La chica del lago
Viaje Sin Retorno: (El Proyecto Orfeo, Libro1)
Alchemised: No queda nadie a quien salvar
Black Bird Academy: Amor a la muerte
Powerless (edición especial limitada)
Saga completa en castellano. Edición limitada.: 1-6 (Saga Blackwater)
Portada del relato A Cielo Abierto
Sin valoraciones
  Leer   Escuchar   PDF   ePub   Compartir

Fragmento:


De esos años, Elena guardaba relámpagos: la vez que le prestaron una motoneta para ir a un pueblo vecino a buscar vinilos con canciones que no entendía, pero cuyo ritmo le hacía vibrar de anhelos desordenados. Recuerda rodar por la carretera, Paula gritando una letra inventada, y cómo esa velocidad era una promesa; la promesa de que algo grande llegaría, algo más allá del asfalto caliente, de las repeticiones de los días de verano, de las discusiones de sus padres, de las cartas nunca contestadas por su primer enamorado.

Duración: 04:42

A Cielo Abierto
-a / +A

El viento tibio de la tarde jugaba con las cortinas y con el humo del cigarro que Elena nunca terminaba, posada en la baranda de ese apartamento pequeño que había alquilado después de la separación. Veía a los chicos reír en el parque, lanzando una pelota naranja, todavía estridentes en sus juegos aunque el verano ya empezaba a desvanecerse en promesas de otoño. Elena nunca había sentido que le perteneciera alguna estación, pero esa intersección dulce y melancólica entre la luz dorada y la sombra de los días le recordaba siempre lo mismo: ese año que su hermano mayor, Bruno, volvió a casa después de dos años viajando, y lo hacía con los ojos llenos de historias que ella nunca había vivido.

Era como si, entonces, a los diecisiete años, Elena pensara que llegar a la vida adulta era solo un salto al vacío o, en el mejor de los casos, un aterrizaje suave en alguna conversación inteligente. A veces creía que la vida sería una constante reinvención, a fuerza de valentía y curiosidad, como esas tardes en las que ella y Paula se fugaban a la piscina municipal después de que todos se hubiesen ido y contaban secretos, entre risas, mientras el cloro y las luces azules les hacían sentir que podían flotar para siempre.

De esos años, Elena guardaba relámpagos: la vez que le prestaron una motoneta para ir a un pueblo vecino a buscar vinilos con canciones que no entendía, pero cuyo ritmo le hacía vibrar de anhelos desordenados. Recuerda rodar por la carretera, Paula gritando una letra inventada, y cómo esa velocidad era una promesa; la promesa de que algo grande llegaría, algo más allá del asfalto caliente, de las repeticiones de los días de verano, de las discusiones de sus padres, de las cartas nunca contestadas por su primer enamorado.

La adultez, pensaba ahora desde el balcón, era menos un umbral y más un ensayo tras otro. Bruno, que parecía haber entendido todo al regresar de su travesía, solía decirle que el coraje y la vergüenza viajaban juntos y que aprender a vivir era aprender a sostener la tensión entre ambos. Elena odiaba esa frase cuando tenía diecisiete; la consideraba retorcida, un discurso anticuado. Pero años después, frente a una vida en la que las respuestas escaseaban, entendía la verdad oculta en esa contradicción. Recordaba, con cierta ternura, su propio miedo a los primeros días de universidad, su torpeza al enamorarse sinceramente, la pasión con la que defendía ideas que años después entendería que eran solo escalones, no destinos.

Las juventudes no se quedan en la piel, pensaba ahora, sino en la manera en que uno decide perder o conservar la capacidad de asombro. Se preguntaba cuánto de esa Elena de diecisiete años sobrevivía hoy en ella, y por un segundo, cruzó los dedos dentro del bolsillo del pantalón, como si ese pequeño gesto pudiese invocar a la chica que confiaba en que cualquier carta, algún día, sería respondida.

Una tarde, muchos años antes, después de una pelea brutal con sus padres, Elena había cruzado el campo detrás de la casa hasta el antiguo galpón, donde el polvo cubría cosas olvidadas: patines de ruedas, muñecas decapitadas, la radio que su padre prometió arreglar un verano que nunca llegó. Se sentó allí, respirando la soledad y la tierra seca, llorando por razones que ahora ni siquiera podía recordar. Y vino Bruno, portando dos tazas de cocoa instantánea y, sin decir palabra, la abrazó. No se habló del tema, como si ambos entendieran que algunas heridas de la juventud no necesitan explicación, solo compañía.

Esa memoria la acompañó en el tiempo; la certeza de ser vista, sin juicio, en las orillas de la desesperanza. Era algo que, sin saberlo, buscaría en cada amistad, en cada amor, en cada decisión difícil adulta. Muchos años después, después de suficientes pérdidas y también alegrías, se convertiría en el consuelo que ofrecería a otros: la presencia sencilla, sin consejos ni soluciones, solo ese gesto pequeño de llevar cocoa. La juventud, ahora lo sabía, no era un bien que se perdía, sino una sensibilidad que podía practicarse, incluso cuando el cuerpo se hacía menos flexible, incluso cuando los futuros parecían menos infinitos.

Elena apaga el cigarro cuando las primeras gotas de lluvia se estrellan en la barandilla. Piensa en los rostros del parque, en las pelotas perdidas en los jardines y en las voces jóvenes que, como ecos, la devuelven siempre al galpón, a la piscina, a la carretera interminable de sus diecisiete. Hace una promesa silenciosa: nunca dejar de buscar—en sí misma, en los demás—esa forma elegante y temeraria de asombro; abrazar lo ridículo, lo nuevo, lo ilógico, como una manera de resistir el endurecimiento que la adultez a veces impone.

Mañana, piensa Elena, bajará a mojarse con la lluvia. No le importará si la ven. Habrá, como entonces, un instante breve en que la juventud no será un recuerdo, sino una decisión diaria de abrirse de nuevo, temblorosa y valiente, al mundo. Y en ese instante, por fugaz que sea, Elena sabrá que, en el fondo, nunca ha dejado de esperarse a sí misma en la última lluvia del verano.

La chica del lago
Viaje Sin Retorno: (El Proyecto Orfeo, Libro1)
Alchemised: No queda nadie a quien salvar
Black Bird Academy: Amor a la muerte
Powerless (edición especial limitada)
Saga completa en castellano. Edición limitada.: 1-6 (Saga Blackwater)

Copyrights © 2025 Ficcionalia.com. Todos los derechos reservados.

Ofertas Amazon: En calidad de Afiliado de Amazon, obtengo ingresos por las compras adscritas que cumplen los requisitos aplicables.