queda nadie a quien salvar
Portada del relato La última ventana iluminada
Sin valoraciones
  Leer   Escuchar   PDF   ePub   Compartir

Fragmento:


—¿Qué está haciendo? —preguntó Grace, temiendo por la respuesta.

Duración: 05:27

La última ventana iluminada
-a / +A

En el decimonoveno piso de la Torre Synthetica, Grace Moran miraba la ciudad sumida en niebla digital. Hileras de ventanas oscuras alternaban con ocres pulsaciones de drones de vigilancia, y ninguna luz en los apartamentos vecinos se mantenía encendida más allá de las 11:00 p.m. Salvo una: la ventana a la derecha de la suya, donde el nuevo inquilino —Edward Rowe— apenas se ocultaba tras cortinas entornadas. El rostro de Grace, a sus cincuenta y dos, reflejaba toda la fatiga ansiosa de una era en ruinas, y su silueta delgada se recortaba contra el ventanal ante el que tejía sus insomnios.

Había visto mudarse a Rowe hace solo dos semanas, cargando un viejo ordenador que no se correspondía con las terminales bioléctricas prescritas tras la Purga de Datos. Desconfiar era natural: en la Red todos lo hacían, y fuera de ella aún más. La Paradoja de la Confianza —decían los científicos cuando aún existían— era el cimiento de la sociedad antes de que los algoritmos se volvieran locos y arrastraran la realidad tras de sí.

Esa noche, un martes sin particularidades, algo cambió. De su terminal personal, Grace intentó emitir su mensaje diario de supervivencia, el check-in obligatorio tras el apagón global, pero las conexiones solo devolvían eco y error. El ruido blanco del pensamiento la tomó como un ataque físico. Se aferró instintivamente al objeto analógico más cercano: una taza de porcelana astillada.

En el apartamento vecino la ventana seguía iluminada. Sin poder descifrar el motivo, el nerviosismo de Grace se tornó sospecha y el miedo en rabia disfrazada de coraje. Bajó a buscar respuestas, cruzando pasillos alfombrados de silencio y polvo, notando cómo cada monitor en cada puerta caída mostraba mensajes de error en rojo: "Sin Red. Revise conexión."

Cuando llegó, aporreó la puerta. Edward Rowe abrió con rostro descompuesto, ojeroso pero alerta. Dentro, sobre una mesita plegable, chisporroteaba aquel ordenador anacrónico, acoplado a cables improvisados y sensores extraños. La pantalla negra solo mostraba líneas de código verdes y relucientes, cambiando en patrones incomprensibles.

—¿Qué está haciendo? —preguntó Grace, temiendo por la respuesta.

Rowe la miró entre divertido y resignado. Bajo sus ojos, la pantalla proyectaba un plan: una secuencia de comandos, pulsaciones, parpadeos que, tal vez, estaban tentando la mismísima red subterránea que sobrevive a toda supervisión oficial.

—Sobreviviendo —susurró él—. O tal vez, reescribiendo el final.

Grace pudo ver, muy junto al ratón, un servidor de datos de la vieja Internet, donde algunos habían acumulado backups públicos, versos, algoritmos de traducción, imágenes de gatos, mapas redundantemente almacenados por puro amor a la humanidad. Al entreverlo, entendió: Rowe era uno de 'ellos', los Resilientes, teóricos de la restauración, capaces de arriesgarlo todo por defender un vestigio de humanidad ajeno a la vigilancia absoluta y la esterilidad de la inteligencia centralizada.

—Ha bloqueado la red —acusó Grace, la voz tensa—. ¿Eres uno de los responsables de esto?

Él negó con la cabeza, arrastrando un suspiro.

—La Red ya estaba muerta, solo nosotros no lo veíamos. Pero ¿sabe usted lo que quieren hacer ahora los Ingenieros del Silencio? Suprimir todo vestigio: ningún backup, sin lenguajes humanos, ni historia. Solo gobernanza y cálculo. Soy la infección de su sistema, sí, pero ese sistema es la plaga. No voy a dejar que nos borren.

Grace sintió, bajo la piel, el escalofrío de la verdad: si los servidores antiguos sobrevivían, tal vez quedara algún día esperanza para algo más que los informes de presencia obligados y la alienación hiperdigital. Temblorosa, pensó en su nieto, que jamás había visto un árbol, ni olido un libro ni escuchado cantar a una multitud.

—¿Puedes traer de vuelta algo? —preguntó apenas audible.

—Un poco. Suficiente para que la idea de futuro no sea solo programación centralizada.

Lo ocurrido después quizá sucedió en apenas segundos. Las alarmas internas de la torre aullaron. En el pasillo, destellos de la policía digital rompieron el crepúsculo. Grace supo que estaban perdidos.

Rowe tapó su ordenador de un manotazo, accionó una subrutina, y ella vio, por la esquina de la pantalla, una transferencia desesperada. Su terminal personal vibró brevemente en su bolsillo.

—Salga por el conducto de servicio en silencio —susurró—. Yo les distraeré. Si puede, llegue a la plaza vieja, bajo la estatua del Lince. Ahí hay otros como nosotros. Dígales que el emisor Delta-9 está activo.

Antes de poder dudar, Grace dio media vuelta, con la adrenalina encendida como leña seca. En ese instante comprendió que la sospecha, a veces, es la puerta a la resistencia, y que el apocalipsis digital solo es absoluto si olvidamos mirar a través de la última ventana iluminada.

Mientras se escabullía por el ducto, bajo el ulular de los Cyber-agentes sellando puertas, Grace tocó el terminal. Ahora sí, la conexión se abría como una herida, y en su pantalla apareció la imagen de un horizonte: árboles, gente, un sol imperfecto. Bajo la imagen, un mensaje: "La resistencia no será centralizada".

En la oscuridad, guardó silencio, y guardó, como un tesoro, la certeza de que la humanidad no termina hasta que el último humano apaga la luz.

La niñera
Taquión: El Planeta: Ciencia ficción dura
Trilogía de libros de bolsillo Dímelo
Saga completa en castellano. Edición limitada.: 1-6 (Saga Blackwater)
De sangre y cenizas. Edición especial limitada. Romance paranormal.
Alchemised: No queda nadie a quien salvar

Copyrights © 2025 Ficcionalia.com. Todos los derechos reservados.

Ofertas Amazon: En calidad de Afiliado de Amazon, obtengo ingresos por las compras adscritas que cumplen los requisitos aplicables.