Taquión: El Planeta: Ciencia ficción dura
Crónicas de la Torre I. El Valle de los Lobos
Serie completa que reune los cuatro libros de Los vampiros de Emberbury
La grieta del silencio
El Archivo de las Tormentas (estuche con los tres volúmenes)
Powerless (edición especial limitada)
Portada del relato Última Llamada en la Calle Mariposa
Sin valoraciones
  Leer   Escuchar   PDF   ePub   Compartir

Fragmento:


Le devolví la carpeta. Sentí el peso del bourbon en la garganta sin haberlo probado.

Duración: 05:29

Última Llamada en la Calle Mariposa
-a / +A

La lluvia caía sobre la ciudad como una acusación malhumorada, mojando el asfalto y los pecados de todos los que se escurrían por las esquinas. Empapé mi gabardina y el sombrero de ala ancha mientras cruzaba la Calle Mariposa, un nombre irónico para un lugar donde la belleza sólo sobrevivía en los carteles de neón destellando contra el polvo y el humo.

El despacho de la abogada Elsa Márquez se hallaba en un edificio viejo, de ladrillos negros y ventanas tristes. Subí los tres pisos de escaleras escuchando el eco de mis propios pasos, cada uno más inseguro que el anterior. Esa tarde, Elsa me había llamado con la urgencia que gasta la gente que juega con candela y sabe que va a quemarse.

Cuando abrí la puerta, la encontré sentada tras su escritorio, mirándose los dedos como si contara secretos debajo de las uñas. Tenía el cabello recogido y los hombros tensos, llevando la toga invisible de quien carga con la ley pero no la justicia.

—Llegas tarde, Marlowe —dijo Elsa. No me gustaba que me llamaran detective, pero Elsa nunca tenía tiempo para cortesías.

—La puntualidad no paga las facturas en esta ciudad —respondí, sacudiendo la lluvia de mi espalda y sentándome frente a ella.

Sobre su escritorio, una carpeta gruesa custodiada por una copa medio vacía de bourbon. Era el tipo de trago que se toma cuando no queda esperanza, sólo valor. Elsa deslizó la carpeta hacia mí.

—Abre eso y dime lo que ves.

Lo abrí. Papel membretado, firmas, una foto de un hombre con barba de tres días y una mirada que no conocía a la absolución. José Morales: acusado de un asesinato que no había cometido, pero al que todos estarían felices de ver encerrado para siempre. Sus antecedentes eran más largos que una tarde de domingo sin vino: robos menores, dos estafas, un chutazo de morfina y una novia que nunca aparecía por el juicio. Nada de eso era un asesinato.

—¿Por qué me necesitas, Elsa? Tu defensa es más cruzada que una carretera del desierto.

Me miró. Se notaba que no dormía, que llevaba días luchando contra algo más feroz que cualquier fiscal. Elsa exhaló despacio.

—Porque José es inocente. Pero toda la evidencia lo apunta. Fue el azar o fue alguien muy listo. No sé si busco salvar a un hombre o desenmascarar a uno más peligroso.

Le devolví la carpeta. Sentí el peso del bourbon en la garganta sin haberlo probado.

—¿Qué tienes?

—Una llamada. A las dos de la mañana, la noche del crimen, alguien lo amenazó por teléfono. Eran palabras entrecortadas, miedo y vergüenza al otro lado de la línea. La policía se ríe de eso. Pero creo que ahí está todo. Necesito que rastrees esa llamada.

La lluvia seguía azotando el cristal. Tomé nota de la dirección y el número, uno de esos teléfonos de monedas en una lavandería que nunca cierra, donde los secretos se lavan y se secan en la misma hora.

Esa misma noche, resguardado bajo el toldo astillado de la lavandería, hablé con la encargada. Era una mujer de ojos vidriosos y acento extranjero, con historias para masticar durante un invierno.

—Sí, señor, esa noche el teléfono sonó mucho. Nadie paga aquí, todos hablan rápido, todos tienen miedo —dijo, asintiendo con resignación.

—¿Reconociste a alguien? —pregunté.

Ella negó. Pero los billetes doblados bajo el mostrador la hicieron pensar.

—Un hombre, muy nervioso, dejó el auricular colgado, como si huyera de una sombra. Lo vi salir; tenía una cicatriz en la mano derecha y cojeaba un poco.

Salí a la noche y medité. Un cojo, una llamada, José Morales preso. Algo no se alineaba.

Los días siguientes recorrí bares y sótanos, siguiendo el rastro de la cojera. En un antro del centro lo encontré: Hugo Traves, conocido por dar malos consejos y peores golpes. Se sorprendió al verme, y más aún cuando le vi la cicatriz en la mano.

—¿Qué quieres, Marlowe? Aquí sólo hay miseria y deuda.

—Tu amistad con Morales, Hugo. Y la llamada desde la lavandería.

Traves tragó saliva. Era de esos duros que se ablandan cuando tocas un secreto.

—Teníamos negocios. Pero esa madrugada llamé para advertirle... que el verdadero asesino iba tras él. No logré evitar que lo incriminaran. Yo... vi al tipo salir de la casa de la víctima.

—¿Puedes identificarlo? —Presioné.

—Llevaba sombrero y una risa de serpiente. Y un anillo de oro en el pulgar. Lo juro.

Volví con Elsa, entre papeles y noches desveladas. Cruzamos registros, revisamos testigos olvidados. El anillo apareció en las fotos antiguas de un policía que había "investigado" el caso de Morales. El mismo hombre que, descubrimos luego, había participado en la redada donde desaparecieron pruebas clave. El crimen no era pasión ni accidente: era corrupción, un policía que eliminó a su socio y necesitaba un culpable fácil.

Esa noche, tras muchas citas truncas y sombras al acecho, dejamos la evidencia en la comisaría. El fiscal se lavó las manos pero el escándalo no tardó en estallar. Morales salió libre, aunque no ileso. Elsa se recostó en la silla y alzó la copa.

—Al menos alguien dejó de cumplir condena por otro.

—Hoy, tal vez —dije, encendiendo un cigarrillo—. Pero en esta ciudad los juicios terminan, los crímenes no.

Fuera, la lluvia continuó su trabajo honesto, limpiando las calles de las huellas, pero nunca de la culpa. Decidí marcharme antes de la última llamada. En la Calle Mariposa, nadie espera redención; sólo que al salir el sol haya un poco menos de sombras.

Taquión: El Planeta: Ciencia ficción dura
Crónicas de la Torre I. El Valle de los Lobos
Serie completa que reune los cuatro libros de Los vampiros de Emberbury
La grieta del silencio
El Archivo de las Tormentas (estuche con los tres volúmenes)
Powerless (edición especial limitada)

Copyrights © 2025 Ficcionalia.com. Todos los derechos reservados.

Ofertas Amazon: En calidad de Afiliado de Amazon, obtengo ingresos por las compras adscritas que cumplen los requisitos aplicables.